Opinión

Un chiste menos

 
6
FEB 2006

Gabinete de crisis en el exclusivo club de la defensa de la pureza química de la fotografía. Los muchachos del revelador y el fijador -faltaría lo de dar esplendor y ya tenemos un lema- están pasando por momentos duros en su cruenta batalla contra el píxel invasor.

Nikon opta por la vil traición envainándose sus réflex de película, Konica Minolta prefiere la rendición total e incondicional y Fujifilm apunta a unos cuantos miles de sus trabajadores en la lista de daños colaterales.

Pero, sin duda, lo más cruel ha sido lo de Olympus. En pleno duelo fotoquímico, sin ni siquiera dejar cicatrizar las heridas, no se le ocurre otra cosa que presentar esa irreverente E-330: una cámara réflex que permite previsualizar las escenas por la pantalla, como si de una vulgar compacta se tratara. ¡El acabose!

La Olympus E-330, una réflex que permite previsualizar la escena en pantalla, supone una hecatombe para el humor fotográfico

Porque una cosa es que las réflex sean digitales y lleven monitores de muchísimas pulgadas y software y más opciones de las que jamás llegará nadie a utilizar, y otra que el visor ocular de toda la vida -Leica y compañía aparte- tenga que compartir protagonismo con esa maldita pantalla que nos hace encuadrar con la cámara a dos palmos de la cara... ¡Como si fuéramos turistas orientales junto a la Sagrada Familia!

Ironías aparte, la nueva E-330 puede marcar un antes y un después en el devenir fotográfico. No sé si lo será desde un punto de vista técnico, si replanteará los usos y costumbres del quehacer fotográfico de los usuarios réflex o si será una curiosidad más que caerá en el cajón de las genialidades olvidadas.

Habrá que esperar un tiempo para conocer este tipo de efectos, pero lo que sí se puede asegurar es que la más nueva de las Olympus supone una hecatombe para el humor fotográfico.

Ahora las réflex ya tienen pantalla, los puristas un motivo más de indignación y el resto del sector un chiste menos para hacer

Sí, ese tipo de chistes e hilarantes juegos de palabras que si no son contados en el lugar adecuado -rodeado de una tribu de similar calaña al que los perpetra- despiertan miradas de incomprensión, un incómodo silencio y, en caso de reincidencia, preocupación de los familiares y amigos. Saben de que les hablo, ¿verdad?

Y es que así, de repente, nos acabamos de quedar sin una de las anécdotas más recurrentes y repetidas del sector: ese usuario que acaba de dar el salto de una compacta a una réflex y que, muy desconcertado, se pregunta por qué en la pantalla de su cámara no se ve nada.

Así que se acabaron las sonrisas, los codazos cómplices y eso de elevar la ceja y poner cara de tipo duro a punto de decir: "Hey, chico, vuelve por aquí cuando sepas qué demonios es una réflex". No, señores; ahora las réflex ya tienen pantalla, los puristas un motivo más de indignación y el resto del sector un chiste menos para hacer.

Las cámaras réflex eran hasta ahora un jardín vedado en el que no se contemplaban cierto tipo de innovaciones

¿Qué hubieran pensado si hace diez años alguien nos hubiera contado que Minolta iba a desparecer del mapa fotográfico y que Sony iba a tomar su relevo en la fabricación de cámaras? ¿O que Casio -sí, la de las calculadoras- iba a ser una marca de considerable implantación el mercado fotográfico y que Panasonic y Leica -tu quoque, Brutu- iban a ser pareja de hecho? Seguramente todos nos hubiéramos reído mucho.

Y es que el avance tecnológico está lleno de paradojas, más allá de la cotidiana guerra de los píxeles o las pantallas que ya a nadie sorprende. ¿39 megapíxeles? Pues vale. ¿3 pulgadas táctiles? Qué bien. ¿Cámaras con MP3 y videojuegos? Estupendo.

Las cámaras réflex eran hasta ahora un jardín vedado en el que no se contemplaban cierto tipo de innovaciones. El objetivo principal de todos los fabricantes parecía concebir una SLR lo más parecida posible a las cámaras tradicionales, con todas las ventajas y límites que ello conlleva.

Cada vez es más complicado ir de gracioso o de Nostradamus por este mercado

Un terreno tradicionalmente poco dado a los terremotos, en el que la E-330 puede suponer no sólo un nuevo camino, sino también un punto de inflexión de todo lo que está por venir.

Y es que, la frontera entre lo que parecía imposible y lo que ya está en los titulares es cada vez más difusa. Innovación tecnológica o mero equilibrismo mercantil, lo que está claro es que cada vez es más complicado ir de gracioso o de Nostradamus por este mercado.

La pantalla con la que bromeábamos ya es una realidad. La Kodak con dos ópticas que parecía un simpático montaje de Photoshop salido de la factoría Casa Real resulta que existía -la tengo delante- y está a punto de llegar a los escaparates.

Así que cuidado con lo que pidamos, con lo que bromeemos o con la próxima inocentada. Puede que se haga realidad.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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