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Entrevista
OLIVIA ARTHUR, FOTóGRAFA

"En fotografía no deberíamos tener miedo a usar la palabra"

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Foto: Olivia Arthur
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SEP 2015

Su fotografía es incisiva y reveladora, respetuosa y sincera. Olivia Arthur nos cuenta historias humanas pausadamente, sin miedo a usar otros lenguajes como la palabra y consciente de que solo una mujer podría llegar hasta donde ella ha llegado. Aprovechando su reciente paso por la quinta edición de OjodePez Photo Meeting Barcelona, hablamos con esta londinense apasionada de los libros fotográficos y miembro de Magnum Photos desde 2011 sobre la magia de la fotografía, la importancia de publicar en papel y de su último trabajo, “Stranger”, un fantástico mestizaje de realidad, ficción y lenguajes de comunicación.

Hace unas semanas estabas en Barcelona hablando de la experiencia de publicar un libro. Hoy en día tenemos smartphones, tablets, ordenadores con enormes pantallas y resoluciones inimaginables. Y aun así el papel y los libros siguen pareciendo el destino más adecuado para las fotos y los proyectos fotográficos.

Para mí el libro es definitivamente el mejor destino. Imagino que no todos los fotógrafos piensan igual, pero a mí me gustan las posibilidades narrativas que ofrecen los libros. Me gusta trabajar en series de imágenes, más que en fotos individuales. Me gusta contar historias completas, y el libro es la herramienta que permite conjugarlo todo: las secuencias, el texto… Eso es importantísimo.

Pero un libro es también un objeto precioso. Puedes ver y apreciar fotos en Internet, pero sentarse con un libro en las manos y leerlo es una experiencia más íntima y pausada de compartir esas mismas imágenes. Y digo leer porque un libro de fotografía no solo hay que mirarlo: también hay que leerlo.

olivia arthur
Foto: Olivia Arthur

Al fin y al cabo la fotografía es un lenguaje más, como el cine o la literatura.

Exactamente. Tienes que sentarte, tomarte tu tiempo y ver y leer el libro, tanto sus textos como sus imágenes. Hay que entrar en él y profundizar. Las imágenes deben tener la capacidad de ofrecer diferentes lecturas. Hay que poder volver a ellas pasado un tiempo y descubrir más y diferentes cosas. La historia no puede terminar en lo que se ve en la superficie. Tiene que haber más, mucho más.

Allí es donde entra el fotógrafo, que tiene que ser capaz de amontonar capas y capas de información en una sola imagen.

Claro. La fotografía hace muchas cosas de muchas maneras distintas. Cada uno la usa como quiere. A mí personalmente me gusta crear imágenes a las que el lector pueda volver más tarde para ver más.

Stranger

"Incluí pequeños textos de conversaciones que tuve con distintas personas en Dubái. Son relatos cortos, un tanto abstractos, como pequeños recortes sin contexto [...] Me gusta usar la palabra del mismo modo que uso la fotografía."

Olivia Arthur
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Olivia Arthur
Olivia Arthur
Olivia Arthur
Olivia Arthur

Tu libro “Stranger”, que fantasea sobre un superviviente del naufragio del barco MV Dara en 1961 volviendo a Dubái 50 años después, ofrece muchas lecturas y capas, tanto emocionales como físicas. El uso de transparencias con imágenes encima de otras imágenes, en este sentido, es muy acertado e interesante.

Es un libro con el que se puede jugar. Como espectador te conviertes en parte del viaje que explica. Puedes ver las cosas de distintas maneras, pasar las páginas y ver cosas nuevas, volver atrás, ver dos fotografías al mismo tiempo…

Cuando empecé a investigar sobre el hundimiento del MV Dara frente al puerto de Dubái en 1961 e hice las primeras fotos, no tenía planeado crear un libro de las características de “Stranger”. Pero cuando se me ocurrió la idea de las transparencias pensé que tenía sentido publicarlo de esta manera. Es un proceso muy largo: hacer las fotos, editarlas y juntarlo todo en un libro, un objeto que cuente la historia que quieres contar. El uso de las transparencias y las capas añade emoción a la experiencia.

