Opinión

No sólo píxeles

1
19
SEP 2005

¿Alguien se acuerda de las vacaciones? Sí, era aquello que ocurrió justo antes de que todas las marcas decidieran ponerse de acuerdo para sembrar los últimos días de agosto y los primeros de septiembre con decenas de novedades en el mercado de la fotografía digital.

No sé si se trataba de empezar el curso con buen pie, alardeando de la eficacia oriental que ni en verano se toma un respiro. O a lo mejor es que ha empezado ya la carrera de cara a las próximas Navidades -ya queda menos- y hay que empezar a coger sitio en la parrilla de salida. Sinceramente, creo que lo que pretendían en realidad era alegrarnos la vuelta al cole a todos los que nos dedicamos a este peculiar mundillo.

La curiosidad por saber el modelo de cámara que lleva el vecino se ha potenciado con la llegada de la fotografía digital

El caso es que me niego a retomar esta rutina de teclado para el lunes riéndoles la gracia y hablando de todas esas cámaras que han pasado por los titulares. Por muy novedosas, revolucionarias o interesantes que resulten tendrán que esperar su turno porque hoy el plan era hablar de las vacaciones.

Ya hemos hablado alguna vez en estas líneas de cuánto nos gusta saber el modelo de cámara que lleva el vecino. Una manía que se ha potenciado con la llegada de la fotografía digital y que tiene en la reciente época vacacional su mejor caldo de cultivo.

Gracias a esta costumbre, uno puede poner a prueba la paciencia de los sufridos acompañantes por partida doble. Ya no sólo les hace parar cada vez que ve "la foto", o mientras cambia el objetivo, o cuando espera hasta que no pase por allí ninguno de los 14.000 turistas que están viendo la Alhambra en ese momento y que insisten en fastidiarle la toma.

El carrete está bastante más vivo de lo que muchos creemos

Ahora, además, también podemos ilustrarles con nuestros amplios conocimientos sobre el mundo del píxel. Ya saben, que si has visto la cámara que lleva ese, que si la mía sólo tiene 6 megapíxeles y la de aquella es de 7 con estabilizador, que si déjame un papel que te voy a dibujar una gráfica MTF. En fin, ya saben a lo que me refiero.

Otros años reconozco que era el primero en sucumbir a estas bajas pasiones. Y volvía a casa con la satisfacción de saber que en Cádiz -por ejemplo- las Coolpix arrasaban y Canon no se comía un colín.

Pero esta vez creo que me ha pasado como con la canción del verano: al principio tiene gracia, pero a partir de la cuarta vez que suena sientes ganas de convertirte en el justiciero que acabe con tanto terrorismo musical.

Así que, saturado de fotografía digital, me he dedicado a ver si la gente aún sigue recurriendo a la agonizante película química para irse de vacaciones o si era yo el único que aún iba por ahí con una 90X y las Superia a punto de caducar.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

El resultado de tan peculiar y poco científica observación es que el carrete está bastante más vivo de lo que muchos creemos.

No sé cómo andarán en este momento las estadísticas que de vez en cuando actualizan el resultado de la lucha entre píxeles y haluros. Pero, por mucho que los primeros sean mayoritarios y tengan la victoria asegurada, ahí fuera hay un montón de gente que sobrevive sin pantalla de 2,5 pulgadas.

El píxel manda con distinta intensidad según las coordenadas, y hay zonas a las que aún tardará tiempo en llegar

Cuando me encontré con la primera tienda que seguía luciendo carteles de revelado en 30 minutos pensé que tal vez era una cuestión geográfica. Aquello era Portugal -no recuerdo exactamente dónde- y tal vez la implantación de la fotografía digital fuera un paso por detrás de España, al menos en las zonas menos turísticas y comerciales.

Exactamente lo mismo que si comparamos la península con nuestros vecinos europeos del norte, o a éstos con los asiáticos, siempre por delante en cuestiones tecnológicas. Sólo hay que echar un vistazo a las cifras para saber que el píxel manda con distinta intensidad según las coordenadas y que hay zonas a las que -como tantas otras cosas mucho más importantes- aún tardará tiempo en llegar.

Pero creo que el análisis geográfico de la cuestión era incorrecto. Porque resulta que, al cabo de unas semanas, me tocó hacer de anfitrión por los clásicos puntos turísticos de Barcelona. Una auténtica orgía fotográfica, ya se imaginarán.

Repetí la operación portuguesa, y la verdad es que no había que buscar demasiado para toparse con cámaras de película. Réflex, compactas e incluso unas cuantas de esas desechables que los fabricantes siguen exponiendo en un rincón de sus stands en las ferias y a las que nadie presta la más mínima atención.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Ya sé que es sólo una cuestión de tiempo y que muchos de esos fotógrafos sin CCD posiblemente se cambien al píxel estas Navidades o para el próximo cumpleaños. Pero qué quieren que les diga... Cuando me encontré con una pareja cambiando el carrete de su cámara -eso es romanticismo, y no ponerle una CompactFlash- casi me emociono. El médico me ha dicho que eso es la depresión posvacacional.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

1
Comentarios
Cargando comentarios