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Prueba de producto
Nikon D500
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Nikon D500: prueba de campo

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MAY 2016
Texto y fotos: Iker Morán

Han pasado casi siete años desde que la Nikon D300s, la última réflex APS-C orientada a los profesionales de la firma, viera la luz. Así que es bastante normal que mucho dieran por finiquitada esta gama. Cansados de los eternos rumores de una D400 que no llegaba y con las D7000 cubriendo en gran medida ese segmento, todo parecía claro.

Al menos hasta enero de este año, cuando Nikon dio la campanada con una D500 que se salta una generación para tomar el relevo de aquella D300s y situarse en lo más alto del mercado APS-C. Un segmento que se resiste a ser totalmente ninguneado por las cada vez más populares y asequibles cámaras de formato completo, y que tiene en la fotografía deportiva y de naturaleza sus principales interesados.

Muchos años, una larga espera y un mercado que poco tiene que ver con aquel que vio la D300s. Preparada para ese cambio, lo cierto es que la D500 llega con todo: nuevo sensor, un sistema de enfoque que promete, vídeo 4K, ráfagas y sensibilidad de vértigo... Tanto, que más que hablar de relevo lo suyo sería ver esta cámara como la hermana pequeña de la también nueva D5 o como su versión con sensor APS-C.

Presentaciones y descripciones al margen, aprovechando la llegada de las primeras unidades a España nos hemos escapado unos días a Ibiza para probarla sobre el terreno y aprovechar los paisajes de la isla como escenario de lujo para un estreno muy esperado.

Diseño familiar

Pese al paso de los años, en realidad la D500 tiene un diseño muy similar al de su predecesora, y con ello al de otros modelos APS-C y réflex recientes de la firma. Por tamaño y filosofía, tal vez la D750 es la cámara que más nos recuerda a esta nueva Nikon, aunque aquí la apuesta por un cuerpo resistente y de gama profesional queda muy clara desde el primer momento.

Algo grande y pesada para ser una cámara APS-C, en realidad estas son características que en este segmento se agradecen. La empuñadura generosa, el holgado espacio para repartir los mandos y colocar todo tipo de accesos directos y uno de los mejores visores que nos hemos llevado al ojo en este segmento son la carta de presentación de la D500. Sí, también estamos hablando del modelo más caro dentro del escaparate APS-C, y eso se tiene que notar.

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Apuesta profesional

Pese a sus parecidos más que razonables con la D750, la construcción y resistencia del cuerpo nos recuerdan que estamos ante una propuesta claramente dirigida al fotógrafo profesional

nikon d500
Nikon D500
Iker Morán (Quesabesde)
nikon d500
Nikon D500
Iker Morán (Quesabesde)
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Nikon D500
Iker Morán (Quesabesde)
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Nikon D500
Iker Morán (Quesabesde)
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Nikon D500
Iker Morán (Quesabesde)
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Nikon D500
Iker Morán (Quesabesde)

Aunque los usuarios de Nikon no tardarán en familiarizarse con la nueva cámara, la lista de novedades es amplia. La doble ranura para tarjetas SD y XQD o el práctico sistema de iluminación de los botones traseros son detalles que recuerdan directamente a la D5.

También es nueva la pantalla abatible, con 3,2 pulgadas de diagonal y una espectacular resolución de casi 2,4 millones de puntos. Respecto a los mandos, se apuesta (como es habitual en Nikon) por prescindir de una rueda dedicada de modos e incluir muchos de los ajustes (medición, ráfaga, tamaño de imagen…) en el dial superior de la parte izquierda.

Mención especial merece el nuevo joystick trasero que facilita –y mucho- la selección del punto de enfoque De todos modos, no podemos olvidarnos de que estamos en 2016, y la D500, consciente de ello, no se deja en el tintero ni la pantalla táctil -muy útil para seleccionar el punto de foco al trabajar en Live View o para las tomas de vídeo- ni un sistema de conexión inalámbrica.

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Nikon D500
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
La Nikon D500 junto a los dos objetivos con los que se ha realizado esta prueba: el Nikkor 16-80 mm f2.8-4 AF-S y el Sigma 35 mm f1.4 Art.

La D500 permite asociar la cámara a un smartphone vía Bluetooth, pero la transferencia de archivos es muy lenta y el control remoto es limitado

¿Por fin una Nikon profesional con Wi-Fi? No exactamente. La D500 estrena el sistema SnapBridge de la compañía, que a través de una conexión Bluetooth de bajo consumo permite asociar la cámara a un smartphone, de modo que los archivos se van transfiriendo de forma automática al teléfono.

La idea es buena, y sobre el papel sonaba realmente bien, pero a la hora de la verdad los problemas son varios, empezando por que por ahora la aplicación necesaria solo está disponible para Android, quedándose fuera los usuarios de iPhone. Se supone que es solo cuestión de meses y en verano llegará.

