Opinión

Embargadoras exclusivas

 
7
NOV 2005

Sí, todos empezamos a estar un poco hartos de la D200. A casi una semana de su presentación, y cuando ya hace más de un mes que comenzó el culebrón de los rumores, las filtraciones y demás, tal vez sea momento de plantearse pasar página.

Ésa era mi intención. Pero me he dado cuenta de que cuando los semidioses se ponen a editorializar y publicar exclusivas, los simples mortales tenemos el deber moral de cambiar nuestra agenda temática y poner algunos puntos sobre las íes.

Da mucha rabia tener la nota de prensa y no poder decir nada, mientras en la cola de la panadería todos saben hasta el último detalle de esa cámara

Suscribo la indignación que muchos proclamaban hace unos días. Comprendan que da mucha rabia tener la nota de prensa encima de la mesa, no poder decir nada -con contrato de confidencialidad de por medio- y que, mientras tanto, en la cola de la panadería todo el mundo sepa hasta el último detalle de esa cámara que, se suponía, era un secreto.

Entiendo especialmente a aquellos que suelen recibir un trato exquisito por parte de las compañías del sector y que están acostumbrados a que la información llame a su puerta. En algunos casos, sólo a su puerta. Pero ése sería otro tema.

El caso es que ahora la combinación de un internauta con mucho tiempo libre o poca vida social y un informático del departamento de comunicación de cualquier marca con la tecla fácil pueden echar al traste lo que antes era para nosotros una jugosa noticia.

Son las propias marcas las que han demostrado ser incapaces de mantener a buen recaudo la información sobre sus próximos lanzamientos

Pocas dudas cabe tener sobre los responsables de estos hechos. Son las propias marcas las que últimamente -de forma accidental o intencionada, como prefieran- han demostrado ser incapaces de mantener a buen recaudo la información sobre sus próximos lanzamientos.

Si antes de este verano me despachaba a gusto con las pésimas políticas de comunicación que se estilan en este país con los medios -al menos, con algunos medios-, lo justo es reconocerlo también cuando las cosas se hacen bien.

Y así ha sido. Tanto Finicon como Olympus España facilitaron a los medios la información sobre la D200 y la E-500, respectivamente, con una fecha y una hora de embargo que -me consta- todos respetamos escrupulosamente. En ambos casos, ha sido en las divisiones de otros países donde se han producido los errores, así que poco cabe reprochar a los responsables españoles.

Varios sitios de Internet tuvieron el bonito detalle de calificar su toma de contacto con la D200 de "exclusiva"

En lugar de entonar el mea culpa por los graves errores cometidos, no sería de extrañar que desde los despachos más elevados se decida utilizar políticas informativas aún más restrictivas con los medios de comunicación. Como si fuéramos nosotros los que hubiéramos hablado más de la cuenta.

Aclarado este punto me van a permitir que tampoco haga la ola corporativa sobre lo buenos que somos los muchachos de la prensa y lo malvadas que son las marcas en general. Me encantaría, pero el ataque de vergüenza ajena que sufrí durante aquella mañana en que la D200 vio la luz me lo impide.

Estaba realmente emocionado con todos esos indignados editoriales sobre embargos, política informativa y demás que les comentaba. Por una vez, parecía que los medios especializados no eran únicamente un espacio abonado para los comerciales, los del departamento de física cuántica y los diversos gurús del sector. Incluso llegué a pensar que también había sitio para jugar al periodismo.

Suponer que en Internet hay fronteras es casi más ridículo que intentar vender como exclusiva algo que, evidentemente, no lo era

Pero la decepción fue mayúscula. Tal vez por costumbre o por simple rabia - mala consejera editorial- resulta que a unos cuantos se les ocurrió un ingenioso truco.

Como la noticia sobre la D200 la tenía ya todo el mundo, hubo quienes decidieron ampliar la información publicando también una toma de contacto con la cámara. El único problema es que varios de esos sitios de Internet -no hace falta señalar cuáles, ya nos conocemos todos- tuvieron el bonito detalle de calificar su artículo de "exclusiva".

En ningún momento se matizó si aquello era una exclusiva en su ámbito nacional, lingüístico o vecinal. Suponer, no obstante, que en Internet hay fronteras es casi más ridículo que intentar vender como exclusiva algo que, evidentemente, no lo era. Entre otras cosas, porque en aquel mismo momento ya circulaban por el ciberespacio cerca de una decena de ellas.

No pasa nada, porque estoy totalmente convencido de que cuando llegue la D300 todo saldrá mucho mejor

Toda mi esperanza se fue al traste mientras releía la humilde toma de contacto, la entrevista -ambas traducidas a tres idiomas- y las noticias sobre los nuevos productos publicados en QUESABESDE.COM y las comparaba con las exclusivas divinas y con las notas de prensa que con tanto estilo y como siempre, habían sabido copiar y pegar algunos.

No se trata de lucir título ni de poner un cartel de reservado el derecho de admisión. Es cuestión de cada medio y de cada profesional seleccionar la información, el tratamiento y el contenido que recibirán sus usuarios.

A fin de cuentas, y aunque haya quienes no acaben de creérselo, con exclusivas o sin ellas, nuestro trabajo es informar. Pero no pasa nada, porque estoy totalmente convencido de que cuando llegue la D300, todo saldrá mucho mejor.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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