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Prueba de producto
Olympus OM-D E-M5 Mark II
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Olympus OM-D E-M5 Mark II: análisis

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5
FEB 2015

Han pasado más de dos años desde que Olympus estrenara su gama OM-D con la E-M5, así que ya tocaba renovación. Una puesta al día con un objetivo muy claro: convertir la nueva OM-D E-M5 Mark II en la hermana pequeña de la OM-D E-M1, dotándola de muchas de sus prestaciones y colocándola por delante en algunos aspectos (el vídeo, básicamente), pero sin llegar a pisar su terreno.

¿Ha conseguido todo eso Olympus? Para salir de dudas, días antes de su anuncio oficial hemos tenido la oportunidad de probar una unidad de esta Micro Cuatro Tercios junto al también nuevo M.Zuiko 14-150 mm f4-5.6 II.

Un análisis que hay que plantear sin perder de vista que, con un precio oficial de lanzamiento de 1.100 euros (solo 200 euros separan a esta Mark II de su hermana mayor), las expectativas deben ser muy altas.

Esencia mejorada

Salta a la vista que Olympus ha apostado por el continuismo en cuanto al diseño. Sin duda una gran idea teniendo en cuenta la excelente acogida de la E-M5 y de todo el sistema O-MD, que en cierto modo ha devuelto a la firma japonesa a un escaparate de primera división en el que las Pen nunca llegaron a afianzarse.

Pero tras la larga lista de parecidos, bastan unos minutos con la nueva Olympus entre las manos para darse cuenta de que ahora el listón ha subido y muchas de las características de la E-M1 en cuanto a acabados, construcción y ergonomía se reproducen en este modelo, aunque en un formato algo más pequeño.

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La vieja OM-D E-M5 (a la izquierda en ambas imágenes) junto a la nueva Mark II.

No solo en cuanto a sellado y resistencia la renovada E-M5 se pone las pilas para igualar a su hermana mayor, sino que también los mandos dan un claro paso adelante. Además de recolocar los dos diales de control ya existentes y aumentar considerablemente el número de botones de función configurable, ahora la cámara adopta también el interruptor de la E-M1, que con un solo toque permite duplicar las tareas de los principales mandos.

Cuatro mandos de función –incluido uno frontal muy práctico-, dos diales, los cuatro pulsadores traseros… Efectivamente, necesitaremos un buen rato para dejar la cámara configurada a nuestro antojo, pero después todo estará allí donde queramos. Tal vez por eso, y puestos a buscar las cosquillas, no hacía falta la inscripción HDR en uno de los mandos. Sobre todo teniendo en cuenta que tardamos unos dos segundos en asignarlo a una tarea más interesante.

Olympus ha recolocado los dos diales de control ya existentes y ha aumentado considerablemente el número de botones de función configurable respecto a la E-M5 original (en negro en esta imagen)

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Olympus OM-D E-M5 Mark II
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

A quienes se les quede pequeña la cámara o la empuñadura, Olympus comercializa dos accesorios opcionales para este cuerpo. Uno de ellos (ECG-2) refuerza precisamente el agarre con un empuñadura de mayor tamaño que no afecta demasiado al volumen general de la cámara.

Menos discreta es la empuñadura HLD-6P, que permite usar una segunda batería y cuenta con su propio dial y disparador. Este módulo opcional consta de dos partes, incluyéndose en una de ellas el conector para auriculares. Una pieza, por tanto, bastante imprescindible para quienes se planteen la grabación de vídeo. Teniendo en cuenta la importancia de esta tarea en la nueva cámara, Olympus debería haber incluido dicho conector de serie en el cuerpo y no como algo opcional.

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Olympus OM-D E-M5 Mark II
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
A diferencia de la E-M5, cuyo monitor solo puede abatirse, la nueva Mark II cuenta con una pantalla totalmente articulada.
Visor y estabilizador

Otra de las grandes novedades heredadas de la E-M1 es el visor electrónico. Sin duda una gran noticia teniendo en cuenta que el de esa Micro Cuatro Tercios es –al menos hasta la fecha- uno de los mejores visores que han pasado ante nuestro ojo. La historia se repite ahora en la E-M5 Mark II gracias a un visor de 2,4 millones de puntos de resolución que por tamaño, magnificación (0,72x), velocidad de refresco y calidad se convierte en uno de los puntos fuertes de la cámara.