De todos modos, la transmisión es muy lenta –está pensada para enviar imágenes en baja resolución al teléfono- y el nivel de ajustes que permite la opción de control remoto es bastante limitado en comparación con lo visto en otras cámaras.

20 megapíxeles y más de un millón ISO

Detalles que, a fin de cuentas, vienen a envolver el plato fuerte que la D500 guarda en su interior: un nuevo sensor APS-C de 20 megapíxeles, un sistema de enfoque que toma prestado de la D5 y unas cifras que -al menos sobre el papel- hacen de ella la réflex APS-C más rápida y potente del momento.

La comedida resolución de 20 millones de puntos puede sorprender si se tiene en cuenta que hace ya tiempo que Nikon apuesta por captores de 24 megapíxeles para sus réflex con sensor APS-C. No obstante, en este caso parece que estamos ante un CMOS diseñado en exclusiva para este modelo en el que no se trata de tamaño de imagen, sino de equilibrio entre calidad, velocidad y sensibilidades extremas.

Muestras: Nikkor 16-80 mm f2.8-4
Fotografías realizadas con una Nikon D500 y un objetivo Nikkor 16-80 mm f2.8-4 AF-S

El CMOS de 20 MP ha sido diseñado en exclusiva para este modelo. No se trata de tamaño de imagen, sino de equilibrio entre calidad, velocidad y sensibilidades extremas

Los resultados, la verdad, no decepcionan en ninguna de esas tres vertientes. Los JPEG que ofrece la D500 son excelentes, con unos niveles de detalle, una nitidez y un color que no dudaríamos en situar como los mejores vistos hasta ahora para un sensor de este tamaño.

Si optamos por trabajar en RAW, la D500 pone sobre la mesa un rango dinámico sobresaliente que -de nuevo- se sitúa como el mejor de su clase. La capacidad que tenemos a partir de estos archivos NEF de recuperar luces y sombras es realmente amplia –cuidado con no pasarse y entrar en el terreno del HDR-, y todo ello sin que el ruido afecte demasiado a la imagen, incluso cuando hablamos de recuperar 4 y 5 pasos.

Muestras: Nikkor 16-80 mm f2.8-4
Fotografías realizadas con una Nikon D500 y un objetivo Nikkor 16-80 mm f2.8-4 AF-S

Los JPEG son excelentes, y no dudaríamos en situarlos como los mejores vistos hasta ahora para un sensor de este tamaño

El control del ruido es otro de los puntos fuertes de la cámara, tal y como puede verse en las galerías de muestras publicadas y en las que hemos llevado a esta réflex al extremo en tomas nocturnas. Aunque tal vez por seguir la senda de la D5 se ofrecen valores realmente desorbitados (los forzados llegan 1.640.000 ISO en esta cámara), igual que ocurre con su hermana mayor esas cifras son poco más que un titular.

Con ajustes calibrados entre 100 y 51.200 ISO, la cámara cumple con su palabra y permite trabajar sin problemas en ese rango. Los resultados en el extremo son realmente espectaculares si tenemos en cuenta que hablamos de un sensor APS-C, situándose ligeramente por encima de las mejores cámaras en este terreno (Nikon D7200 y Sony A6300) y claramente por delante de su principal competidora, la Canon EOS 7D Mark II.

Muestras: Sigma 35 mm f1.4
Fotografías realizadas con una Nikon D500 y un objetivo Nikkor 35 mm f1.8 DX

A partir de ese punto, y ya en el terreno de las sensibilidades forzadas, será el nivel de exigencia del usuario o la urgencia de la situación lo que lleve a recomendar o no su uso. En tomas nocturnas a 200.000 ISO el nivel de ruido cromático ya es más que evidente y estropea gran parte de la escena, pero con algo más de luz la cámara podría aguantar perfectamente el órdago.

Muestras: alta sensibilidad
Fotografías realizadas con una Nikon D500 y objetivos Nikkor 16-80 mm f2.8-4 AF-S y Nikkor 35 mm f1.8 DX
fotografías realizadas con una nikon d500 y objetivos nikkor 16-80 mm f2.8-4 af-s y nikkor 35 mm f1.8 dx
51.200 ISO
fotografías realizadas con una nikon d500 y objetivos nikkor 16-80 mm f2.8-4 af-s y nikkor 35 mm f1.8 dx
32.000 ISO
fotografías realizadas con una nikon d500 y objetivos nikkor 16-80 mm f2.8-4 af-s y nikkor 35 mm f1.8 dx
16.000 ISO
fotografías realizadas con una nikon d500 y objetivos nikkor 16-80 mm f2.8-4 af-s y nikkor 35 mm f1.8 dx
204.800 ISO
fotografías realizadas con una nikon d500 y objetivos nikkor 16-80 mm f2.8-4 af-s y nikkor 35 mm f1.8 dx
40.000 ISO
fotografías realizadas con una nikon d500 y objetivos nikkor 16-80 mm f2.8-4 af-s y nikkor 35 mm f1.8 dx
409.600 ISO
Enfoque espectacular

Si la calidad de imagen es uno de los pilares de la D500, el otro es sin duda la velocidad y el sistema de enfoque. ¿Qué pasa si trasladamos el mecanismo de la D5 a una cámara con un sensor menor? Pues que al asomarnos al visor descubriremos que el área de enfoque cubre prácticamente toda la escena, de punta a punta de la imagen.

