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RASGOS COMUNES, FILOSOFíAS DISTINTAS

¿Netbook o tablet?

 
31
MAY 2011

Unos ya están en retroceso tras hacer su agosto particular y otros representan la última moda de la electrónica de consumo. Aunque el netbook ofrezca una experiencia más cercana a la de un ordenador portátil y el tablet tenga mucho más en común con los smartphones, sus atractivos a menudo se solapan y el segundo se está llevando buena parte de las ventas potenciales del primero. Algo que obliga a trazar los antecedentes de ambos tipos de producto, así como los motivos que pueden servirle al usuario para decantarse por uno u otro.

Sus resultados se basan sólo en unas 1.400 encuestas realizadas en Estados Unidos, pero el estudio elaborado el pasado mes de marzo por AdMob -firma de publicidad móvil adquirida por Google en 2009- deja claros indicios de dónde y cuándo se usan los tablets: en casa (82% de los encuestados), principalmente entre semana (69%) y sobre todo durante la noche (62%).

Así, no cuesta mucho imaginarse a alguien recostado en el sofá después del trabajo o en la cama antes de dormir mientras usa un iPad. Una imagen que confirma otro estudio de la consultora Nielsen, según el cual el 70% de los propietarios estadounidenses de tablets usan su dispositivo mientras ven la televisión y un 57% lo hacen tumbados en la intimidad del dormitorio (incluso un 25% también se lleva el tablet al baño).

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El iPad 2 (izquierda) y el Acer Aspire One Happy, respectivos exponentes del tablet y el netbook.

Es posible que los netbooks tengan un perfil de uso parecido, pero tras su "boom" inicial -motivado no sólo por su precio y filosofía, sino porque fueron los únicos portátiles con Windows XP asequibles en un tiempo en el que la crisis económica ya azotaba y el rechazo a Vista era mayúsculo- sus ventas han ido bajando progresivamente. El dato más actualizado, aportado por Microsoft y recogido en The New York Times, habla de una caída del 40% durante el primer trimestre de 2011 en comparación con el mismo periodo del año pasado.

Esto se traduce en unos tres millones de netbooks vendidos entre los pasados meses de enero y marzo, mientras que las ventas del iPad, que sólo es una de las alternativas en el segmento de los tablets aunque lo domina de forma muy clara, han ascendido a 4,69 millones de unidades durante el mismo periodo según datos de la propia Apple.

Parece claro, por tanto, que se está produciendo un relevo en esto de los dispositivos pensados como segunda o incluso tercera máquina informática. Pero ni los tablets son perfectos ni los netbooks van a desaparecer inmediatamente de los escaparates. Cada uno responde a una filosofía distinta y está mejor adaptado a según qué funciones. Veámoslo.

Poderoso caballero
Para muchos, el bolsillo es lo primero. Y si comparamos los precios medios de ambas categorías de producto en igualdad de condiciones (es decir, descartando tanto tablets de prestaciones limitadas que se venden por 200 euros como netbooks con aspiraciones de portátil convencional que se elevan por encima de los 500), nos percatamos de que los netbooks se mueven actualmente en torno a los 300 euros y los tablets a partir de los 400.

Representantes de la misma Acer, líder mundial en la venta de netbooks, han afirmado en declaraciones recogidas por Forbes que el precio sigue siendo una de las grandes ventajas competitivas de los también llamados miniportátiles de bajo coste, que además han ido abaratándose progresivamente durante los últimos tiempos.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El uso mayoritariamente doméstico de los tablets y la posibilidad de que un smartphone comparta con ellos su conexión 3G a través de Wi-Fi le restan atractivo a las versiones del iPad 2 equipadas con una ranura para tarjetas micro-SIM.

El mayor síntoma de la importancia del precio está en el mismo iPad, cuyas ventas son más pronunciadas en el caso de sus ediciones más económicas que sólo se conectan por Wi-Fi. Las ediciones con 3G, además de ser más caras per se, también requieren un coste adicional para aprovechar su conexión de datos, "algo que la mayoría de propietarios del iPad no están dispuestos a pagar", ha concluido la consultora NPD en un reciente estudio.

