• David Douglas Duncan: cita con Picasso
  • Lo mejor de Addretouch
Agenda fotográfica

Nicolás Muller: el arte de fotografiar la dura realidad

1
Foto: Nicolás Muller
11
DIC 2013
Eduardo Parra   |  Madrid

La madrileña Sala Canal de Isabel II expone hasta el 23 de febrero la colección “Nicolás Muller. Obras Maestras” con motivo de los cien años del nacimiento del fotógrafo húngaro. Comisariada por Chema Conesa, la muestra recoge la particular línea del tiempo de un fotógrafo judío perseguido por el totalitarismo nazi que acabó siendo testigo –y ciudadano- de la España de posguerra.

Debe ser especialmente complicado realizar una selección de obras maestras cuando su autor es un grande como Nicolás Muller. Sin embargo, ese subtítulo, obras maestras, acompaña al nombre del húngaro-español en una exposición antológica y conmemorativa –nació en 1913- imprescindible.

Organizada por el gobierno de la Comunidad de Madrid y bajo la experta tutela de Chema Conesa, la muestra reúne en las paredes del antiguo depósito de agua reconvertido en templo del arte que es la sala de exposiciones Canal de Isabel II 125 imágenes seleccionadas entre toda la extensa obra del fotógrafo, huido de Hungría en 1938 debido a la persecución nazi.

Retratos del día a día

Muller huyó de Hungría bajo la amenaza nazi y acabó recalando en España en los años 40 tras su paso por Francia, Portugal y Marruecos

Nicolás Muller
Nicolás Muller
Nicolás Muller
Nicolás Muller
Nicolás Muller
Nicolás Muller

Tomadas durante su periplo vital por Hungría, Francia, Portugal, Marruecos y España, donde cimentó finalmente sus raíces, las fotografías que componen esta colección forman parte de la historia española y europea, y se complementan con una pequeña selección de material personal y equipo de trabajo del genial fotógrafo, hasta ahora custodiado por su hija, la también fotógrafa Ana Muller.

“Nicolás Muller. Obras Maestras” es una exposición sobre la vida diaria de aquel pasado en el que entendían el concepto de dureza de otra forma, vidas donde la mezcla de la sangre con el sudor era algo tan cotidiano como despertarse por la mañana.

Es ésta una exposición sobre la vida diaria de aquel pasado en el que entendían el concepto de dureza de otra forma

Fallecido en la localidad asturiana de Andrín en el 2000, la de Muller es una fotografía directa, influenciada por las corrientes fotográficas de la Europa previa a la Segunda Guerra Mundial.

Amigo de la cámara desde los 11 años, tras su huída de Hungría y su paso por París (donde comienza a publicar en revistas gracias a la mediación de sus compatriotas Robert Capa, André Kertész y Brassaï) llega, también huyendo, a Portugal. Su mirada se dirige hacia los más desfavorecidos y las clases bajas. Una vez más la persecución política le asedia, y tras pasar por la cárcel de Lisboa escapa a Tánger, ciudad que le fascina y que le marcará tanto personal como profesionalmente.

Enseres y herramientas

La maleta utilizada durante los años 40, el equipo fotográfico e incluso el pasaporte de Muller ("sin nacionalidad") están presentes en esta muestra antológica

Tras recalar en España en 1947, Muller se instala en Madrid, donde colabora con la “Revista de Occidente” y abre un estudio de fotografía por el que pasaría lo más granado de la vida cultural española, desde Gregorio Marañón hasta Ortega y Gasset (quien dijo de él que había logrado domesticar a la luz).

La exposición permanecerá abierta en Madrid hasta el próximo 23 de febrero, fecha en la que hará las maletas para viajar, ya en noviembre, a la localidad francesa de Tours.

Etiquetas
1
Comentarios
Cargando comentarios