Crónica

Nikon "blues"

 
24
AGO 2007
Iker Morán   |  Tokio / Sendai

Aunque a veces nos comportemos como "freaks" irredentos, lo cierto es que por aquí nos gastamos un nivel literario considerable. Tanto, que a la hora del café, si uno no se ha releído recientemente las obras completas de Murakami, es abucheado sin piedad.

Ante esta perspectiva, cuando recibimos la invitación de Nikon para viajar a Japón y conocer sus nuevas réflex digitales -entonces sólo podíamos suponer, entre tanto rumor, que serían las D3 y D300 que ahora ya conocemos-, la primera decisión fue comprar Tokio Blues, de Haruki Murakami y reservar su lectura para las muchas horas de vuelo que separan Barcelona de la capital nipona.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Vista de Tokio, donde esta semana ha tenido lugar la presentación de las nuevas SLR nikonistas.

Pero los planes nunca salen como uno los piensa. De hecho, muchas de aquellas horas aéreas se fueron entre sueño y sueño, así que en lugar de Tokio Blues, más propio sería hablar del "blues" de Nikon. Y es que la multinacional está dispuesta no sólo a marcarnos un ritmo trepidante a los periodistas que estaremos por aquí hasta el próximo domingo, sino que también pretende recuperar la voz cantante en el segmento réflex profesional.

Será muy interesante ver la reacción de las demás marcas y comprobar si están dispuestas a bailar este compás o cada una tiene su propia melodía definida. Disputas aparte, pocas dudas cabe tener sobre la importancia que Nikon ha concedido al lanzamiento de las D3 y D300, teniendo en cuenta el despliegue realizado en Tokio.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
El presidente y director general de Nikon, Michio Kariya, durante la presentación ante la prensa celebrada ayer en la capital japonesa.

Y como siempre que hay una nueva réflex bajo el cristal, no ha faltado la audiencia masiva (al menos nipona, porque de allende los mares habíamos llegado con cuentagotas) y el secretismo hasta el último segundo y las carreras y algún que otro empujón. Tener la primera o la mejor foto de la cámara ha sido la nota dominante de la jornada inaugural.

Pocas dudas cabe tener sobre la importancia que Nikon ha concedido al lanzamiento de las D3 y D300

Aunque ya van unas cuantas de éstas, la verdad es que uno sigue sorprendiéndose de la expectación que puede desatar la llegada de una réflex digital. Claro que la D3 es una novedad importante, pero lo cierto es que los mismos codazos nos los hubiéramos dado por una actualización menor.

Pero no es el caso. El paso al formato completo de Nikon es algo así -si se permite la metáfora histórica- como una suerte de caída de muro de Berlín para el sector. Y como siempre, habrá opiniones para todos los gustos: desde los que lo consideren un acierto, a los que piensen que llega un poco tarde o que supone una rendición innecesaria.

Sobre ésta y otras cuestiones se charlaba anoche, mientras el CEO de Nikon daba la bienvenida a los invitados y un cocinero preparaba "sushi" para deleite de los visitantes extranjeros. La planta 29 aseguraba unas vistas espectaculares sobre la ciudad de Tokio, el mar y decenas de rascacielos coronados por intermitentes luces rojas.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Modelos y cámaras configuran el típico paisaje de este tipo de actos.

Es de entender que en un entorno como éste, sorteando el picante "wasabi" con cerveza japonesa y vino francés, las conversaciones trascendentales sobre la limpieza de sensor o la previsualización Live View pronto quedaran apagadas.

El paso al formato completo de Nikon es como una suerte de caída de muro de Berlín para el sector

Y es que llegar por primera vez a Tokio es toda una experiencia. Los madrugones, el cambio horario, los 35 grados que asolan este agosto y el maldito jet-lag que sacude al ir a dormir merecen la pena sólo por ver esta megaurbe construida en vertical.

Un auténtico privilegio rematado no sólo por la posibilidad de ser los primeros en conocer las nuevas cámaras, sino por ver el lugar donde se fabrica la D3. Precisamente hoy, un grupo de periodistas nos hemos desplazado a la ciudad de Sendai a visitar las factorías de Nikon. En tren bala, por supuesto.

Una lástima, eso sí, que el estricto horario y el escaso tiempo libre no nos hayan permitido escaparnos a Akihabara, el barrio más tecnológico de Tokio. Tal vez por allí ya estén circulando los rumores sobre la próxima D4 o algún que otro aparato de esos que nunca llegan a Occidente.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Entrañables escenas en el corazón de Tokio.

En su defecto, basta escaparse un poco del hotel para vivir esa sensación de estar en otro mundo. Más aún si cerca se celebra una extraña fiesta y a uno no le queda otro remedio que abrir bien los ojos, apuntar con la cámara y poner esa sonrisa de idiota que se pone cuando no se entiende absolutamente nada de lo que se ve o escucha.

Afortunadamente, la mítica cortesía nipona hace honor a su nombre y todo son sonrisas, amabilidad y reverenciales saludos. Tanto, que al ser recibido por la plana mayor de Nikon, uno puede incluso llegar a sentirse incómodo por haber tenido la genial idea de presentarse a la cita con una Olympus E-510.

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