• Ese fotógrafo del que usted me habla
  • Son perfectas (y no deberían serlo)
OpiniónEnfoque diferencial

No es precisamente una fiesta

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20
JUL 2015

Hace unos días estuve fotografiando a Elsa Pataky. Soy afortunado. Una fiesta de alto copete en la embajada italiana de Madrid. Cena elaborada por los mejores cocineros guiados por los mejores chefs. Invitados de excepción. Y como he dicho, Elsa Pataky. Si la Biblia tuviese dibujos, seguro que el paraíso estaba ilustrado con un grabado de aquella velada.

Pero esa es solo la teoría. La fiesta era obviamente para otros, y a mí me dieron las gracias por venir, que traducido quiere decir que ya estás tardando en irte. A nadie le importó si estaba trabajando en condiciones o no, y las fotos que le hice a Elsa Pataky fueron delante de un cartelón publicitario con una iluminación más que cuestionable. La cena ni la olí, y los invitados por supuesto ni me dieron las buenas tardes. Glamour, sí, pero para otros. Para mí, pereza, hastío, cansancio.

David Ramos explicaba recientemente en Quesabesde que cuando le dijeron de ir a los sanfermines sintió pereza. Le entiendo. En el mundo del fotoperiodismo existen unos cuantos eventos que todos nos morimos por cubrir pero que en realidad son una auténtica pesadilla: los Óscar, el Carnaval de Río, tal vez unas elecciones en Estados Unidos o incluso la maratón de Nueva York, y también los Goya o los sanfermines.

Foto: Eduardo Parra

Los humanos tenemos un buen mecanismo de defensa basado en el olvido. Olvidamos lo malo con más facilidad y tendemos a quedarnos con lo bueno. Cuando uno termina de cubrir uno de estos grandes eventos se queda con las fotos, con los grandes momentos, con lo positivo.

Estoy seguro de que David Ramos recordará esa gran foto el resto de su vida, pero eso no quita que cuando le dijeron que le tocaba irse a Pamplona para cubrir las fiestas sintiera pereza.

Es comprensible que muchos fotógrafos sientan envidia por esos que muestran desprecio -o tal vez poco aprecio- por las oportunidades que les salen mientras la mayoría tiene que limitarse a fotografiar las plantas de su jardín o las fiestas de su pueblo. Los hay que darían su brazo por poder estar trabajando en estos eventos, y entiendo que se ofendan cuando otros decimos que ciertos trabajos suscitan pereza.

Este trabajo no mola tanto como la gente cree, pero estoy seguro de que si no lo tuviese, querría tenerlo

En cierto modo recuerda a esos ricos que, con desprecio, se quejan de que su yate es pequeño, de que han tenido que guardar cola para cenar en el Ritz o no había billetes de primera en su vuelo a Barbados. La queja es una de las pocas constantes de nuestro universo.

Pero no lo hacemos con ánimo de ofender. Y me permito deducir que tampoco lo hizo con esta intención David Ramos. Lo dijo porque lo sentía, tal como yo siento pereza cuando me encargan ir a la Pasarela Cibeles o como cuando a alguno de mis compañeros le encargan cubrir unos Juegos Olímpicos.

La fotografía, especialmente la de eventos y actualidad, parece mucho y generalmente es menos. Cual cuenta poser de Facebook uno podría pensar que la vida de la prensa gráfica es una fiesta trufada de emoción que de vez en cuando se endulza con el peligro.

No. Ir a cuatro fiestas nocturnas en las que casi nadie quiere que estés no mola. Colarse en un cordón policial en busca de la foto del día arriesgándote a una multa -o algo peor- no mola. Escalar una grúa ilegalmente en condiciones de seguridad cuestionables para retratar una acción de protesta no mola. Al menos no mola tanto como la mayoría cree.

Los fotógrafos lo hacen porque ese es su trabajo. Algunos con más ganas, otros con menos. Algunos se la juegan más, otros menos. Algunos lo harían aunque cobrasen en abrazos y otros pedirán una prima extra a fin de mes. Las grandes fotografías, como la de David Ramos, son fantásticas cuando ya están hechas, pero a veces el rato hasta que las haces no es precisamente una fiesta.

Este trabajo no mola tanto como la gente cree, pero estoy seguro de que si no lo tuviese, querría tenerlo.

La columna de opinión "Enfoque diferencial" aparece publicada normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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