• "Hoy día fotógrafo lo es casi cualquiera; lo difícil es vivir de ello"
  • "Muchos piensan que se trata de fotos científicas, pero es arte"
Entrevista
NEIL SNAPE, FOTóGRAFO DE MODA

"En la fotografía de moda tendría que haber un límite en cuanto al retoque"

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ENE 2013

Canadiense de origen e ingeniero de formación, Neil Snape lleva más de 20 años trabajando como fotógrafo de moda y publicidad en París. Ha estampado su firma en las más importantes publicaciones internacionales, y entre su cartera de clientes se encuentran nombres como L'Oréal o Cartier. Aprovechando que la semana que viene imparte un taller de fotografía de moda en la escuela madrileña Workshop Experience, hemos charlado con él largo y tendido sobre el retoque digital, el futuro de las revistas de moda, la evidencia de que no todo es gratis y qué marca la diferencia entre una foto buena, muy buena o excepcional.

¿Qué fue lo que te atrajo de la fotografía de moda para querer formar parte de ella?

Antes de convertirme en fotógrafo de moda tenía la fantasía de conocer a las modelos que veía en revistas como Playboy. Eso me llevó a fotografiar a chicas de mi edad y a interesarme en aprender más sobre el mundo de la moda. Empecé a comprar revistas como Vogue Italia y Vogue Paris, entre otras publicaciones europeas, y cuanto más las miraba, más quería crear imágenes como las que llenaban aquellas páginas. Eso fue lo que me hizo entrar en la fotografía de moda.

Foto: Neil Snape
Neil Snape en su estudio.

¿Cuánto hace de eso?

Empecé a finales de los setenta haciendo fotos como cualquier otro, y a principios de los ochenta ya fotografié a algunas modelos. Durante un tiempo trabajé de ayudante en Vancouver y después monté mi propio estudio para ejercer de fotógrafo de moda. Por aquel entonces vivía en Vancouver, que es un mercado muy pequeño, así que además de fotografía de moda también hacía otro tipo de trabajos.

Antes de empezar en esto de la fotografía trabajaba como ingeniero e incluso monté mi propio estudio. También trabajé en la industria del cine, haciendo fotos de publicidad para las películas. Viví muchas experiencias distintas en aquellos tiempos. Ahora mismo llevo 21 años en París y trabajando como fotógrafo de moda y comercial.

Foto: Neil Snape

Ingeniero... ¿Es por eso que tus imágenes muestran esa atención milimétrica por detalles como la luz, el maquillaje, el peinado y el vestuario de las modelos?

Sin duda. Creo que la ingeniería se funde muy bien con la fotografía de bodegón porque ésta es muy técnica. Cuando yo empecé tenías que aprender a controlar muy bien el equipo, ya que era muy complicado. Se utilizaban entre ocho y diez cámaras a la vez y muchísimas luces y accesorios. Todo eso también forma parte de la fotografía, y a la hora de enseñar el resultado a un cliente siempre ayuda tener un trasfondo técnico.

La luz es mi firma y la controlo de forma deliberada, no sin dejar que a veces tenga lugar algún tipo de acción. Con eso quiero decir que cuando trabajas con flash, por ejemplo, todo es mucho más técnico y calculado. Ahora trabajo mucho con luz natural y ésta invita a dejar que los accidentes participen en la sesión. No intento controlar tanto las cosas con esta luz. En el fondo, el nivel de control que ejerzo en mis fotos depende del tipo de luz que esté usando.

Foto: Neil Snape
Foto: Neil Snape

También hay sitio para la improvisación, entonces.

Claro que sí. De hecho, suelo empezar con una idea y luego doy mucha libertad porque me gusta dejar que todo fluya con naturalidad, especialmente cuando trabajo con luz natural, ya que así puedes moverte a su ritmo. Cuando trabajas con flashes sucede todo lo contrario, ya que todo está preparado de antemano. No hace falta que te muevas constantemente cuando trabajas con luz artificial, cosa que sí puedes hacer con la luz de día.

La fotografía en exteriores evoluciona a medida que la sesión avanza y quizás el resultado final es totalmente distinto al que tenías previsto en primera instancia.