Encontrar a alguien que imprimiera en este tipo de papel no fue nada fácil. Pero se me ocurrió la idea de hacerlo así y ya no pude quitármela de la cabeza. No podía volver atrás. Una cosa es imprimir un par de hojas transparentes e incluirlas en el proyecto, pero imprimir todo un libro entero de este modo… esa es otra historia. Es un papel muy sensible a la humedad, al calor. Es muy delicado.

Foto: Olivia Arthur

Otra de las ventajas que tiene publicar un proyecto fotográfico en formato libro es que puedes controlar, hasta cierto punto, el ritmo al que el lector descubre la historia y las imágenes.

Exacto. Se convierte todo en una experiencia totalmente interactiva. Puedes ir adelante y atrás y volver a leer la historia. En este caso, en “Stranger” también incluí pequeños textos de conversaciones que tuve con distintas personas en Dubái. Son relatos cortos, un tanto abstractos, como pequeños recortes sin contexto, pero no cuesta imaginar de qué hablan. Me gusta usar la palabra del mismo modo que uso la fotografía.

En “Jeddah Diary”, tu libro anterior, hiciste fotos de tus propias fotos impresas para ocultar, mediante un flash, los rostros de las chicas saudíes a las que fotografiabas. ¿Se podría decir que las prohibiciones del país te hicieron ser más creativa?

Absolutamente. No se me permitía mostrar los rostros de las chicas y tuve que buscar nuevas formas de llevar adelante el proyecto. Eso hizo que fuera más interesante. La técnica utilizada también es un reflejo de lo complicado que fue trabajar en Arabia Saudí.

Al mismo tiempo provocó que me planteara por qué hay esta necesidad de fotografiar a gente que no quiere ser fotografiada. ¿Qué sentido tiene? La gente quiere conocer aquel mundo pero luego se sorprenden por las normas que imperan en esa sociedad. La línea entre lo que no se puede ver y lo que sí no siempre está clara del todo.

Jeddah Diary

"[En países como Arabia Saudí] cuando entras en las casas de la gente y en espacios más íntimos, el hecho de ser mujer facilita las cosas. Las personas no se sienten tan amenazadas [...] En ocasiones me veían como una simple estudiante y no me tomaban en serio"

Olivia Arthur
Olivia Arthur
Olivia Arthur
Olivia Arthur
Olivia Arthur
Olivia Arthur

¿Qué tienen Arabia Saudí, Dubái y otros países de Oriente Medio que atraen a tantos fotógrafos?

No creo que haya muchos fotógrafos que viajen a Arabia Saudí porque es muy difícil trabajar allí. Pero imagino que el interés por hacerlo viene dado por el hecho de que es un lugar que queremos descubrir. Tenemos curiosidad por saber qué hay detrás de sus paredes. Mucha de la fotografía hecha hasta ahora nace por la curiosidad y el deseo de conocer, explorar, comprender y ver cosas. Así pues, tenemos un lugar escondido que no podemos ver, y eso despierta curiosidad en las personas. Queremos verlo y comprenderlo.

Dubái es muy distinto. No es un país de normas, es un país de superlativos. Lo más grande, lo más rápido, lo mejor, lo más loco. Es un lugar único, sin igual en el mundo. Y la gente se siente atraída por eso. Quienes van allí intentan capturar los extremos y todo lo que allí sucede. Todos quieren descubrir qué es en realidad Dubái.

Las historias que te gusta contar son muy humanas.

Sí. Cuando la gente me pregunta qué tipo de fotógrafa soy, siempre digo que soy una fotógrafa de personas. Me interesa la gente, aunque eso no significa que en mis fotos siempre aparezcan personas. Pero sí que me interesan las culturas y cómo son las personas en otras partes del mundo.

