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OpiniónContando píxeles

¿Filtraciones intencionadas?

 
30
JUN 2008

Aún no existe, pero todo el mundo medianamente interesado en la materia ha oído hablar y es posible que conozca casi todos los pormenores de la Nikon D700.

Dicen que será mañana cuando salga a la luz esta nueva SLR, y tras la reciente filtración de buena parte de su catálogo, pocas dudas cabe tener sobre su sensor de formato completo de 12 megapíxeles o su papel de hermana pequeña de la D3.

La magnitud de los datos filtrados de la Nikon D700 hace pensar que el tema va muy en serio

Incluso ya hay quienes se han aventurado a situar su precio en unos 3.000 dólares, trazar su calendario de presentación y llegada a los escaparates e incluso se han molestado en comparar las supuestas especificaciones de la cámara con las funciones que dicen que tendrá la EOS 5D Mark II. A eso se le llama exceso de tiempo libre o falta de vida social.

Aunque unos cuantos años por estas lindes, peleándonos incluso en el mes de agosto con rumores, embargos y departamentos de marketing en plena parada estival, le hacen a uno escéptico ante tanta especulación, la magnitud de los datos filtrados de la D700 hace pensar que, esta vez, el tema va muy en serio.

De todos modos, habrá que esperar a mañana para ver si se cumple el guión previsto, porque nosotros -para variar- o no sabemos o no podemos decir nada. Elijan la versión que prefieran, pero tengan en cuenta esa bonita ecuación -quien habla es porque no tiene información, pues el que la tiene no puede decir ni pío- para distinguir entre la información y las meras adivinanzas.

Así que tiempo habrá, si se confirman las previsiones, de hablar largo y tendido de esta supuesta D700 a partir de mañana, así como de la definitiva apuesta de Nikon por el otrora ninguneado formato completo, la pasiva actitud de Canon ante el resurgir de su eterna competencia o ese progresivo giro del mercado hacia los sensores full-frame que deja el estándar Cuatro Tercios en una posición aún más alternativa.

No obstante, para aderezar la espera, qué mejor que el recurrente tema de las filtraciones que salpican cada nuevo lanzamiento. Y es que cuesta recordar la última presentación que no estuviera precedida por su correspondiente metedura de pata.

Foto: Janot (Quesabesde)

También en este mundillo hay clases. No es lo mismo que a alguien se le escape el nombre del próximo modelo en una actualización de firmware, que directamente se haga público -por gentileza de nuestra imprenta de confianza- el catálogo completo de la susodicha joya digital.

De todos modos, por mucho que algunos lo intenten, el récord de Sony y sus carteles de cinco metros en Las Vegas anunciando modelos aún no anunciados se nos antoja difícil de superar.

Sin embargo, la insistencia con la que se suceden -una y otra vez- errores similares ha hecho calar en el sector la nada descabellada idea de que lo que parecen simples deslices es en realidad una estrategia perfectamente orquestada para colocar en los titulares sus nuevos productos incluso antes de que salgan.

Cuesta recordar la última presentación que no estuviera precedida por una metedura de pata

El razonamiento es bastante sencillo: la primera vez que a alguien se le cuela un catálogo o una revista con información confidencial desde la imprenta puede ser un error. La segunda ya tiene cierto tufillo a cosa estudiada, o lo que es peor, a gran chapuza.

Hartos de este cansino juego -a nosotros nos toca seguir peleando por tener la información por adelantado y proteger los escasos secretos que nos confían so pena de posibles multas de unos cuantos miles de euros-, sólo los responsables de comunicación y marketing de las marcas parecen disfrutar tan poco como nosotros con el tema.

Comentamos con ellos el asunto, a ver si consiguen rebatir nuestras sospechas. La confidencialidad es un tema muy delicado, y casi siempre ellos suelen ser los primeros en sufrir las presiones desde Tokio para que no trascienda nada. El lema -no escrito ni reconocido nunca, claro- es algo así como que, si se filtra, que al menos no haya sido en mi país.

Todos descartan tajantemente la posibilidad de que se trate de una campaña de comunicación controlada. Las filtraciones generan interés, cierto, pero también muchos problemas más allá de los conflictos con la férrea política interna que suele reinar.

Ha calado en el sector la nada descabellada idea de que estas filtraciones son estrategias orquestadas por las marcas

Cuando se cuelan datos de tal o cual cámara, nos comentan, no sólo los usuarios empiezan a hacer un montón de preguntas que, sencillamente, no pueden responder, sino que automáticamente se paralizan las ventas de los modelos susceptibles de ser relevados.

¿Se replantearía la compra de una D3 si se entera de que en breve probablemente salga un modelo con prestaciones similares pero a un precio más asequible?

Curiosamente, varios coinciden al comparar lo que ocurre en este mercado con lo que pasa, por ejemplo, en el mundo del motor. Allí se juega sin ningún disimulo con los futuros lanzamientos. Se insinúa primero, se habla de desarrollos a largo plazo, se enseña un poco, se va creando expectación y calentando el mercado, y finalmente, se presenta el coche o la moto en cuestión.

Pero aquí, aunque la dinámica nos suene familiar, vamos improvisando sobre la marcha. Mientras nosotros husmeamos oscuras conspiraciones y secretos planes de comunicación viral, la realidad parece ser bastante más aburrida.

En un segmento en el que lo más sutil que hemos visto es meter un prototipo sin nombre en una vitrina durante unos cuantos meses e ir paseándolo de feria en feria, mucho me temo que la teoría de la chapuza se impone a la de la intencionalidad.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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