Exacto. Puede ser completamente distinto.

Foto: Neil Snape

Pero tus imágenes parecen estar muy pensadas y en absoluto improvisadas. El mensaje que desprenden es que con ellas muestras lo que realmente tenías en mente.

Intento siempre captar la vida que tiene una imagen a través de la luz, sea ésta natural o artificial. Normalmente esto lo consigo trabajando en Lightroom. Es una combinación de saber ver qué luz proporciona el mejor volumen a cada persona, ya que somos todos distintos.

Mi sello propio lo consigo con una serie de parámetros que aplico a mis archivos RAW en Lightroom. Es algo que me encanta hacer en la posproducción de las imágenes. Ese proceso es igual de importante que el de captar la escena.

Foto: Neil Snape

Todos los procesos tienen su importancia a la hora de conseguir esa deseada imagen.

Lo realmente interesante es que cuando haces fotografía de bodegón, que es un terreno muy extraño, mediante la luz tienes que dar con la vida del objeto que tienes delante. Si controlas bien la luz y juegas correctamente con ella, llega un momento en que aquel objeto cobra vida. Es entonces cuando tienes que fotografiar desde el punto de vista de un diseñador.

En cuanto a los retratos de personas, éstas ya tienen vida, de modo que depende de ti que dejes constancia de ella. Tienes que observar la luz hasta que ésta represente a la persona que tienes delante. Con los bodegones tienes que encontrar la luz que hace que el objeto cobre vida y con las personas tienes que dejar constancia de la vida que ya desprenden.

Para que una foto parezca tener vida, hay que trabajar con Lightroom o cualquier otra aplicación parecida y dar con ese punto en el que todo cobra vida. Un cierto tono, densidad, más o menos luz, etcétera. Una imagen bien iluminada marca la diferencia entre una fotografía buena, muy buena o excepcional.

Foto: Neil Snape
Foto: Neil Snape

Parece ser que te sientes muy cómodo trabajando en tu estudio. ¿Qué es lo que te ha llevado a salir fuera y trabajar con luz natural?

Si bien es cierto que cada vez trabajo más con luz natural, durante el invierno la fotografía de belleza es mucho más cómoda hacerla en estudio. Tengo la suerte de tener un estudio con unas grandes ventanas que me permiten trabajar con luz natural en interiores. Es casi como estar fuera, pero no del todo. Aunque me encantaría trabajar en el Caribe o en Mallorca.

En otros lugares como Nueva York, por ejemplo, el mercado de la fotografía de belleza en exteriores es muy reducido, ya que están muy restringidos a trabajar en estudio. Allí puedes trabajar con luz natural en apartamentos o localizaciones parecidas, pero muy pocas sesiones se llevan a cabo en exteriores. Es algo que dicta el mercado.

¿Qué equipo utilizas?

No utilizo demasiadas cámaras. Me basta con una Canon EOS 5D Mark III y una Canon EOS 5D Mark II. En cuanto a los objetivos, para la fotografía de belleza casi siempre trabajo con el Canon EF 100 mm Macro y un zoom.

Tengo un montón de modificadores y luces. Recientemente adquirí un equipo de lámparas de halogenuros metálicos HMI, que son las que se utilizan en la industria del cine y dan mucho juego en el trabajo con luz continua.

Foto: Neil Snape

¿Editas y retocas tus propias fotos o cuentas con un estudio que se encarga de ello?

Empecé a retocar mis fotos allá por el año 1995, así que tengo mucha experiencia en este terreno. No obstante, durante los dos últimos años he invertido cada vez menos tiempo en retocar y más en preparar la luz para hacer la foto. En Lightroom tengo una serie de ajustes preestablecidos que utilizo para retocar las imágenes. Muchas de mis fotos nunca han pasado por Photoshop; no lo han necesitado.

Foto: Neil Snape

Parece imposible que estemos hablando de fotografía de moda y comercial y que Photoshop no entre en la ecuación.

A muchos fotógrafos les gusta mantener las cosas lo más naturales posibles, como Peter Lindbergh, por ejemplo. Cuando estuve en la exposición Paris Photo me sorprendió ver que muy pocas de las fotos que estaban a la venta habían sido retocadas hasta la perfección. Las imágenes que despertaban más admiración eran precisamente las que no habían sido retocadas.

