Opinión

Los otros

 
29
MAY 2006

Este próximo otoño se plantea como uno de los más intensos de los últimos años del panorama fotográfico. La agenda está repleta de fechas marcadas en rojo y los cauces de la rumorología calientan motores mientras se va acercando el verano y algunas marcas ya comienzan el siempre interesante juego de la insinuación de novedades.

De momento, la única confirmación oficial es que Sony presentará su primera réflex digital este verano. Aunque sólo hay pistas, todos los indicios apuntan a que antes de agosto ya será realidad esa primera SLR sellada con el nombre de la multinacional y -salvo sorpresas de última hora- con la intención de ocupar el puesto dejado por la Konica Minolta Dynax 5D.

La Panasonic L1 y la puesta de largo de la réflex de Sony son los próximos platos fuertes

Pero será después del paréntesis estival cuando el tema se anime realmente. Photokina acude a su cita bianual, convertida por derecho propio y con el permiso de la estadounidense PMA en feria de referencia a la hora de desvelar productos profesionales.

Como platos fuertes programados en las bolas de cristal de los especialistas, la Panasonic Lumix DMC-L1 y la puesta de largo de la réflex de Sony -o las réflex, en plural- se presentan como las citas más seguras. A ellas se les une Olympus, de la que muchos esperan que aproveche la cita germana de otoño para presentar alguna novedad o aportar datos sobre la esperada sustituta de la E-1.

A partir de estas suposiciones más o menos probables, el abanico de posibilidades está tal vez más abierto e interesante que nunca. Para empezar, es todo un misterio cómo funcionará el matrimonio réflex entre Panasonic y Leica o qué acogida tendrá esa L1, con parecidos más que razonables con la Olympus E-330, pero con un toque aristocrático de clasicismo que, posiblemente, quede patente en la diferencia de precios.

Es todo un misterio cómo funcionará el matrimonio réflex entre Panasonic y Leica

También de matrimonios hay que hablar al referirse a Sony. Teóricamente desaparecida del panorama fotográfico, parece que, en realidad, la herencia de Konica Minolta va a estar muy presente en las réflex del gigante japonés.

Sin embargo, mientras se espera que los primeros modelos no se alejen demasiado de los productos que Konica Minolta ya diseñó para el sector réflex digital, no pasan desapercibidos los comentarios que desde la dirección técnica de la firma se han hecho sobre captores de velocidades extremadamente altas o sobre la posibilidad de obtener imágenes fijas de alta resolución a partir de secuencias en movimiento capturadas con estos CMOS.

¿Líneas de investigación, creación de expectativas o simple marketing? Posiblemente haya que esperar más allá de Photokina para poder comprobarlo.

¿Emplearán los futuros modelos profesionales la tecnología de previsualización en pantalla de la Olympus E-330?

¿Y Olympus? Mientras la primera cámara réflex con previsualización en pantalla, la E-330, sigue su travesía, el listado de preguntas que cabe hacerse es bastante evidente: ¿Los futuros modelos profesionales adoptarán también esta característica? ¿Y qué hay de aquellos rumores sobre un sensor Cuatro Tercios por triplicado, capaz de capturar el color real sin necesidad de interpolar la información RGB?

En esa misma línea apuntaban las últimas noticias sobre los SuperCCD de Fujifilm, de la que se espera una renovación no demasiado tardía de la FinePix S3 Pro. El casi olvidado sensor Foveon X3, parece que sigue siendo una fuente de inspiración a la hora de trazar caminos alternativos en el futuro de la fotografía digital.

Tampoco la peculiar y fértil relación entre Samsung y Pentax quiere quedarse al margen de tanto movimiento, y hace poco ha marcado pecho con la presentación de su primera réflex con sistema de estabilización integrado en el cuerpo.

Panasonic, Sony, Olympus... resulta curioso que en esta enumeración con la vista puesta en el desarrollo de nuevas ideas no se eche de menos al eterno binomio. Ése que tantas pasiones suscita entre aficionados y profesionales, pero que parece haberse decantado por una actitud mucho más conservadora.

Panasonic, Sony, Olympus... resulta curioso que en esta enumeración no se eche de menos al eterno binomio

La calidad alcanzada en el terreno digital por Nikon y Canon y el papel protagonista que ambas desarrollan es algo que nadie, en su sano juicio, puede negar. Tampoco faltan los rumores y las apuestas sobre movimientos futuros. Pero tal vez coincidan conmigo en que en comparación con los ejercicios de innovación y futurología a los que otras marcas nos tienen últimamente acostumbrados -una tarea en la que habría que incluir a Kodak y su doble óptica, si hablamos de cámaras compactas-, las peleas sobre el sensor full-frame de Nikon o esos 22 millones de píxeles que algunos ya colocan a las próximas Canon saben a poco.

Y es que, aunque hace ya años que cayó el muro de Berlín y la Guerra Fría se dio por finiquitada, parece que las noticias no llegan a este sector en el que la estructura bipolar está enraizada desde mucho antes de que los píxeles se asomaran por aquí.

Mientras nos empeñamos en seguir mirando hacia la eterna batalla entre buenos y malos -que cada cual elija-, al otro lado de las trincheras parece que no están dispuestos a seguir haciendo los coros eternamente.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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