Crónica
CRóNICA DE UN FRACASO FOTOGRáFICO

En los mundiales de natación con un Nikkor 800 mm f5.6 (y varios guardias de seguridad)

 
31
JUL 2013
Iker Morán   |  Barcelona

"No puede sacar fotos." La frase preferida de cualquier guardia de seguridad y la más odiada por los fotógrafos o aspirantes a darle al disparador (como en este caso). Si en cualquier situación ya da mucha rabia, a 30 grados bajo el sol y tras haber montado un espectacular Nikkor 800 mm f5.6 E FL ED VR AF-S y una Nikon D4 en un trípode (eso son casi media docena de kilos de peso y muchos miles de euros) para intentar fotografiar las semifinales de salto femenino en los Campeonatos del Mundo de Natación de Barcelona, la cosa se complica.

Ésta es, en realidad, la crónica de un fracaso fotográfico. Pero con semejantes protagonistas de lujo -el teleobjetivo más potente de Nikon, nada menos-, es una de esas historias veraniegas que merecen ser contadas. Desde el principio.

Foto: Quesabesde
Foto: Quesabesde
El nuevo 800 mm f5.6 de Nikon montado en la D4, camino de los mundiales de natación.

Nikon es uno de los patrocinadores oficiales de este evento deportivo que durante dos semanas se está celebrando en Barcelona y que llena las pantallas de los televisores con las pruebas de sincronizada, saltos, aguas abiertas y demás. Qué mejor oportunidad para echarle el guante a ese tele de 800 milímetros anunciado a principios de este año y con el que uno no suele cruzarse cada día.

¿No sería mejor realizar el experimento con una compacta de zoom largo como la Coolpix P520?, nos sugirieron desde la firma. Precisamente este modelo es uno de los que Nikon está prestando al público que se pasa por su estand en estos mundiales, donde también es posible hacerse una foto similar a los carteles oficiales de esta cita acuática.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Quesabesde
La Piscina Municipal de Montjuïc, uno de los escenarios de esta cita deportiva.

Infinitamente más compacta y ligera, mucho más discreta para no dar la nota entre el público y con una focal máxima de 1.000 milímetros, no, definitivamente nos habíamos encaprichado con el teleobjetivo. Pero bueno, por si acaso -que en el fondo nos queda algo de sentido común- también le hicimos un hueco a la Coolpix en la mochila.

Así que gracias a la paciencia y las gestiones de Finicon, compañía importadora de Nikon para España, y del NPS (Nikon Professional Services) nos plantamos en la Piscina Municipal de Montjuïc, donde se desarrollan las pruebas de salto. Con una invitación pero sin acreditación de prensa, para darle algo más de emoción al asunto.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
El nuevo tele de Nikon (arriba) y la Coolpix P520 con el zoom en la posición de 1.000 milímetros.

Los responsables del NPS, que durante estos días dan servicio a los fotógrafos profesionales encargados de cubrir el campeonato, nos lo habían avisado: la focal es demasiado larga y no es fácil trabajar con un tele de 800 milímetros sin tener algo de práctica. Pese a ello estábamos convencidos de que saldríamos de allí con una de esas fotos espectaculares con la saltadora en el aire y la Sagrada Familia de fondo. Que eso sólo sea posible desde el trampolín de 10 metros y nuestra competición fuera la de 3 metros es un detalle menor para alguien de Bilbao.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
El estand de Nikon en los mundiales.

Justo después de disparar las tres primeras fotos y comprobar que todas las advertencias eran correctas -había que irse a la otra punta del recinto para no sacar un plano cerrado del pie de la nadadora-, unos guardas de seguridad se acercaron a poner su granito de arena a este drama fotográfico.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

De nada sirvieron las promesas de retirar el trípode -un farol, en realidad, porque no es posible disparar a pulso con ese equipo- ni las peticiones de ver la normativa en la que se indicara literalmente que el público no podía fotografiar con un objetivo de 800 milímetros si no molestaba al resto de asistentes.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Sin duda una discusión apasionante que habría dado para mucho. Si en las Olimpiadas de Londres había limitaciones con el volumen del equipo fotográfico del público, cabe pensar que la FINA (Fédération Internationale de Natation) habría aplicado similares criterios. En realidad da igual, porque al final todo desemboca en el consabido y cansino argumento (¿cámara grande para profesionales, cámara pequeña para aficionados?) que, suponemos, figura subrayado en el manual de uso de los guardias de seguridad de todo el mundo.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Lástima que no hubiera tiempo para continuar aquella charla cada vez más animada, porque la competición estaba terminando y todavía no habíamos sacado ni una dichosa foto para ilustrar esta bonita historia. Por suerte, la citada Coolpix P520 (controles manuales, un 1.000 mm f5.9 y un enfoque y una ráfaga muy decentes) estaba allí para salvarnos y recordarnos que, como suele decirse, más vale compacta en mano que réflex y teleobjetivo en el suelo.

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