En este mercado tendría que haber un límite en cuanto al retoque que puede aplicarse. Es cierto que en la fotografía de moda se retoca mucho, y deberíamos preguntarnos por qué, pero hoy en día se valora también la moderación en este aspecto. No se busca tanto el retoque excesivo como antes, y hay muchos fotógrafos que cada vez retocan menos. Personalmente aprecio esta tendencia hacia la contención.

¿Cuándo sabes que tu trabajo con una imagen ha terminado y que cualquier otro retoque está de más?

Buena pregunta. Creo que la respuesta sería que la forma en la que vemos las fotos cambia con el tiempo. Ahora mismo me gusta hacer una foto, editarla en Lightroom y dejarla luego durante un tiempo. A veces la subo a Internet para ver la reacción de la gente. Mis sentimientos pueden cambiar de un día para otro, y una imagen puede transmitirme algo muy distinto si la veo por la noche, antes de irme a dormir, o justo después de levantarme por la mañana.

¿Que cuándo hay que dar una imagen por terminada? Pues creo que lo mejor es alejarse de ella y darse algo de tiempo y espacio, y cuando has descansado de esa foto entonces podrás decidir si está terminada o no.

A veces busco entre mis archivos y recupero viejas imágenes que trato con la tecnología actual y consigo mejores resultados, totalmente distintos a los que hubiera obtenido en el momento en que hice esa foto. Ansel Adams siempre revisaba viejos negativos y generaba nuevas copias pasados unos años porque decía que siempre encontraba nuevas historias en esas capturas.

Foto: Neil Snape
Foto: Neil Snape

Como personas cambiamos y evolucionamos. ¿Lo hace también nuestra forma de trabajar y percibir nuestras obras?

Sin duda. Y no sólo cambia el conocimiento que tenemos de nuestra imagen, sino también el de la tecnología con la que trabajamos. Evoluciona de un modo que no era posible antes. Cuando revelabas un carrete no podías volver atrás en el tiempo y revelar ese negativo. Pero la tecnología digital ofrece muchas más posibilidades ahora.

Existe no obstante el peligro de que la tecnología digital se convierta en un arma de doble filo. Es decir, te permite volver a empezar de cero el trabajo en una imagen ya tratada anteriormente para conseguir una mejor versión y al mismo tiempo puede provocar que cada cierto tiempo vuelvas a ella pensando que puedes mejorarla aún más. Lo único que generas con esto son muchas versiones de una obra interminable.

Efectivamente. Aunque en mi caso, cuando rebusco entre mis archivos selecciono imágenes que en un primer momento había descartado. No suelo tratar imágenes con las que ya he trabajado anteriormente.

¿Has conseguido ya tu foto perfecta?

Esa pregunta es muy complicada de responder. Prefiero hablar de las fotos perfectas de otros, y siempre digo que mi mejor fotografía es la siguiente que voy a hacer. Una imagen puede ser perfecta por un tiempo. Creo que la perfección es algo muy efímero y depende de cómo te sientas.

Foto: Neil Snape

¿Una imagen perfecta hoy no lo será dentro de un año?

Eso mismo. Personalmente, cuando hago fotos estoy contento con ellas durante tres días y luego ya empiezo a ver cosas que no había visto y pienso que podría haberlo hecho de un modo distinto. En cuanto a las fotos de otros autores, muchas rozan la perfección.

¿Alguna foto clásica que desearías llevara tu firma?

Sin duda. Las fotos que Irving Penn le hizo a su mujer Lisa Fonssagrives. Eran perfectas. Eso en cuanto a la fotografía de moda. Si hablamos de retratos, los de Richard Avedon los puedes mirar mil veces y son cautivadores, siempre.

Igual que con la música, algunas imágenes resisten mejor que otras el paso del tiempo.

Es por la conexión que establecen con el espectador.

Foto: Neil Snape

¿De dónde sacas la inspiración para tus trabajos?