Dar en la tecla... o en la pantalla
Aunque quizás no haga falta investigar tanto para darse cuenta de ello, el año pasado Intel tomó como referencia varios estudios de mercado para concluir en un conciso gráfico que la diferenciación entre netbooks y tablets está en la oposición entre el teclado físico del primero y la interfaz táctil del segundo. Algo que convierte indiscutiblemente al netbook en la mejor elección para el uso de procesadores de texto y programas ofimáticos en general.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Los teclados virtuales, por mucha Smart Cover que usemos para inclinarlos, están lejos de igualar en naturalidad y velocidad de escritura a los físicos. Y más si tenemos en cuenta la mala costumbre que tienen de ocultar caracteres tan fundamentales para escribir en castellano como las tildes o la letra eñe.

Los tablets siempre pueden recurrir en última instancia a teclados externos, aunque hay que adquirirlos aparte (salvo excepciones como el Asus Eee Pad Slider). Además, cada fabricante usa su propio estándar de conexión (Apple no está sola esta vez) y no son accesorios para llevar siempre encima.

Motorola Xoom
Motorola Xoom
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El Xoom acoplado al teclado externo con el que Motorola lo exhibió en febrero con motivo del Mobile World Congress de Barcelona.

La ventaja del tablet y su pantalla táctil está en que proporciona una experiencia de usuario más directa e inmediata: abrir una aplicación determinada es tan sencillo como pulsarla con el mismo dedo. Y si se trata de un modelo con una pantalla manejable y un software a la altura de las circunstancias, la navegación web puede llegar a resultar realmente placentera e intuitiva.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Un combate de "Infinity Blade" en el iPad 2 (imagen superior) y una partida de "Fruit Ninja" en el Toshiba Folio 100.

Lo mismo sucede en el terreno de los videojuegos, donde también entran en juego los sensores de movimiento del dispositivo como sistemas de control. De hecho, jugar es el uso más habitual que se les da a los tablets según el citado estudio de AdMob, con un 84% de dedicación.

La pizarra y el cuaderno
En términos de portabilidad, la ventaja del tablet es clara por un motivo tan sencillo como el peso: los modelos actuales se mueven en torno a los 600 o 700 gramos, mientras que el netbook suele andar ligeramente por encima del kilo. A esto hay que añadirle el factor que juegan las formas de cada equipo a la hora de usarlo.

A no ser que lo sostengamos con una mano y apliquemos la otra al "trackpad" y las teclas, usar un netbook requiere ambas y una superficie o punto de apoyo (al menos las rodillas mientras hacemos contrapeso con las palmas para que el equipo no vuelque hacia atrás).

Apple iPad 2
Apple iPad 2
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Al tablet, en cambio, no le hace falta más infraestructura que nuestras extremidades superiores, que se encargan instintivamente de colocarlo en la posición más cómoda ya estemos de pie, sentados, tumbados o colgados del techo. En el mismo estudio de Nielsen del que hablábamos más arriba, la facilidad de transporte es el principal motivo (así se manifiesta el 31% de los encuestados) por el que los propietarios estadounidenses de tablets prefieren este tipo de dispositivos a un ordenador portátil, sea o no un netbook.

El sacrificio que implica integrar un teclado completo, eso sí, le aporta al netbook una clara ventaja en situaciones que impliquen trabajar en viajes y desplazamientos redactando informes, escribiendo correos electrónicos o usando algún programa relativamente avanzado y "pesado" como Photoshop.

Apagados diarios o esporádicos
También en la autonomía ganan la partida los tablets. Ya hay netbooks capaces de aguantar más de 6 horas a pleno rendimiento con una sola carga de batería, pero siguen estando lejos de lo que logra un iPad o un Samsung Galaxy Tab P1000. El mayor síntoma de esto -y otro de los puntos por los que el tablet resulta un equipo de uso más inmediato que el netbook- está en la regularidad con la que el usuario apaga cada equipo.

A un tablet medianamente dotado se le puede dejar con tranquilidad dos o tres días lejos del cargador, y lo más común es conectarlo mientras sigue encendido. Los netbooks con más autonomía del mercado están aún lejos de llegar siquiera a las 24 horas. E incluso si solemos usarlo enchufado a la corriente, motivos como el calentamiento de la carcasa o los bajones de rendimiento de Windows hacen que acabemos por apagarlo al menos una vez al día.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Netbooks como el Acer Aspire One Happy incluyen una versión recortada de Android como alternativa a Windows 7.

Colocar un netbook en modo de suspensión cuando no lo usamos siempre es un recurso para ahorrar consumo en ausencia de enchufes cercanos y que permite al sistema operativo cargarse plenamente en pocos segundos. Y lo mismo sucede con algunos modelos duales que, además de Windows, también llevan instalada una versión de Android cuya carga es mucho más rápida.