De hecho, quienes todavía sean alérgicos a los visores electrónicos y reivindiquen un visor óptico de los de toda la vida deberían acercar su ojo al ocular de esta cámara para que cambien de opinión.

Quienes sean alérgicos a los visores electrónicos y reivindiquen un visor óptico de los de toda la vida deberían acercar su ojo al ocular de esta cámara

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Olympus OM-D E-M5 Mark II
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Además del visor, también es nueva la pantalla articulada (3 pulgadas y algo más de un millón de puntos de resolución) que toma el relevo de los monitores abatibles vistos hasta ahora en los tres modelos de la saga OM-D.

Una movilidad que resultará especialmente útil a la hora de grabar vídeos y que se completa con el manejo táctil ya visto en modelos anteriores, como siempre muy bien implementado para que cada usuario le saque el mejor partido. En nuestro caso la selección del punto de enfoque nos sigue pareciendo una opción realmente cómoda.

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Olympus OM-D E-M5 Mark II
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Olympus OM-D E-M5 Mark II
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Olympus OM-D E-M5 Mark II
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Olympus OM-D E-M5 Mark II
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Olympus OM-D E-M5 Mark II
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Olympus OM-D E-M5 Mark II
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Mención aparte merece el estabilizador de imagen de 5 ejes, que se ha convertido en una seña de identidad de esta gama (a excepción de la más sencilla OM-D E-M10). La renovada E-M5 Mark II repite fórmula y promesa (5 pasos de estabilización), pero como veremos más adelante lo más interesante no está en el apartado de foto, sino en el rendimiento que ofrece la cámara a la hora de estabilizar vídeos a pulso.

En las pruebas fotográficas realizadas junto al citado zoom de 14-150 milímetros hemos conseguido una media de mejora de entre 3 y 4 pasos, lo que sin llegar a los 5 pasos prometidos supone un excelente rendimiento y una buena ayuda para trabajar sin miedo a las escenas con poca luz o a tener que subir demasiado la sensibilidad.

Velocidad

Aunque el resto de prestaciones de la cámara –la lista es muy larga- queda relegada a un segundo plano frente al estabilizador, el visor y el vídeo, merece la pena realizar un rápido repaso. Algunas de ellas ya son moneda corriente en este tipo de cámaras, pero en cualquier caso bienvenida sea la conexión Wi-Fi a la E-M5 Mark II.

La velocidad es otro de sus puntos fuertes, con una ráfaga de hasta 10 fotogramas por segundo con el enfoque y la exposición fijas o de 5 fotos por segundo si se activa el enfoque continuo.

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Olympus OM-D E-M5 Mark II
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La velocidad es otro de sus puntos fuertes, con una ráfaga de 10 fps con el enfoque y la exposición fijas o de 5 fps con el enfoque continuo

Además de una velocidad de obturación máxima de 1/8.000 segundos, el obturador electrónico también gana protagonismo. Así, la renovada E-M5 ofrece un modo de disparo silencioso en el que entra en funcionamiento este mecanismo, elevando la obturación hasta 1/16.000 segundos y la ráfaga hasta 11 fotogramas por segundo.

Resulta interesante también la obturación electrónica de la primera cortinilla para evitar cualquier vibración en el disparo. No hay espejo, cierto, pero sí las cortinillas del obturador mecánico. Relacionado con este punto, la velocidad de reacción al apretar el disparador es otro de los puntos que desde Olympus se destaca y que hemos podido comprobar durante los días de convivencia con esta cámara.

Muy buena nota también para el enfoque automático en todas las situaciones, aunque como siempre es el modo continuo el que sigue saliendo peor parado si se compara con el usado en las réflex de gama media y alta.

16 (o 40) megapíxeles

Que nadie se asuste con eso de los 40 millones de puntos: la renovada E-M5 Mark II usa el mismo sensor CMOS de 16 megapíxeles que la E-M10. Algo que en realidad nos ha dejado un poco decepcionados, porque si la idea era concebir una hermana pequeña de la E-M1, nada mejor que usar su mismo captor.