Cuando empecé tuve varios mentores. Richard Avedon fue uno de ellos. Actualmente me gusta mucho Steven Meisel por su habilidad para crear imágenes atemporales. Tiene una gran capacidad de meter "glamour" donde no debería haberlo y crear historias a partir de sus fotografías. También me gusta mucho lo que hace Steven Klein, y muchos otros. El tipo de color que aplico en mis imágenes está muy influenciado por los trabajos de Miles Aldridge y Javier Vallhonrat.

Aunque hay diferencias culturales entre estos dos autores. Aldridge bebe mucho de la cultura y de las historias "pop art", mientras que Javier tiene un estilo más de pintura clásica. Han tenido una gran influencia en mi fotografía y en mi forma de trabajar.

Has trabajado para las mejores revistas de moda y para marcas como L'Oréal y Cartier. No parece fácil llegar a tener clientes de este calibre.

Todo comienza con los editoriales, aunque en mi caso fue diferente porque cuando empecé se utilizaba película y no todo el mundo podía coger una cámara, hacer fotos y revelar los negativos para producir las imágenes finales.

Hay menos revistas, menos páginas y muchos más fotógrafos que antes

Cualquiera que quiera trabajar para revistas de moda tiene que empezar presentando sus trabajos. Hoy en día la mejor manera de hacerlo es a través de revistas que acepten el envío de fotos. Las hay buenas, muy buenas y no tan buenas. Pero tienes que conseguir que tus imágenes lleguen a la gente que de verdad tiene que verlas.

Lo mismo sucede en el terreno de la publicidad. Si haces un editorial que se publica en una revista, la gente del mundo de la publicidad lo verá y sabrá quién eres. Hoy en día existen las revistas impresas y las digitales, y el objetivo final es conseguir que publiquen tus trabajos.

El problema es que muchas revistas ya no quieren ver más trabajos. Hay menos revistas, menos páginas y muchos más fotógrafos que antes.

¿El futuro de las revistas de moda está en los tablets?

Buena pregunta. El caso es que las revistas impresas son importantes, pero nos guste o no estamos viviendo una evolución hacia lo digital. Lo duro es la parte de la transición, y ahora mismo estamos justo en medio de ella. Hace unas semanas la revista Newsweek publicó su último número impreso. Está claro que Steve Jobs se saldrá con la suya, y no me parece mal llegar a ese destino que nos espera, el de la distribución digital. Como he dicho, el problema es la transición.

Internet ha hecho que muchos pensaran que todo es gratis, y cambiar ese pensamiento de que si bien algunas cosas son gratuitas otras no lo son, será complicado. Muchos no entienden que aunque sea en formato digital, una revista sigue teniendo un precio. Los fotógrafos estamos en medio de todo esto y nadie sabe a ciencia cierta qué pasará con la fotografía que se publica en las revistas.

Recuerdo que cuando daba clases en una escuela de fotografía en Nueva York un día vino un agente muy importante de la ciudad para intentar disuadir a todos los estudiantes de fotografía de querer entrar en el mundo de la moda. Les explicó que, si querían ser fotógrafos de moda, tendrían que pagar por todo (modelo, ropa, luz, estudio) y no cobrarían nada por publicar un editorial en una revista. Hay que estar preparados para encontrar una nueva forma de trabajar.

Foto: Neil Snape
Foto: Neil Snape

La situación de la fotografía de moda parece estar en un lugar parecido al del fotoperiodismo, pero está claro que la fotografía sobrevivirá, ya que cada día hay más gente aficionada a ella. Quizás la solución pase por inventar alguna disciplina nueva.

Es probable. La fotografía comercial y de producto no han cambiado durante años, pero la fotografía de moda es muy extraña. Muchos quieren trabajar en moda por el "glamour" que desprende, pero el proceso de crear este tipo de fotografías no es tan glamuroso.

Muchos creen que la fotografía de moda es demasiado superficial y que no esconde historia alguna. ¿Qué nos estás contando tú con tus imágenes?

Me he preguntado eso mismo muchísimas veces. Lo único que espero es que con mis fotos el espectador obtenga un momento de felicidad y vea la belleza en otros. Eso es todo lo que espero conseguir. Quiero que la gente experimente lo mismo que yo.