Pero ambos procesos siguen resultando lentos en comparación con el tablet, que tarda en responder a nuestras órdenes el tiempo que invirtamos en desbloquear la pantalla. En el fondo, y si bien también hay otros factores de peso para inclinar la balanza a favor de uno u otro dispositivo, es sin duda esta inmediatez uno de los elementos que marcan diferencias a la hora de comparar la experiencia de uso del tablet y el netbook.

En la variedad están el gusto... y el riesgo
Si bien el iPad se llevó el 83% de las ventas de tablets en 2010, la oferta de sistemas operativos en este segmento de mercado es relativamente amplia (o al menos hay un segundo contendiente de peso como Android). Y no conviene olvidar tampoco que hay diferenciación por tamaño de pantalla, siendo las 7 y las 10 pulgadas de diagonal los dos grandes referentes.

Los tablets se prestan más a la comparación entre modelos por su mayor amplitud de funciones (al margen de su mayor o menor utilidad en este tipo de dispositivos, las cámaras presentan ya argumentos como la grabación de video HD y 3D) e introducen más elementos diferenciadores, caso del lápiz capacitivo del HTC Flyer o el diseño del futuro Sony S2.

Samsung Galaxy Tab P1000
Samsung Galaxy Tab P1000
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La mayoría de tablets se pueden convertir en una improvisada cámara de fotos, incluyendo ejemplares con pantalla de 7 pulgadas como el Samsung Galaxy Tab P1000.

Esta heterogeneidad implica también distintas propuestas para la experiencia de usuario. Unos tablets reproducen Flash y otros no (y algunos de los que sí pueden por sistema operativo carecen luego del soporte necesario por parte del fabricante). Tablets como los de Acer llevan puertos USB-Host para explorar directamente el contenido de un "pendrive", pero luego no son compatibles con cualquier módem USB al azar.

La contrapartida del netbook es que, al ser una especie mucho más homogénea, uno sabe de antemano a lo que se atiene. Pese a nacer como un producto vinculado al software libre en general y Linux en particular, es un reino dominado por Windows de forma incontestable, por lo que uno ya sabe de entrada qué va a poder hacer hacer con él y qué no con más seguridad que en el caso de los tablets.

Acer Aspire One Happy
Acer Aspire One Happy
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El soporte para tecnología Flash y accesorios USB de todo tipo, a diferencia de lo que pasa en un tablet, están garantizados en un netbook. Y la vorágine actual de formatos, códecs y contenedores de vídeo no resulta tan problemática, porque estamos ante un segmento de mercado en el que no se producen hechos como que Apple retire el reproductor de VLC de su tienda oficial de aplicaciones para el iPad.

También podríamos hablar aquí de prestaciones como las sesiones de usuario de Windows. Ni el netbook ni el tablet son la mejor opción como equipo compartido, pero si la situación lo requiere, sólo el primero incluye un sistema para que varios usuarios personalicen sus preferencias y puedan tener programas y archivos protegidos con contraseña.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Mientras que aún no existen tablets con más de 64 GB de almacenamiento integrado (siempre en memoria de estado sólido), todo netbook que se precie puede llevar un disco duro magnético de 160 o 250 GB.

En lo referente a la pantalla, tras unos inicios en los que había cabida para modelos con 7 y 9 pulgadas y muchas marcas intentaron aprovechar el fenómeno netbook englobando dentro de él portátiles de 12 pulgadas más caros, las 10 pulgadas suponen el estándar hegemónico. Y lo mismo ocurre con los teclados: los fabricantes optan por aprovechar casi siempre toda la anchura de la carcasa y separar levemente las teclas.

Al final, para comprar un netbook u otro los criterios más decisivos, precio aparte, son puntos como la autonomía o la capacidad del disco duro (más amplia que en el caso de los tablets, por cierto), y tampoco es que haya una oferta muy variada en ambas áreas.

Programas o aplicaciones
Puede resultar una comparación algo simplista, pero en líneas generales el software de terceros tiene un carácter más cuantitativo en los tablets y más cualitativo en los netbooks. Las aplicaciones de un tablet permiten realizar una amplia variedad de tareas específicas (hasta un punto a veces absurdo); los programas de un netbook quizás no sean tan variados, pero poseen funciones más complejas o avanzadas.