Pero parece que había que marcar distancias entre las dos gamas, y ésta es una de ellas: el sensor y el sistema de enfoque híbrido de la E-M1, concebido para quienes quieran seguir usando sus objetivos Cuatro Tercios mediante un adaptador y con un enfoque mucho más capaz.

Muestras: 16 MP
Imágenes capturadas con una Olympus OM-D E-M5 Mark II y un objetivo M.Zuiko 14-150 mm f4-5.6 II
imágenes capturadas con una olympus om-d e-m5 mark ii y un objetivo m.zuiko 14-150 mm f4-5.6 ii
imágenes capturadas con una olympus om-d e-m5 mark ii y un objetivo m.zuiko 14-150 mm f4-5.6 ii
imágenes capturadas con una olympus om-d e-m5 mark ii y un objetivo m.zuiko 14-150 mm f4-5.6 ii
imágenes capturadas con una olympus om-d e-m5 mark ii y un objetivo m.zuiko 14-150 mm f4-5.6 ii
imágenes capturadas con una olympus om-d e-m5 mark ii y un objetivo m.zuiko 14-150 mm f4-5.6 ii
imágenes capturadas con una olympus om-d e-m5 mark ii y un objetivo m.zuiko 14-150 mm f4-5.6 ii
imágenes capturadas con una olympus om-d e-m5 mark ii y un objetivo m.zuiko 14-150 mm f4-5.6 ii
imágenes capturadas con una olympus om-d e-m5 mark ii y un objetivo m.zuiko 14-150 mm f4-5.6 ii
imágenes capturadas con una olympus om-d e-m5 mark ii y un objetivo m.zuiko 14-150 mm f4-5.6 ii

El color y el nivel de detalle de los JPEG son soberbios, y solo a la hora de elevar mucho la sensibilidad o poner a prueba el rango dinámico recordaremos que el sensor es Micro Cuatro Tercios

La buena noticia es que este nuevo modelo sí hereda el procesador de imagen de la citada E-M1 (TruePic VII), y con esa combinación ofrece unos resultados que en absoluto decepcionan. Fiel a las normas de la casa, el color y el nivel de detalle de los archivos JPEG que ofrece la cámara son soberbios, y solo a la hora de elevar mucho la sensibilidad o poner a prueba el rango dinámico recordaremos que el tamaño de sensor de una Micro Cuatro Tercios es menor, y eso implica ciertos peajes.

Desde Olympus aseguran que la cámara es capaz de competir con la calidad que ofrecen los modelos con sensor APS-C. Con una buena óptica estamos convencidos de ello, aunque este 14-150 mm f4-5.6 II que hemos usado no es posiblemente la mejor opción para jugarse este órdago.

Pero Olympus no se queda ahí y eleva su apuesta: gracias al nuevo modo de disparo combinado de alta resolución de 40 megapíxeles la cámara puede plantar cara a cuerpos de formato completo. Para demostrarlo, en una reunión con la prensa especializada celebrada hace semanas Olympus mostró copias impresas que, efectivamente, aguantaban muy bien el tipo frente a las mejores réflex de este tipo.

Muestras: 16 MP
Imágenes capturadas con una Olympus OM-D E-M5 Mark II y un objetivo M.Zuiko 14-150 mm f4-5.6 II

En la práctica este modo de alta resolución se basa en combinar 8 disparos consecutivos durante un segundo que aprovechan el mecanismo del estabilizador para desplazar el sensor de imagen en cada fotografía. El resultado, tras esperar unos 2,5 segundos a que se monte la imagen final, es un archivo de unos 18 MB en JPEG o de casi 100 MB en RAW.

De nuevo, la calidad de la óptica será en gran medida la que determine el nivel de detalle final que puede ofrecer este singular modo, y de hecho desde la propia firma se recomienda usar solo ópticas de gran calidad para trabajar con este modo de alta resolución.

Muestras: 40 MP
Imágenes capturadas con una Olympus OM-D E-M5 Mark II y un objetivo M.Zuiko 14-150 mm f4-5.6 II usando el modo de alta resolución de 40 megapíxeles

De todos modos, hay varios aspectos a tener en cuenta. Puesto que se trata de una combinación de varios disparos, hay que evitar el movimiento en la escena, tanto de la cámara –hará falta trípode o un buen punto de apoyo- como de los sujetos de la toma.