A diferencia de otros fotógrafos que no quieren compartir sus secretos, desde tu blog tú no tienes problemas en explicar trucos y técnicas de iluminación y fotografía. ¿En qué te ayuda eso a ser mejor fotógrafo?

No me hace mejor fotógrafo: me hace mejor persona. Siempre me ha gustado compartir; es mi manera de abrirme al mundo, disfrutar de mi trabajo y compartir la felicidad que me produce la fotografía. Hay muchos caminos que llevan a un mismo resultado y me gusta escribir sobre eso. Incluso a veces ofrezco ajustes preestablecidos de Lightroom en mi blog.

Creo que al compartir demuestras que te sientes seguro de lo que haces. Ver a un fotógrafo trabajar no significa que tú puedas copiar exactamente lo que él hace.

Foto: Neil Snape

¿Cómo se consigue transformar una buena idea en una buena foto?

Las mejores fotos son aquellas que contienen todos los elementos, que centran toda tu atención en el sujeto y cuentan con un espectador totalmente transparente. Si miramos una imagen y nos olvidamos de que allí también había un fotógrafo, entonces esa fotografía es excepcional. La conexión con el espectador es vital.

Lo de olvidarnos de la presencia del fotógrafo parece estar relacionado con lo de dejar constancia de la vida que desprende la gente que fotografiamos.

Claro. Si miras una buena foto de belleza verás que todo se reduce al retrato. Las mejores fotos son aquellas que establecen una conexión y las peores son aquellas que no transmiten nada, que sólo son un cúmulo de cosas sin vida. Pueden ser estudios de color muy bien hechos, pero si la persona retratada no transmite ningún sentimiento, entonces no vale.

Foto: Neil Snape

Algunas fotos cuentan muchos y otras muy poco.

Eso es lo bueno de ir a las galerías y exposiciones. Allí puedes ver la reacción de la gente ante una u otra fotografía y ver lo que gusta y lo que no.

Tus trabajos personales incluyen más desnudos que tus editoriales.

En los últimos años he descubierto nuevas disciplinas que no podía practicar mientras hacía trabajos comerciales, y una de ellas es el desnudo. Es tan sólo una de las nuevas áreas por las que me estoy moviendo. Me gusta explorar nuevos terrenos.

Estás inmerso en proyectos de vídeos de moda. Muchos fotógrafos se pasan al vídeo últimamente.

Es otra forma de expresarse visualmente. Muchos clientes prefieren contratar a fotógrafos que puedan dirigir vídeos además de hacer fotos, ya que así pueden reducir los costes. El cliente quiere a alguien que pueda hacer ambas cosas para no tener que contratar dos veces el mismo estudio, maquillaje, vestuario, modelo, etcétera.

No hace falta que sepas hacer el montaje y la posproducción del vídeo, pero sí se valora que puedas hacer fotos y dirigir el vídeo, además de configurar la luz y toda la escena.

Foto: Neil Snape

¿Te ves trabajando en otras disciplinas, además de la fotografía comercial y de moda?

Me encantaría; me interesan muchos tipos de fotografía. Una vez estaba en Barcelona con un fotógrafo callejero de Nueva York y éste me dijo que siempre tenía que llevar una cámara encima y hacer fotos de todo. Desde entonces lo hago siempre.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere convertirse en fotógrafo de moda? ¿Que se olvide de ello, quizás?

[Ríe] Eso es algo que me preguntan muy a menudo, y siempre digo que lo más importante es que de verdad quieras ser fotógrafo de moda. Si es así, lo mejor que puedes hacer es convertirte en ayudante de algún fotógrafo en un estudio. Trabajar al lado de un profesional te proporciona experiencia muy rápidamente. Allí puedes ver distintos estilos y aprender todo lo necesario, desde el ritmo de las cosas hasta el trato con los clientes. Hay cosas muy importantes, además de la imagen final. Si quieres sobrevivir en el mundo de la fotografía de moda tienes que hacer mucho más que fotos bonitas.

Puedes ir a la escuela si quieres y aprender muchas cosas allí, pero hay cosas que sólo consigues trabajando en un estudio. Pero tienes que desearlo mucho.

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