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Prueba de producto
EL DíA D

Nikon D800: toma de contacto

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FEB 2012
Iker Morán   |  L'Hospitalet de Llobregat

Pocas consideraciones suenan más manidas en este sector que aquella de "la cámara más esperada". Sin embargo, no parece exagerado si hablamos de la Nikon D800, que por fin ha dejado de ser un eterno rumor para tomar forma. Sin sorpresas respecto al guión previsto (salvo esa D800E sin filtro de paso bajo), su elevadísima resolución de 36,3 megapíxeles supone un borrón y cuenta nueva respecto a la anterior D700. Recién anunciada, QUESABESDE.COM ya ha podido conocer de primera mano las novedades de esta réflex de formato completo.

Cuesta recordar la primera vez que sonó el nombre de la D800 en la siempre hiperactiva rumorología. Desde entonces, ha habido tal baile de denominaciones y supuestas especificaciones para la sucesora de la D700 que cuesta creer que exista y que la tengamos en las manos. Aunque sea una unidad de preproducción.

Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La D800 ya ha pasado por las manos de QUESABESDE.COM, que ya ha publicado un primer artículo de toma de contacto.

Con un planteamiento totalmente diferente al de la citada D700 (y que seguramente no gustará a muchos usuarios), por ahora nos tendremos que conformar con indagar en el diseño y las prestaciones de esta cámara y dejar para más adelante el preceptivo análisis del potencial real de su CMOS de 36 megapíxeles.

Puesta al día de un diseño familiar

Pese al cambio radical de filosofía, hay ideas que permanecen intactas. Empezando por el argumento principal de la cámara: ofrecer un cuerpo de formato completo más asequible y compacto que el de la saga D3 y la recientemente desvelada D4.

Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Esto se traduce en un cuerpo de dimensiones similares a las vistas en la D700 o en la familia de la D300s: bastante robusto, sellado -según los datos oficiales- y con una excelente ergonomía entre las manos.

Lógicamente el paso del tiempo se deja notar en unas líneas más estilizadas y redondeadas, la reubicación de algunos mandos y la aparición de nuevos controles relacionados con la grabación de vídeo y la previsualización en pantalla.

Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Los accesos directos más importantes siguen concentrados en la parte superior izquierda, sobre un dial que se encarga de gestionar el disparo en ráfaga. Aunque se trata de una propuesta bastante cómoda, es cierto que -por ejemplo- cambiar la sensibilidad sin separar el ojo del visor no resulta demasiado fácil.

Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Es muy interesante también el mando para ajustar las funciones de enfoque, que la D800 hereda de las últimas SLR del escaparate de Nikon. Además del interruptor para pasar del enfoque manual al automático, el pulsador integrado también permite -combinado con las dos ruedas de control- elegir el modo de selección del punto de enfoque y alternar entre el sistema simple o continuo.

Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Un rápido paseo por los menús de la cámara (fieles a la estética de la firma) nos permite descubrir que los dos botones de la parte frontal ("Fn" y previsualización de la profundidad de campo) también pueden configurarse al gusto del fotógrafo.

36 megapíxeles

Frente a estos tibios cambios en el diseño, el interior de la cámara ha sufrido una profunda renovación. Tanto, que buscar los parecidos entre esta D800 y la D700 es una tarea bastante absurda. Frente a la moderada resolución y las sensibilidades estratosféricas de esta última (hermana pequeña de la D3), la D800 apuesta por nada menos que 36 megapíxeles.

Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Habrá que esperar a tener una cámara de producción final entre las manos, pero no es difícil suponer que esa elevada cifra pasará factura al rendimiento si se trabaja con ajustes ISO elevados. No es que los resultados vayan a ser malos -han pasado años desde la D700, no lo olvidemos-, sino que simplemente no podemos esperar lo mismo que de la D4 en este campo.

Pero dejando a un lado la especulación y centrándonos en lo que sí sabemos, de entrada la D800 modera su abanico de sensibilidades para ofrecer un rango que va desde los 50 hasta los 25.600 ISO, incluyendo los modos forzados.

Teniendo en cuenta el volumen de datos que tiene que mover la cámara (los TIFF que genera son de más de 110 MB), no es de extrañar que también el disparo en ráfaga se haya tenido que acomodar a las circunstancias. Así, la D800 ofrece una velocidad máxima de 4 fotogramas por segundo en el modo bautizado como CH.

De todos modos, si esta cifra resulta insuficiente, también se puede elevar hasta 6 disparos por segundo. Para ello, eso sí, habrá que activar el modo de recorte DX (que multiplica la focal por 1,5 y reduce la resolución a 15 MP) y recurrir a la empuñadura opcional MB-D12.

Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Además de este modo de recorte, la D800 también ofrece otros dos: 1,2x (24 megapíxeles) y 5:4 (casi 30 millones de puntos). Puesto que si de algo va sobrada la cámara es de resolución, estas opciones pueden resultar muy interesantes a la hora de alargar el alcance de las ópticas montadas o de aprovechar los objetivos DX.

