© Olivier Laban-Mattei


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Olivier Laban-Mattei: "En junio del año pasado debía cubrir los últimos días de la campaña electoral y las elecciones presidenciales de Irán, pero la embajada en París me puso muchos problemas y tardó casi una semana en darme el visado. Debí de ser de los últimos periodistas, porque llegué a Teherán sólo un día antes de las elecciones. Fue muy frustrante: no pude hacer mi reportaje sobre la campaña electoral, y ya pensaba que volvería a casa sin ninguna imagen realmente interesante.
Cuando acabaron las elecciones, la mayoría de periodistas abandonaron Irán porque se les había acabado el plazo de su visado. Yo, en cambio, tuve suerte: aún me quedaban algunos días, así que estuve prácticamente sólo. De todas formas, nadie imaginaba que ocurriría algo así.
El 13 de junio, el día siguiente a las elecciones, Mahmoud Ahmadinejad situó a la policía en las calles antes incluso de que empezasen las manifestaciones. Recuerdo que todo el mundo estaba muy asustado.
Al mediodía me encontraba en un cruce cuando se congregaron unos 15 ó 20 seguidores de Mir-Hossein Mousavi, el líder de la oposición. Al cabo de una hora eran ya 100 personas, y hacia las dos de la tarde una marea de prendas de color verde [el color con que se identifican los seguidores de Mousavi], portadas por unos 30 ó 40 mil manifestantes, invadía las calles de Teherán.
Así es como comenzaron las protestas, históricas por otra parte, ya que desde la revolución de 1979 sólo en 1999 había habido una única reacción estudiantil contra el gobierno, que la abortó rápidamente.
La manifestación, pacífica en todo momento, se dirigió a la sede del Ministerio del Interior, pero no pudo llegar porque la policía lo tenía todo controlado. Algunos policías llegaban con motocicletas e irrumpían contra los seguidores de Mousavi, que se dispersaban.
Pero en una de las incursiones, un grupo grande de manifestantes permitió que los motociclistas se adentraran entre la gente y los rodearon. Derribaron a algunos de ellos y los atacaron con lo que habían podido coger. En ese momento, cuando uno de los manifestantes intentaba golpear con una porra a un policía que se defendía con un 'spray' de pimienta, hice la fotografía. Como era uno de los pocos fotoperiodistas allí, mis instantáneas se publicaron en todo el mundo.
Pese a que en esta imagen y en alguna más de la serie que ha sido premiada con un segundo premio World Press Photo se aprecia cierta violencia contra la policía, quiero remarcar que en todo momento se trató de una manifestación pacífica y qué sólo en determinados momentos algunos participantes utilizaron la violencia para defenderse. De hecho, a partir del día siguiente la policía comenzó a utilizar armas de fuego contra la población civil que se manifestaba.
A los periodistas nos prohibieron taxativamente cubrir las manifestaciones. Cuando un agente me paraba, me pedía la documentación y me obligaba a desviarme de la manifestación. Así que metí la cámara en una bolsa y se la di a mi 'fixer', que caminaba unos 10 metros por delante de mí, para que no pudieran requisármela. Lo difícil era alcanzar la manifestación, pero una vez allí, me confundía entre la muchedumbre y podía trabajar sin problemas."
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez.
Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.
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