También hay que estar atentos si se quiere trabajar en RAW, porque independientemente del formato elegido previamente, de serie se activa solo la grabación en JPEG. No, en definitiva no es un modo muy cómodo ni intuitivo, aunque puede tener sus usos en -por ejemplo- fotografía de paisaje o arquitectura.

La asignatura del vídeo

A pesar de que fue la precursora del Live View, la prestación que de alguna manera anticipó la llegada del vídeo a las cámaras de óptica intercambiable, Olympus siempre ha estado un poco rezagada respecto a la competencia en este campo, especialmente en lo que respecta a la calidad de los clips.

Por eso desde hace bastante tiempo los aficionados al vídeo le reclaman a la compañía un paso adelante, sobre todo desde que la firma lanzó su E-M5 con su fantástico estabilizador de imagen de 5 ejes.

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Empuñaduras

Olympus ofrece las empuñaduras HLD-6P (más contundente y con capacidad para una segunda batería) y ECG-2 para la E-M5 Mark II

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Olympus OM-D E-M5 Mark II
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Olympus OM-D E-M5 Mark II
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Olympus OM-D E-M5 Mark II
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Olympus OM-D E-M5 Mark II
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Esta E-M5 Mark II se perfila como la respuesta de Olympus a estas exigencias. Y sobre el papel las mejoras son importantes: la cámara cuenta con focus peaking, la anteriormente mencionada conexión para auriculares mediante el uso de una empuñadura opcional y un modo de grabación Full HD ALL-I con un flujo de datos que en ocasiones ronda los 80 Mbps.

Y lo más importante: un estabilizador óptico que, en las pruebas que hemos podido realizar, muestra un rendimiento realmente espectacular. Con un poco de maña la E-M5 Mark II permite realizar tomas con la cámara en mano realmente estables y fluidas, casi como si lleváramos el equipo montado en algún soporte steadicam sencillo.

La empuñadura opcional HLD-6P cuenta con una conexión para auriculares que resultará muy interesante para los amantes del vídeo. Una pena que la cámara no la incluya de serie

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Olympus OM-D E-M5 Mark II
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pero el problema vuelve a ser la calidad de imagen. Y es que, por lo que hemos podido apreciar en estas primeras secuencias grabadas, los vídeos lucen una nitidez y un nivel de detalle por debajo del que ofrecen otras cámaras de gama y precio similar. Asimismo es fácil detectar la presencia de muaré y aliasing en las imágenes, y el rango dinámico también es algo escaso.

Cierto es que la calidad ha mejorado sensiblemente respecto a la generación anterior y que la imagen en global es bastante buena. El problema es que cámaras similares como la Nikon D5300, la Panasonic Lumix DMC-GH4 o las últimas Sony superan claramente a la E-M5 Mark II en este terreno.

El camino OM-D

Si hay que esperar a la segunda generación para confirmar la seriedad de una nueva gama de productos, Olympus ha llegado a ese punto. Tras la E-M5 original, la aplaudida E-M1 y la más popular E-M10, ahora llega el momento de la renovación.

Un proceso que comienza con esta OM-D E-M5 Mark II, que tras probarla unos cuantos días nos deja muy buen sabor de boca. Dos son los únicos puntos mejorables en su expediente: el precio de lanzamiento algo elevado en comparación con lo que cuesta ahora mismo su hermana mayor y la falta de novedades en su sensor de imagen de 16 megapíxeles.

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Olympus OM-D E-M5 Mark II
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Las mejoras en la construcción, el visor y el vídeo conforman tres pilares de una interesante puesta al día

Por lo demás, las mejoras en la construcción, el visor y el vídeo conforman tres pilares de una interesante puesta al día. En cierto modo tan profunda que estamos ante una cámara totalmente nueva y casi capaz de competir con la citada E-M1. No del todo en calidad de imagen ni en enfoque, pero sí en construcción y sobre todo en prestaciones de vídeo.

El funcionamiento del estabilizador a la hora de grabar vídeo a pulso es sencillamente excepcional. Lo más parecido a un steadicam que hayamos visto implementado en una cámara. Pese a ello y a otras mejoras, es cierto que el rendimiento del vídeo en cuanto a calidad de imagen no está entre los mejores del momento. Queda trabajo por hacer, aunque por fin esta asignatura parece estar en la agenda de Olympus.

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