© Nicole Tung


|
Nicole Tung: "Hice esta foto inmediatamente después de un ataque aéreo al barrio Bustan al-Qasr, en la ciudad de Alepo, en Siria, el pasado 6 de agosto. Estaba a unas pocas calles del lugar cuando empezó el bombardeo aquella tarde, y corrí hacia un grupo de edificios buscando un refugio en el que esconderme para poder capturar la escena de caos que tuvo lugar a continuación.
El avión de guerra estaba bombardeando bloques de edificios civiles de forma totalmente aleatoria. La gente corría por todas partes, en todas direcciones. Todos miraban hacia el cielo intentando prever dónde se produciría el siguiente ataque.
La primera bomba alcanzó uno de los edificios más altos y la gente salió en estampida del lugar. Un hombre llevaba a su hija en brazos, dos jóvenes adolescentes salieron vestidas con sus ropas de estar por casa y el rostro pálido. Después salió otro hombre sujetando una camisa y con la cara llena de polvo que no paraba de gritar por el teléfono móvil. Su boca parecía estar perpetuamente retorciéndose de terror. Tras él, en un grafiti pintado en una tienda, podía leerse: 'La hora cero ha llegado. Dios, Siria, libertad.'
Otro ataque sacudió el lugar a los pocos minutos y alcanzó un edificio en la carretera de al lado. Los hombres corrieron hacia allí mientras los soldados del Ejército Libre de Siria levantaban sus fusiles de asalto AK-47 para intentar disparar al avión de guerra.
Varios hombres jóvenes escalaron hacia lo alto de los escombros y el hormigón derruido. Buscaron y buscaron. Primero sacaron a Abdul Latif Qureya, recostado encima de un colchón, y lo llevaron hasta una camioneta. Al cabo de unos minutos sacaron a Hatem, su hijo de 15 años, y lo bajaron por una escalera destruida. Allí fue donde hice esta foto.
Su cuerpo estaba lacio y sin apenas vida, y no paraba de gemir mientras lo trasladaban al otro lado de la carretera. Los hombres que lo sujetaban pedían a gritos que un coche lo llevara al hospital de campaña, pero los vehículos no podían entrar en esa carretera debido a la cantidad de escombros que la bloqueaba. Además, muchos de los coches no tenían suficiente gasolina para ese trayecto, de apenas cinco minutos.
Finalmente llegó una camioneta chirriando y los hombres pidieron a su conductor que saliera a toda prisa. Los civiles y los soldados del Ejército Libre de Siria estaban allí de pie, en medio de los escombros, incrédulos. Continuaron sacando cuerpos, y fue en el hospital de campaña donde el horror se hizo evidente.
El avión había soltado tres bombas que habían matado a siete personas. La familia Qureya perdió a la mayoría de sus miembros: Abdul Latif, el padre; su mujer Wahiba; su hijo Hatem, que murió de camino al hospital; la hija Bara'a de ocho años; una sobrina de nombre Takreet de siete años, y un sobrino, Youssef, de un año. Otro hijo, Mahmoud, murió y quedó atrapado bajo los escombros.
Esta fotografía ejemplifica básicamente lo que está siendo la guerra en Siria. En el nivel inferior los civiles pagan el precio más alto: pierden sus casas, sus modos de vida, los miembros de su familia, sus amigos, partes de su cuerpo… y en ocasiones incluso la cordura. Quizás no pertenecen a ningún bando, pero están justo en medio. Y son los niños los que más pierden. En ocasiones hay pocas palabras que puedan describir el sinsentido de un baño de sangre."
Declaraciones obtenidas por Calvin Dexter.
Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.
Más información acerca de esta noticia:
- Página personal de Nicole Tung
Si deseas suscribirte vía RSS a los artículos de esta serie, haz clic aquí

|