"[En Arabia Saudí] No se me permitía mostrar los rostros de las chicas y tuve que buscar nuevas formas de llevar adelante el proyecto." | Foto: Olivia Arthur

En ocasiones tu mirada se ha centrado en personas que han vivido experiencias y situaciones difíciles, pero siempre lo has hecho de un modo muy respetuoso y arrojando una luz de esperanza. ¿Es esa tu manera de ver el mundo?

Me gusta ser positiva. Es fácil ser negativo y dramático, pero a mí me gusta ser amable. No sé si es mi modo de ver el mundo, pero sí mi modo de ver a mis sujetos. Creo que muestro respeto hacia ellos. Trabajo pausadamente, y aunque no comparta muchas de las opiniones que escucho, siempre evito juzgar a nadie. Solo intento comprender lo que veo y escucho. Respeto a la gente y aquellas cosas en las que creen.

"¿Por qué hay esta necesidad de fotografiar a gente que no quiere ser fotografiada? ¿Qué sentido tiene?"

Hace tiempo trabajé en la India en situaciones más complicadas, y en ocasiones así es imposible no tener una opinión sobre lo que uno vive. Siempre intento explicar a la gente por qué estoy allí haciendo fotos y qué voy a hacer con ellas. Les muestro las imágenes, y aunque no siempre entienden por qué hago lo que hago, yo siempre soy sincera. Creo que es algo muy importante.

En mi primer gran proyecto, “The Middle-Distance”, que fue un viaje por la frontera entre Europa y Asia, cuando llevaba un mes trabajando en él hice unas cuantas impresiones y las junté en un pequeño libro que entonces mostraba a la gente para que pudieran ver lo que estaba haciendo. Me pareció muy interesante el modo en que reaccionaban las distintas personas al ver fotos de otras culturas. Eran culturas que geográficamente no estaban muy alejadas las unas de las otras, pero eran diferentes.

Por ejemplo, en el Cáucaso, en la frontera entre Georgia y Azerbaiyán, tenían mucha curiosidad por las mujeres que aparecían en las fotos. En Irán veían las fotos que había hecho en Turquía y comentaban que allí eran mucho más conservadores que ellos. Fueron situaciones muy interesantes. Me gusta ser positiva en casos así.

"Siempre digo que soy una fotógrafa de personas [...] Me interesan las culturas y cómo son las personas en otras partes del mundo"

Foto: Olivia Arthur

¿Podría un hombre haber hecho los proyectos que tú has hecho?

El proyecto de Arabia Saudí definitivamente no. Cuando entras en las casas de la gente y en espacios más íntimos, el hecho de ser mujer facilita las cosas. Las personas no se sienten tan amenazadas, están más relajadas y no perciben la situación como algo invasivo. En ocasiones me veían como una simple estudiante y no me tomaban en serio. Cuando les explicaba que era fotógrafa, veía en sus rostros que no me creían del todo. Y eso, de un modo u otro, hacía que la situación fuera más relajada.

Te habrás encontrado con un buen número de situaciones en las que te hubiera gustado poder hacer una foto pero simplemente no has podido o has pensado que era mejor no hacerla.

En Arabia Saudí, en muchísimas ocasiones. El libro que publiqué al respecto incluye textos que son como el sustituto de las fotos que me hubiera gustado hacer. Estando allí tuve la oportunidad de asistir a una boda increíble.

El hombre y la mujer tienen bodas separadas y en ocasiones ni siquiera ocurren en el mismo día. En esa ocasión las mujeres llevaban vestidos con unos colores increíbles. Cuando el novio y la novia estaban a punto de entrar en la sala se anunció su llegada y todo el mundo se puso la abaya y se cubrió. Ese momento, ese cambio, me hubiera gustado poder capturarlo. En dos minutos, todo el color y el brillo que había en aquel lugar desapareció y quedó todo teñido de negro. Fue algo increíble.