El hecho de que se usen palabras distintas para referirse al software de ambos tipos de dispositivo (programas o aplicaciones, como reflexionábamos el pasado mes de marzo) lleva implícito este matiz. Una prueba de ello es que Adobe haya preferido de momento lanzar una versión de Photoshop muy simple para el iPad y nutrirlo de aplicaciones que lo convierten en un complemento o apoyo para ciertas tareas.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Aunque Adobe ha dado ya algunas pistas sobre una futura edición mejorada, su versión de Photoshop para el iPad no permite muchos artificios.

En el caso del netbook (aunque no sea el ordenador más apto para este tipo de tareas), incluso modelos antiguos sin procesador de doble núcleo pueden usar versiones de Photoshop como la CS2 sin excesivas complicaciones. El equipo, eso sí, nos agradecerá que no trabajemos con muchas fotos a la vez o que éstas no sean muy pesadas.

Por supuesto, poco a poco los tablets van teniendo acceso a programas más avanzados. Y el término aplicación no es del todo ajeno para los netbooks: Intel ya lanzó hace tiempo una tienda de aplicaciones para netbooks (Intel AppUp Center) y éstos pueden acceder a las aplicaciones de la Chrome Web Store. Pero todavía hay una barrera palpable entre las posibilidades de ambos tipos de dispositivo, especialmente en materias donde lo importante es la productividad.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Tiendas como Intel AppUp Center y Chrome Web Store replican parcialmente en los netbooks la filosofía de las aplicaciones para tablets.

Ya lo adelantábamos en las primeras líneas de este artículo: el netbook es un ordenador en toda regla, mientras que el tablet proporciona una experiencia de usuario similar a la de un smartphone. Tanto es así que el primero puede funcionar de forma completamente autónoma, mientras que el segundo requiere ser habitualmente conectado a un ordenador para labores como la sincronización de contenidos o las actualizaciones de firmware (y más en casos como el del iPad, que de hecho no podemos comenzar a usar hasta que no lo vinculamos a una versión de escritorio de iTunes).

Un relevo generacional, un horizonte distinto
El tablet realiza de forma más cómoda y directa que el netbook las labores que le sirvieron a éste para ser un dispositivo de éxito durante un tiempo: leer la prensa mientras se desayuna, usarlo en el regazo viendo la tele, llevarse alguna lectura o pasatiempo al baño... y todo ello reduciendo de forma drástica la regularidad con que lo apagamos y, consecuentemente, los tiempos de espera para comenzar a usarlo al cien por cien desde que le ponemos las manos encima.

Hasta hace poco sólo el smartphone y el netbook eran dispositivos especialmente aptos para estas situaciones, resultando más atractivo el segundo por motivos tan simples como su mayor tamaño de pantalla. Por la mayor comodidad de su formato y la experiencia de usuario más fluida que proporcionan las pantallas táctiles, los tablets están ahora tomando innegablemente el relevo de los netbooks en ese papel de segundo equipo para usar en casa.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Comparación entre algunas de las características del nebook y el tablet (los valores reflejados se corresponden con las medias habituales en el mercado).

Y una vez más volvemos a rescatar un dato del estudio de Nielsen: ante la pregunta de qué equipos han dejado de usar por completo al comprarse un tablet, el netbook es el que más aparece entre las respuestas de los encuestados.

Con todo, y a diferencia del tablet, el netbook no deja de ser un dispositivo completamente autónomo y mucho más apto para mecanografiar. ¿Cuál es ahora entonces su nicho de mercado? Para empezar, sigue siendo muy apto como portátil para niños. Especialmente si entran en juego programas como Escuela 2.0. Firmas como Toshiba ya han señalado que son precisamente estas iniciativas orientadas al sector educativo las que más están contribuyendo a que los netbooks mantengan cierto nivel de ventas.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

De cara al consumidor particular, lo curioso del asunto es que la irrupción del tablet ha provocado que el netbook acabe compitiendo más bien con otros tipos de portátiles, como los modelos ultraligeros de mayor coste o conceptos recientemente acuñados como los Chromebooks de Google. Equipos pensados para trabajar en movilidad, entendiendo trabajar por realizar labores principalmente ofimáticas.

En este último caso, el netbook sigue siendo la alternativa más económica dentro de las basadas en el sistema operativo que, a pesar de todo, resulta más familiar a la mayoría de usuarios: Windows.

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