Eso sí, igual que ocurre con su hermana mayor, aquí los 153 puntos de enfoque solo aparecen en la hoja de especificaciones, porque a la hora de la verdad el usuario tan solo puede jugar con puntos 55 seleccionables. Que tampoco está nada mal, por cierto.

Tras probar la D5 pocas sorpresas cabe esperar, pero no está de más señalar que el funcionamiento del autofoco de la D500 a la hora de seguir sujetos en movimiento -ahí es donde entran en acción esos misteriosos 153 puntos- es sencillamente espectacular. Estamos ante una cámara de deportes, y eso se nota. También en el precio, claro. Excelente también el rendimiento con poca luz, con una sensibilidad de hasta -4EV, lo que permite a la cámara seguir enfocando casi en plena oscuridad.

Los 153 puntos de enfoque solo aparecen en la hoja de especificaciones, porque a la hora de la verdad el usuario tan solo puede jugar con puntos 55 seleccionables (que tampoco está nada mal)

nikon d500
Nikon D500
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Compatible con toda la gama de ópticas Nikon, desde la propia firma remarcan la importancia de calibrar los objetivos para poder disfrutar de un enfoque perfecto. La buena noticia para aquellos a los que les dé pereza invertir un tiempo en realizar los microajustes de enfoque –básicamente a todos- es que, igual que en la D5, aquí también se ofrece un modo automatizado que facilita mucho el trabajo.

Basta activar la previsualización en pantalla, confirmar el punto de foco central de la óptica en cuestión y la cámara se ocupa de realizar los ajustes necesarios y almacenar la información para cada vez que se monte ese objetivo.

Siguiendo con la velocidad, el disparo en ráfaga de la D500 llega a los 10 fotogramas por segundo, igualando a la citada EOS 7D Mark II y convirtiéndose en la réflex APS-C más veloz en la historia de Nikon. Una velocidad compatible con el enfoque continuo y a la que hay que añadir un buffer realmente espectacular, que en el caso de usar tarjetas XQD puede llegar a los 200 disparos consecutivos a máxima velocidad.

Vuelve la DX profesional

Pese a que otras firmas han mantenido su apuesta por el segmento APS-C pensado para profesionales, Nikon se ha tomado un largo descanso en este terreno. Suficiente para que algunos abandonaran la marca, otros se pasaran al formato completo y los más ajustados de presupuesto descubrieran que las D7000 también les servían para trabajar.

Pero era evidente que seguía habiendo un espacio que cubrir, y eso es de lo que se ocupa la D500. Estamos ante la que a día de hoy es la mejor y más completa cámara APS-C del mercado, pero su precio de unos 2000 euros –solo el cuerpo- la orienta a un usuario muy determinado.

¿Tiene sentido una cámara con sensor más pequeño ahora que las de formato completo son más asequibles? Sin duda. Entre otras cosas porque ese factor de multiplicación de 1,5x que a muchos no gusta nada se convierte en una gran baza para multiplicar el alcance de nuestros objetivos.

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Nikon D500
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Rápida, robusta, con un excelente enfoque y muy buenos resultados, lo único que se le debe pedir a la D500 es que no repita la historia de la D750 y sus incontables problemas

No hay cámara perfecta, siempre solemos repetir. Pero hay ocasiones en las que hay que rebuscar para encontrar problemas que sumar a la lista de puntos negativos. De hecho, aunque algunos de los primeros usuarios de esta réflex han tenido problemas con algunas tarjetas e incluso con cuelgues repentinos de la cámara, durante los días de uso intensivo por tierras ibicencas y tras casi un millar de fotos la unidad probada no ha mostrado ningún comportamiento irregular.

Las citadas limitaciones de la conexión inalámbrica y un sistema de enfoque por contraste en vídeo y Live View que sigue siendo ampliamente mejorable son dos de los pocos detalles negativos que señalaríamos de la cámara.

Rápida, con el mejor enfoque del momento, resultados de calidad, vídeo 4K (al que dedicaremos un análisis en cuanto sea posible), una construcción excelente, una autonomía de más de mil disparos por carga (ojo con no dejar siempre activa la conexión inalámbrica) y un rendimiento a altas sensibilidades que también se sitúa en lo más alto del podio APS-C.

Con ese currículo, ¿qué más se puede pedir? Que no se repita la historia de la D750 y sus incontables problemas con algunas unidades sería, sin duda, algo de agradecer. O puestos a pedir, una futurible D7300 que adopte parte de este potencial. Mientras tanto, no cabe sino descubrirse ante la nueva reina DX.

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