• Brent Stirton: "Lo asesinaron junto a seis hembras y crías de su familia"
  • Mila Teshaieva: "Aunque para ellos es un juego, la guerra forma parte de su ...
Con texto fotográfico

"Hay infinidad de historias alejadas de la agenda de los grandes medios que deben ser contadas" Olmo Calvo

 
Foto: Olmo Calvo
7
OCT 2010
Declaraciones obtenidas por Eduardo Parra

Aunque su nombre ha sonado este año por los reportajes sobre las redadas contra inmigrantes que realizó junto a su colega Edu León, el santanderino Olmo Calvo no es un recién llegado al mundo del fotoperiodismo. Iniciado en el diario Molotov allá por 2001 mientras estudiaba, fue parte del grupo fundador de una de las cabeceras de referencia entre los movimientos sociales, Diagonal, y cofundador de la cooperativa argentina de fotógrafos SUB. Su relato sobre un olvidado barrio de Buenos Aires que se construyó improvisadamente en un terreno castigado por constantes inundaciones nos recuerda que en todas partes hay historias que merecen nuestra atención.

Olmo Calvo

Esta fotografía la tomé el 1 de marzo de 2009, unos meses después de que comenzase la historia de la que forma parte. El día 17 de noviembre de 2008 alrededor de 15.000 personas, unas 4.000 familias, ocuparon un terreno de 107 hectáreas en Lomas de Zamora, a unos pocos kilómetros del centro de Buenos Aires, Argentina. Aquella multitud sin recursos sobrevivía en los barrios limítrofes pagando precios abusivos por alquilar pequeñas habitaciones en precarias casas sin terminar.

Aquel día unas pocas familias se habían puesto de acuerdo para ocupar unas tierras que estaban abandonadas desde hacía décadas y que en los últimos tiempos habían servido como escenario de varios asesinatos y violaciones, y también como pista de aterrizaje de las avionetas de los traficantes de drogas de Lomas de Zamora.

A los pocos días la noticia se había difundido por el boca a boca de una manera sorprendente, y cientos de familias fueron llegando al lugar para ocupar un pedazo de tierra. El terreno, situado en una zona baja y junto a una laguna, se inunda cada vez que llueve. Además, estaba lleno de basura de otros barrios, de ratas, mosquitos y serpientes. Al poco tiempo de estar allí y de soportar las inundaciones, cerca de 4.000 familias fueron desalojadas violentamente por la policía bonaerense. Unos días después regresaron.

Desde entonces han sufrido otros desalojos, han limpiado parte de la basura que había en el lugar y han comenzado a rellenar las tierras bajas con escombros.

Actualmente, las familias viven en pequeñas construcciones sin cimientos, fabricadas con planchas de madera y plásticos. Los cables que transportan la electricidad hasta las pocas bombillas que lucen en el barrio están atados a unas estacas de madera y cuelgan peligrosamente sobre el agua estancada.

Los problemas se acumulan: enfermedades transmitidas por los mosquitos, inundaciones constantes, desnutrición por falta de alimentos, desalojos policiales, etcétera. Pese a todo, las familias argentinas, paraguayas, bolivianas, peruanas y chilenas que ocuparon el lugar continúan trabajando para construir un barrio, el barrio 17 de Noviembre, donde poder vivir.

En marzo de 2009 yo estaba en Buenos Aires trabajando con mis compañeros de la cooperativa SUB y me enteré de lo que estaba sucediendo en aquel lugar: la mayor ocupación de tierras en Argentina desde hacía muchos años. Fue entonces cuando empecé a buscar la manera de llegar hasta allí.

El día que lo conseguí había estado lloviendo toda la mañana. El barrio estaba completamente inundado y los vecinos tenían que caminar dentro de una laguna para poder salir de sus casas. Nos encontrábamos a sólo media hora de la Casa Rosada [sede del Gobierno argentino], pero la realidad era muy diferente a la del centro de Buenos Aires. El hombre de la fotografía es argentino y ocupó las tierras con el primer grupo en noviembre de 2008. Cuando salió del agua observé que caminaba descalzo.

Existen infinidad de historias alejadas de la agenda oficial de los grandes grupos de comunicación que deben ser contadas. Hay que construir redes que permitan la difusión y el conocimiento y tratar la información como un derecho básico. Es cierto que adentrarse en las historias y contarlas conlleva una inversión de tiempo, esfuerzo y dinero, pero no podemos tratar los reportajes como si fuesen productos de consumo. Los grandes centros de poder de la comunicación apuntan qué y quiénes son noticia cada día. Los cámaras disparan, pero en este caso las víctimas son los que se quedan fuera de sus puntos de mira cada mañana.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

Etiquetas
0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar