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Prueba de producto
Nikon D810
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Nikon D810: primeras muestras

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JUL 2014
Texto y fotos: Iker Morán

Ni su denominación ni su aspecto sugieren un gran cambio respecto a la generación anterior. No obstante, desde Nikon se habla de la D810 como de un gran paso adelante respecto al binomio formado hace casi dos años y medio por la D800 y la D800E. Una especie de cámara definitiva que sigue la senda de sus predecesoras para volver a conjugar una resolución muy elevada (36 megapíxeles) con un control del ruido excelente y prestaciones avanzadas en el terreno del vídeo.

Es en esos dos puntos (ruido y vídeo) donde la D810 pone al acento, además de prometer mejoras importantes en la calidad de imagen y en el sistema de enfoque automático gracias a las especificaciones que toma prestadas de la D4s.

Nikon D810
Nikon D810
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
La D810 junto a uno de los dos objetivos con los que se ha realizado esta prueba: el Nikkor 50 mm f1.8.

Así que la idea no es otra que, a partir de la misma receta y con ingredientes muy similares, realizar muchos pequeños cambios internos y externos para conseguir un mejor resultado. No hay que olvidar que hablamos de un cuerpo de gama profesional cuyo precio ronda los 3.200 euros. Un segmento en el que las renovaciones se formulan más a base de detalles que de grandes cambios.

Una larga lista de novedades de esas que requieren sacar la lupa y revisar con calma. De momento, y mientras hacemos las maletas para intentar huir unos días de vacaciones, no hemos resistido la tentación de cargar la batería, salir de paseo y compartir nuestras primeras impresiones y muestras de la que promete ser una de las cámaras estrella de este año.

Muchos cambios

A primera vista parece que todo sigue igual. Pero, como suele decirse, la vista nos engaña. Las dimensiones, las líneas generales y la distribución de los mandos se mantienen prácticamente sin cambios, pero si nos fijamos bien, hay detalles nuevos.

Empezando por la empuñadura, algo más profunda para mejorar el agarre. Lo cierto es que no teníamos muchos problemas en este sentido, pero si la pregunta es si la D810 se asienta bien entre las manos y está bien rematada, la respuesta es un “sin duda”.

nikon d810
Nikon D810
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Con muchas pequeñas novedades respecto a las D800 y D800E y prestaciones heredadas de la D4s, la D810 pone al día la oferta profesional de Nikon

Como puntos a destacar de una lista con decenas de detalles, nos quedamos con la ranura para las tarjetas de memoria (CompactFlash, SDHC y SDXC), mejor rematada e integrada en el diseño general; el botón “i”, que permite acceder a un menú de acceso rápido en pantalla, o el botón de medición, que sustituye al de bracketing en el dial de la izquierda.

El botón de función configurable situado en la parte frontal nos sigue pareciendo una gran idea; el visor con una cobertura del 100% se mantiene como uno de los mejores de su clase, y el nuevo modo de disparo en ráfaga silenciosa –entre comillas lo de silenciosa- se agradece.

¿Y dónde están el Wi-Fi integrado y la pantalla articulada?, se preguntarán los amantes de las listas de prestaciones generosas. No es una pregunta descabellada, y es cierto que modelos más asequibles de la competencia sí ofrecen estas características. Pero en este segmento orientado al público profesional, donde predominan los cuerpos sellados y resistentes, se presupone que este criterio prevalece sobre el resto.

El enfoque

Si en su momento la D800 y la D800E hicieron suyo el sistema de enfoque usado por la D4, ahora la D810 hace lo propio con el mecanismo empleado por la D4s. Los 51 puntos siguen siendo los mismos, si bien desde Nikon se prometen mejoras en cuanto a agilidad y precisión, sobre todo al trabajar en escenas nocturnas o con luminosidad muy baja.

La D810 hace suyo el mecanismo de enfoque de la D4s, y aunque no supera al buque insignia de Nikon en este apartado, su rendimiento tanto en modo simple como de seguimiento es impecable

nikon d810
Nikon D810
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Hay que tener en cuenta que en gran parte dependemos de la óptica utilizada. Así, con el 50 mm f1.8 con el que hemos estado trabajando estos días, hemos tenido algún que otro problema en las situaciones críticas de luz, mientras que con el zoom 24-70 mm f2.8 el comportamiento mejora claramente.

En cualquier caso, tal y como ocurría con la D800 y la D4, tras probar la D4s y brevemente esta D810, estamos convencidos de que el nuevo buque insignia de Nikon ofrece un rendimiento superior en lo que respecta al enfoque en entornos oscuros.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con una Nikon D810 y los objetivos Nikkor 50 mm f1.8 AF-S y Nikkor 24-70 mm f2.8 AF-S

36 megapíxeles y unos resultados perfectamente utilizables a 6.400 ISO en plena noche forman una combinación bastante irresistible

Pero más allá de las distancias con ese modelo, lo cierto es que el enfoque, tanto en modo simple como de seguimiento, se ha comportado de forma impecable durante estas primeras horas de convivencia. Eso sí, el enfoque por contraste al trabajar en modo Live View sigue estando bastante por detrás en velocidad respecto a lo visto en sistemas sin espejo.

