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El nuevo contrato fotográfico de Time despierta la ira de los profesionales

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La renovada política de la revista estadounidense despoja a los fotógrafos de los derechos sobre sus imágenes y deja en el limbo el cobro por sus trabajos

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
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NOV 2015

Desde el lanzamiento de su primer número en marzo de 1923, la revista Time se ha convertido en uno de los iconos del periodismo estadounidense e internacional. También en uno de los mejores escaparates a los que todo fotógrafo profesional puede aspirar. La histórica publicación ha dado espacio en su portada a algunas de las más impactantes imágenes de los siglos XX y XXI, desde memorables retratos a fotografías de guerra, refrendando año tras año su posición como una de las referencias mundiales del fotoperiodismo.

Su nuevo contrato de fotografía, sin embargo, se ha convertido en objeto de polémica entre la comunidad profesional.

A pesar del aumento nominal en su salario, el poder adquisitivo de un fotógrafo de Time en 2015 es muy inferior al de 1980

John Harrington, fotoperiodista y autor del libro "Best Business Practices for Photographers", ha cargado contra la nueva política de Time, diseñada según su criterio para despojar a los fotógrafos de los derechos sobre sus imágenes y conferir a las publicaciones del grupo estadounidense un poder excesivo e injustificado sobre dichas obras.

La primera objeción de Harrington radica en el salario de los fotógrafos de Time y cómo poco a poco el homónimo grupo editorial ha ido reduciendo su salario real a pesar del incremento en sus tarifas de trabajo por día.

Actualmente un colaborador de Time cobra una tarifa diaria de 650 dólares, una cantidad que si bien puede parecer elevada en comparación con los contratos de otras publicaciones, resulta poco satisfactoria una vez que se introduce el efecto de la inflación. Ajustados los datos, Harrington explica que hoy en día un fotógrafo debería cobrar mil dólares para disfrutar del mismo poder adquisitivo que tenían sus colaboradores de 1980 cobrando 350 dólares.

El asunto monetario es importante, pero no es el mayor de los problemas apreciados por Harrington en el nuevo contrato.

Un contrato dañino para los fotógrafos

Otras objeciones de peso son la circunstancia de que Time pasa a ser la propietaria a perpetuidad de los derechos de cualquier vídeo grabado por el fotógrafo durante un encargo, la severa limitación de tomar medidas contra Time en caso de que el fotógrafo considere que la publicación ha vulnerado sus derechos e incluso la prevención de la posibilidad de negociar un contrato más favorable al declarar inválida cualquier modificación manuscrita añadida al documento.

La polémica no acaba ahí. Time, que se ampara en la legislación del estado de Nueva York -muy favorable a los derechos de los grupos editoriales-, expresa en el contrato que si un encargo no es publicado tampoco vence la fecha sobre el embargo de las fotografías. Previene además el cobro por la republicación de las imágenes -antiguamente Time pagaba un mínimo de 125 dólares cada vez que una fotografía aparecía en una revista del grupo- y evita que una imagen que aparezca en una de sus portadas pueda ser utilizada en cualquier otro lugar.

"Un lugar con una gran tradición fotográfica está siendo dirigido por gente a la que no le importa una mierda"

Por último, Time señala que solo pagará al fotógrafo cuando su editor acepte el trabajo. Esto implica que un profesional desplazado a cubrir un evento podría quedarse sin cobrar en caso de que su trabajo sea rechazado por cualquier motivo o la historia en la que trabaje sea sustituida por otra.

Las reacciones al contrato de Time no se han hecho esperar. Photoshelter recoge las declaraciones de varios colaboradores del semanario, que se muestran sorprendidos por una política descrita con comentarios como "es el peor [contrato] que he visto, y he visto cientos" y "fue escrito por alguien que desconoce el concepto de lo que es la fotografía free lance. Un lugar con una gran tradición fotográfica está siendo dirigido por gente a la que no le importa una mierda".

De acuerdo con el director de la American Society of Media Photographers, Tom Kennedy, este documento es "un gran error táctico". Kennedy asegura que los fotógrafos comprenden que se encuentran ante un cambio de paradigma y están dispuestos a aceptarse, pero Time no ha querido reunirse con ellos para debatir cómo orientar su nuevo contrato. M. Scott Brauer, fotógrafo y autor de dvafoto, ve las cosas aún más claras: "Solo nos libraremos de estos horribles contratos cuando dejemos de firmarlos."

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