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OpiniónContando píxeles

El ocaso de Kodak

 
18
ABR 2011

Es uno de los mejores momentos de "Mad Men", una serie de culto que le reconcilia a uno con la televisión. A Don Draper -director creativo de una agencia de publicidad en el Nueva York de los años 60- le encargan una campaña para un proyector circular de Kodak. Los directivos de Rochester quieren bautizarlo como "la rueda", pero finalmente se convierte en "el carrusel".

"Se llama el carrusel. Nos permite viajar del mismo modo que lo hace un niño, dando vueltas para volver de nuevo a casa, a un lugar donde nos sabemos queridos", explica Draper en una sala repleta de humo de cigarrillos e iluminada sólo por las diapositivas proyectadas.

Tras un traumático proceso de reconversión, el único rumbo que en realidad sigue Kodak es preparar el terreno para su compra

Poco queda de aquello. Los proyectores de diapositivas son poco más que un objeto de colección, el humo del tabaco perdió hace años su "glamour" y Kodak es apenas una sombra de lo que fue.

Dirigida por Antonio Pérez desde 2003 y tras un traumático proceso de reconversión (miles de despidos, desplome de ventas, las míticas instalaciones de Rochester derruidas), dicen los analistas que desde hace años el único rumbo que en realidad sigue Kodak es preparar el terreno para su compra.

"Kodak no está en venta", aseguraba Nancy Carr, directora de comunicación de la firma en una entrevista concedida a QUESABESDE.COM en 2008. Sin embargo, en los últimos meses ha sido uno de los rumores más recurrentes del sector y la única pregunta parece ser quién será finalmente el que pase por caja para quedarse con una de las marcas más reconocidas del planeta.

De hecho, hace ya tiempo que cuando Kodak se cuela en un titular es porque ha anunciado el cese de producción de alguna película, porque sus acciones en bolsa continúan bajando o porque ha presentado otra demanda por violación de alguna de sus incontables patentes fotográficas.

¿Qué ha ocurrido? ¿Qué hay de aquella mítica compañía que durante décadas sencillamente era sinónimo de fotografía y prometía ocuparse de todo después de que nosotros pulsáramos el disparador?

"Cambiamos tarde porque estábamos haciendo mucho dinero con la película", reconocía Philippe Kalmbach en 2006, por aquel entonces uno de los responsables de Kodak Europa. Sin embargo, no se puede decir que Kodak se quedara de brazos cruzados durante la transición de la fotografía química a la digital. De hecho, durante muchos años Kodak fue una auténtica referencia dentro del campo de la fotografía digital para profesionales.

No sólo fabricó la primera cámara electrónica y patentó buena parte de las tecnologías básicas para construirlas, sino que sus réflex digitales basadas en cuerpos de Nikon y Canon y los respaldos digitales de Kodak fueron la mejor y casi única opción de aquellos primeros años en los que el silicio iba reemplazando a las sales de plata tímidamente.

En 2005, eso sí, decidieron abandonar este área de negocio, aunque sus captores siguen estando presentes en muchas cámaras y algún que otro teléfono móvil.

¿Qué falló, entonces? ¿Fueron demasiado conservadores? No lo parece, teniendo en cuenta que sus compactas pueden presumir de adelantarse bastante a los tiempos. En 2005, por ejemplo, la EasyShare-One combinaba una pantalla táctil y conexión Wi-Fi.

Un año después Kodak daba la campanada con la EasyShare V570, una compacta con dos objetivos combinados que permitía ofrecer en un tamaño muy reducido un angular de 23 milímetros y un zoom de 3 aumentos. Se ve que por aquel entonces todavía el 3D no se llevaba.

¿Qué hay de aquella mítica compañía que durante décadas sencillamente era sinónimo de fotografía?

Pero aquellos experimentos no cuajaron, como tampoco el matrimonio con Motorola para adentrarse en el mercado de los teléfonos móviles con aspiraciones fotográficas medianamente serias. Kodak optó por apostar fuerte por la impresión doméstica con un notable éxito en Estados Unidos, pero con resultados mucho más modestos a este lado del Atlántico.

¿Suficiente para llenar el vacío dejado por la película y el revelado? Parece que no. Y mucho menos con su actual catálogo repleto de anodinas compactas de poco más de 100 euros y videocámaras HD de bajo coste que, visto el camino de las Flip, tampoco parece que será un bote salvavidas.

Mientras la película Kodachrome recoge más halagos, homenajes y lamentos ahora que ha dejado de fabricarse que ventas mientras estuvo activa, y mientras otros sueñan con una Brownie digital, todas esas compactas clónicas y marcos digitales están consiguiendo que no sólo las cuentas sino también la imagen de Kodak estén en números rojos.

"Vientos de cambio", se titulaba un vídeo promocional que Kodak publicó hace cuatro años y que un servidor todavía usa cuando le toca dar la lata en alguna clase sobre el futuro de la fotografía digital. Prometían reinventar todo y concebir cámaras que ya no fueran aquellos coches de caballos sin caballos de los que nos hablaba Antonio Pérez en Photokina 2006.

Los coches y los caballos parecen haberse esfumado, y aquel carrusel de Don Draper ahora se ha convertido en una montaña rusa de final incierto.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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