Además del enfoque, también la velocidad de la D810 crece gracias al procesador Expeed 4. Un salto menor (de 4 a 5 fotogramas por segundo), aunque teniendo en cuenta la cifra de megapíxeles no es un mal dato. Interesante también el estreno del formato RAW S, que permite trabajar con 9 millones de puntos en lugar de los 36 que ofrece de forma nativa el sensor.

Muestras: RAW S
Fotografías realizadas con una Nikon D810 y un objetivo Nikkor 24-70 mm f2.8 AF-S

Entre los cambios internos, uno que posiblemente pasará desapercibido para quienes no trabajen con el espejo levantado: la obturación electrónica a la primera cortinilla. Un sistema que desde hace años Sony ya usa para mejorar la agilidad de disparo pero que en este caso se reserva para trabajar con el modo “Mup” (del inglés mirror up, esto es, espejo levantado) y con el que se promete evitar trepidaciones en el momento del disparo.

Más detalle, menos ruido

Además del procesador de imagen, el CMOS de formato completo también ha sido renovado respecto a la generación anterior, si bien mantiene esos 36 millones de puntos que en su momento crearon tanta polémica pero que ahora ya suenan más convencionales.

Y es que no hay que olvidar que la llegada de la D800 provocó más de un susto cuando muchos creyeron que Nikon había sacrificado el rendimiento a sensibilidades altas a cambio de elevar mucho la resolución.

Muestras: Nikon D810 y D800
Recortes al 100% de fotografías realizadas con una Nikon D810 y una Nikon D800, en ambos casos con un objetivo Nikkor 24-70 mm f2.8 AF-S
recortes al 100% de fotografías realizadas con una nikon d810 y una nikon d800, en ambos casos con un objetivo nikkor 24-70 mm f2.8 af-s

Después las pruebas demostraron que aquel captor FX conseguía un gran equilibrio entre ambos criterios. Una idea que ahora, a la vista de las muestras obtenidas con esta D810, se repite. La ausencia de filtro de paso bajo como en la D800E contribuye a ofrecer unas imágenes con un punto más de detalle y nitidez, pese a que es sabido que los JPEG de Nikon no pecan en exceso de enfoque en su configuración estándar.

Los ajustes de sensibilidad van de 32 a 51.200 ISO, incluyendo los valores forzados en la base y el extremo superior. Y los resultados no decepcionan, con un control del ruido excepcional que mejora visiblemente los resultados ya buenos de la generación anterior. Dicho de otro modo: 36 megapíxeles y unos resultados muy decentes y perfectamente utilizables a 6.400 ISO en plena noche forman una combinación bastante irresistible.

Un nuevo referente

Y es que si el sensor de la D800 consiguió ser durante mucho tiempo un referente en cuanto a calidad de imagen, todo apunta a que la D810 está preparada para revalidar y actualizar ese título.

Si se nos permiten las comparaciones tirando de memoria –para algo han pasado por nuestras manos todas las cámaras-, el nivel de detalle que ofrece solo es comparable con el de la Sony A7R en combinación con ópticas de primer nivel. Esta última le gana la partida a la Nikon en cuanto a tamaño y precio, pero se quedaría notablemente por detrás en lo tocante a control del ruido.

nikon d810
Nikon D810
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Estamos sin duda ante la réflex más prometedora del momento, una todoterreno muy solvente en los apartados de la resolución y el control del ruido

La EOS 5D Mark III sería por tanto la enemiga natural de esta nueva D810 como cámara todoterreno capaz de lidiar con exigencias de resolución y control del ruido. Una batalla en la que el nuevo modelo nikonista se impondría, aunque quedaría rezagada en el apartado del vídeo.

No es tanto una cuestión de calidad o prestaciones como de ecosistema y experiencia. Y en este sentido Canon lleva mucha ventaja. Si a eso le sumamos que Nikon ha perdido la oportunidad de marcarle un gol a su eterno rival al no incorporar en la D810 grabación de vídeo 4K y que se deja en el tintero funciones básicas como el focus peaking, todo parece indicar que esta réflex tendrá un interés menor para los videógrafos.

Pese a ello, estamos sin duda ante la réflex más prometedora del momento, y a la espera de lo que pueda llegar en Photokina esta D810 es una seria candidata a erigirse en el nuevo cuerpo de gama profesional de referencia para los próximos años.

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