¿D800E?

Junto a la D800, Nikon también ha presentado una versión especial de esta réflex que elimina de su estructura el filtro de paso bajo (AA) que incorporan la mayoría de captores del mercado. Este cambio permite a la cámara potenciar la nitidez de la imagen, pero el precio a pagar será que el efecto muaré podría dispararse.

Nikon D800E
Nikon D800E
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Precisamente por eso, y según nos apuntan los portavoces de la compañía, se trata de una versión especial optimizada sólo para cierto tipo de trabajos en los que se pueda controlar el citado efecto o corregirlo a posteriori mediante posproducción.

Así que mejor no dejarse llevar por los cantos de sirena de esa promesa de mayor nitidez, puesto que la D800E está muy lejos de ser una cámara para todos los públicos. De hecho, su precio será algo más elevado que el de la D800 convencional y su comercialización tampoco parece que vaya a ser masiva.

Más allá de este importante detalle los dos cuerpos comparten el resto de prestaciones. El enfoque de 51 puntos es muy similar al de la D4, y lo mismo sucede con el sistema de medición y detección de escena.

Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El visor, con una cobertura del 100%, es de esos que le reconcilian a uno con los visores ópticos y hace olvidar la incipiente moda de los cada vez mejores visores electrónicos. Ya nos pasaba con la D700 y en general con cualquier cámara de formato completo, y esta D800 no es una excepción.

El vídeo, coprotagonista

Si uno de los pilares de la cámara es la resolución de su CMOS, el otro es la grabación de vídeo. No hay que perder de vista que la veterana D700 ni siquiera ofrecía esta prestación, algo que nos parece incluso exótico a estas alturas, pero que hace más de tres años tampoco resultaba tan extraño.

Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Con la sombra del éxito comercial de la Canon EOS 5D Mark II planeando sobre la filosofía de esta D800, la grabación de vídeo se convierte así en coprotagonista de esta historia. Y lo hace con unas prestaciones que, sobre el papel, resultan muy prometedoras. Tanto como las de la D4, con la que comparte la mayoría de funciones de vídeo.

Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Así, este modelo ofrece grabación Full HD a 25 y 24p, controles manuales, "vúmetro" en pantalla para controlar el nivel de audio de entrada, conector para micrófonos externos y, como la D4, salida por HDMI en alta definición y sin comprimir y conexión para auriculares.

Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Aunque dispone de un pequeño botón propio situado cerca del disparador de la cámara, para comenzar la grabación de una secuencia antes hay que activar el interruptor trasero que permite seleccionar entre instantáneas y vídeo en el modo de previsualización en pantalla.

Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Lógicamente, en esta modalidad el enfoque automático funciona por contraste. En las improvisadas pruebas realizadas con un cuerpo de preproducción y el nuevo Nikkor 85 mm f1.8 este mecanismo se ha mostrado ágil, aunque un poco dubitativo en la puesta en marcha y a la hora de dar con un punto de foco.

Entre las novedades de la cámara también figura la doble ranura, que permite trabajar simultáneamente con tarjetas CompactFlash y SD Card. De hecho es posible configurarla de tal modo que uno de los soportes almacene las fotografías y el otro las secuencias de vídeo.

Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Otro detalle interesante: los ya citados botones de función frontales pueden configurarse para controlar el diafragma motorizado durante la grabación de vídeo, evitando así tener que manipular las ruedas de control, mucho más ruidosas.

Cambio de filosofía

Pese a que los 36 megapíxeles de la D800 eran una especie de secreto a voces desde hacía tiempo, el radical cambio de rumbo respecto a la D700 puede que haya cogido desprevenido a más de uno. Justo a esos que, como nosotros, también piensan que hay mercado para una D4 más asequible.

A la espera de ver si es así -no empecemos hoy mismo a alimentar rumores, por favor-, de momento esta D800 es una cámara que juega con esa doble vertiente entre el estudio y el reportaje, pero también sin olvidarse del jugoso mercado del vídeo.

Nikon D800
Nikon D800
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

¿Es preferible más resolución a imágenes sin ruido en cualquier condición? Tal y como ocurre cada vez que un fabricante decide disparar la cifra de megapíxeles de un modelo, esta pregunta se convierte en una de las que más se repiten.

Mientras tanto, confiemos en que no haya que esperar demasiado para echarle el guante a una D800 totalmente operativa y comprobar de qué son capaces esos 36 millones de píxeles. Será la mejor forma de salir de dudas y comprobar el verdadero alcance de la nueva filosofía nikonista.

Nota: las tarjetas de memoria que aparecen fotografiadas en este artículo han sido cedidas por SanDisk como parte de un acuerdo publicitario alcanzado entre esta compañía y QUESABESDE.COM.

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