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Prueba de producto
LA TERCERA SLR DIGITAL DEL E-SYSTEM

Olympus E-500: toma de contacto

 
26
SEP 2005

Con pocas sorpresas, unas prestaciones casi idénticas a las de su predecesora y un aspecto totalmente renovado llega la nueva E-500. Una primera toma de contacto con el tercer modelo del sistema Cuatro Tercios de Olympus nos permite descubrir los pilares de la nueva SLR digital, que vuelve a la senda del diseño réflex más convencional.

Puede que más de uno se haya sentido decepcionado al conocer las especificaciones que Olympus ha hecho hoy públicas sobre su nueva E-500. Más aún todos aquellos que esperaban -esperábamos- un relevo para la ya veterana E-1 o, por lo menos, un salto notable respecto a la reemplazada E-300.

No obstante, hay que situar la importancia de la llegada de la E-500 en unos criterios que van más allá de las meras prestaciones. Además del rendimiento práctico de la cámara, la primera impresión y la sensación que ésta transmite entre las manos puede resultar un aspecto sustancial para muchos usuarios.

Olympus E-500
Olympus E-500
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Olympus parece que ha tenido en cuenta este criterio y ha querido hacer una versión más clásica de su E-300, sin adentrarse en grandes cambios en el interior de la cámara. Si la E-300 fue en su día una auténtica revolución en cuanto a formas, la E-500 opta por un camino más recatado y tradicional en cuanto al diseño.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Una propuesta renovada que llega dispuesta, qué duda cabe, a plantar cara a la cada vez más amplia lista de competidoras en el segmento de las réflex de gama baja.

Muy ligera
Con menos de medio kilogramo de peso, la nueva E-500 presume de ser la cámara más ligera de su clase. Un dato que se confirma con la cámara entre las manos, aunque también es cierto que se sitúa entre los márgenes habituales de este segmento.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Por el contrario, Olympus asegura que no se ha seguido este mismo criterio reductor en las dimensiones de la cámara para no complicar su manejabilidad. Lo que sí es evidente -más allá de un tamaño que tampoco se sale de lo habitual en estos casos- es que el nuevo diseño también ha servido para reestructurar la localización de los mandos.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La cámara está presidida por un dial principal, desde el que se pueden seleccionar tanto las escenas programadas como el modo de disparo totalmente automático, manual o con prioridad a la velocidad o al diafragma.

Olympus E-500
Olympus E-500
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Junto a ella, una rueda de considerable tamaño asume diferentes funciones según el modo que se haya seleccionado previamente. La ayuda de otro control similar en la parte frontal junto al disparador hubiera dado algún punto extra a la cámara a la hora de trabajar con ella.

Olympus E-500
Olympus E-500
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Sin abandonar esta zona, nos topamos con el indicador de funcionamiento del sistema SWWF, es decir, el filtro ultrasónico para la limpieza del sensor que actúa antes de cada disparo e impide la aparición de las temidas y clásicas motas en las imágenes. Un mecanismo exclusivo de Olympus y presente en toda su gama SLR, que llega como uno de los argumentos más interesantes de esta nueva E-500.

Olympus E-500
Olympus E-500
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Otro detalle a destacar sobre la construcción es la doble ranura lateral para tarjetas CompactFlash y xD-Picture Card. Aunque de apertura algo ruda, el compartimento sí cuenta con una apariencia consistente.

Vuelve el pentaprisma
Uno de los cambios más significativos que aporta la E-500 y que tiene una relación directa con el nuevo diseño es la utilización de un pentaprisma para el visor réflex. Este sistema, utilizado en las cámaras SLR, había sido sustituido por Olympus en su anterior E-300 por unos espejos de porro que permitían reducir considerablemente las dimensiones y darle a la cámara un peculiar diseño, semejante al de una compacta.

Además de las repercusiones en el diseño, también se puede apreciar cómo la adopción del pentaprisma conlleva una mayor luminosidad del visor respecto a la citada E-300.

Olympus E-500
Olympus E-500
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La información de la exposición se ha colocado en el lateral del visor -la mayoría de marcas lo mantiene en la parte inferior, pero no cuesta demasiado acostumbrarse. Como siempre, sigue faltando información tan fundamental como la sensibilidad, el balance de blancos y el tamaño de la imagen.

Olympus E-500
Olympus E-500
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La E-500 permite grabar imágenes en los formatos JPEG, TIFF y RAW. En JPEG es posible seleccionar tres tamaños -HQ, SHQ, SQ-, que pueden combinarse con la grabación simultánea en RAW. Sería de agradecer, eso sí, que se indicara en la propia cámara los tamaños de imagen para cada uno de estos modos.

Olympus E-500
Olympus E-500
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Del mismo modo, se echa de menos un acceso directo que permita llegar a los tamaños y formatos de imagen sin necesidad de adentrarse en los menús, que, por otro lado, resultan bastante sencillos y accesibles.

Pantalla de 2,5 pulgadas
En la parte trasera, la pantalla de 2,5 pulgadas es la protagonista. Además de haber crecido -su predecesora equipa un monitor de 1,8 pulgadas-, Olympus asegura que el uso de la tecnología Hyper Crystal LCD ofrece un ángulo de visión de 160 grados.

Olympus E-500
Olympus E-500
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Estos datos técnicos se traducen en la práctica en una mejora de la visibilidad lateral que sí se nota al compararla con modelos anteriores o con cámaras de la competencia. A pleno sol, sin embargo, no cabe ser optimistas con el rendimiento de la pantalla: muestra las mismas limitaciones que las de la inmensa mayoría de cámaras.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La revisión de las imágenes a través de esta pantalla cuenta con interesantes opciones, como la ampliación de las imágenes hasta 14x de forma muy intuitiva a través de la rueda de control superior, o los histogramas de la imagen separados por canales.

Olympus E-500
Olympus E-500
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

A falta de una segunda pantalla para controlar las opciones de exposición, la cámara cuenta con un botón de información que muestra en el LCD posterior los parámetros que se han seleccionado para realizar la toma.

Hasta 1600 ISO
Las cuatro flechas de la parte posterior -en torno a un botón de confirmación- no sólo permiten navegar por los menús de la cámara, sino que también cuentan con accesos directos hacia el balance de blancos, la sensibilidad y el enfoque automático.

En un primer contacto, sorprende encontrarse con un menú de sensibilidades que sólo ofrece opciones entre 100 y 400 ISO. Hay que adentrarse en los menús y activar la opción "ISO Boost" para que la cámara amplíe su rango a 1600 ISO. De igual manera, es posible regular estos valores, con pasos intermedios de 1 ó 1/3 EV.

Olympus E-500
Olympus E-500
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Como corresponde a una cámara del E-System de Olympus, el tamaño del CCD no ha variado respecto al de sus compañeras y mantiene el factor de multiplicación focal de 2x.

Olympus E-500
Olympus E-500
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Esta circunstancia, unida a la resolución de 8 megapíxeles (idéntica a la de la E-300), hace que el ruido se plantee como uno de los problemas a los que el procesador del nuevo modelo tendrá que enfrentarse. Tan sólo queda esperar a examinar un modelo final de la cámara para comprobar los resultados que la E-500 ofrece en este campo.

Olympus E-500
Olympus E-500
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Respecto al balance de blancos, cuenta con los habituales modos preestablecidos, automáticos y manuales. Cada uno de los valores programados viene acompañado de la medición correspondiente en grados Kelvin. Además, ofrece la opción de tocar estos parámetros, variando la respuesta en los canales rojo y verde de cada uno de ellos.

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