Tuviste que conformarte con fotografiar aquel momento con tu mente.

Exacto. Y tuve que usar las palabras en el libro. No pude hacer la foto, pero escribí sobre ello. Fue una manera de llenar el vacío, aunque no me siento frustrada cuando pienso en ello.

The Middle-Distance

"Me pareció muy interesante el modo en que reaccionaban las distintas personas al ver fotos de otras culturas [...] En Irán veían las fotos que había hecho en Turquía y comentaban que allí eran mucho más conservadores que ellos"

Olivia Arthur
Olivia Arthur
Olivia Arthur
Olivia Arthur

Pensándolo bien, es curioso que aunque no pudieras hacer aquella foto encontraras la manera de compartirla con el resto del mundo. Simplemente utilizaste otro lenguaje.

Claro. Y eso es algo muy importante. No deberíamos tener miedo de usar la palabra, que en ocasiones es más evocadora que una fotografía. Cuando trabajo con escritores lo que no me gusta es que la imagen anule al texto. Es estúpido hacer una foto que muestre lo que se está describiendo con palabras, ya que entonces no queda lugar para la imaginación.

"Hoy en día es muy fácil publicar un libro, pero a veces tengo la sensación de que la gente se ha olvidado de lo que realmente tiene que ser un libro"

Palabras e imágenes deberían ir cogidas de la mano. Con las palabras se describe algo y con la fotografía se muestra otra cosa. Deben trabajar juntas para crear una historia. No puede ser que las palabras maten a la imagen y viceversa.

Pese a la enorme cantidad de imágenes que vemos a diario, la fotografía sigue teniendo una enorme capacidad para impactar.

Es la magia de la fotografía. El carácter esquivo que tiene, el pensar en el antes y el después del momento capturado. Son características que convierten a la fotografía en algo único.

También el hecho de que sea un arte que nos hace cuestionar las cosas.

Y provoca que queramos saber más. Despierta curiosidad en las personas, y eso es algo muy importante. Que esto no suene a crítica hacia el cine, pero cuando ves una película, puedes quedarte con la sensación de que lo has visto todo, que te lo han contado todo. Pero cuando solo ves un instante de algo, un momento, te ves forzada a pensar en ello. Por eso funciona la fotografía. Y por eso la fotografía funciona en los libros. Un libro lo lees y usas la imaginación para viajar.

Hablando de cine: ¿te has planteado la posibilidad de hacer algún documental para la gran o pequeña pantalla?

No me importaría. He hecho ya algo, pero nada serio todavía. Cuando lo haga quiero antes haber pensado bien en el mejor modo de contar una historia con este medio. Tanto cine como vídeo requiren de un buen equipo de personas. En cambio la fotografía es mucho más simple. Por eso me gusta.

¿Adónde te gustaría viajar para tu siguiente proyecto?

Me encantaría trabajar cerca de casa. Ahora mismo estoy trabajando en un proyecto en Escocia, pero me gustaría hacer algo en Londres.

¿Y tu proyecto soñado?

No tengo un proyecto soñado. Siempre tengo como cinco proyectos diferentes por empezar y al mismo tiempo trabajo en otros tres. Pero hay un proyecto grande en el que voy a trabajar que me acercará a casa. Es sobre la cultura y las creencias. Y cuando termine este habrá muchos otros más que querré hacer. Siempre quiero hacer muchísimas cosas.

Espero que todos estos proyectos terminen en libros tan poco usuales como “Stranger”.

Eso espero. Hoy en día es muy fácil publicar un libro, pero a veces tengo la sensación de que la gente se ha olvidado de lo que realmente tiene que ser un libro: un viaje, una experiencia. No tengo problemas en usar distintos formatos y técnicas, pero la idea central del libro tiene que mantenerse. Los libros han existido durante generaciones por alguna razón. Lo puedes coger de la estantería en cualquier momento y volver a perderte entre sus páginas. Espero que eso no desaparezca nunca.

Fuentes y más información
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