• "Las nuevas generaciones de fotógrafos van a trabajar mucho más por mucho ...
  • "Si me rasco, mis modelos también lo hacen"
Entrevista
NATALIA TAFFAREL, ARTISTA DIGITAL Y RETOCADORA

"Hay que trabajar de nueve a cinco para pagar el alquiler y de cinco a diez para generar un buen porfolio"

 
20
NOV 2012

Lleva casi diez años retocando fotos de moda, publicidad y productos comerciales. Por sus manos -o tableta gráfica, mejor dicho- han desfilado los retratos de U2, Rihanna y Michael Jackson, entre muchos otros. La argentina Natalia Taffarel, retocadora digital de reputación internacional, es de esas personas que han conseguido convertir una afición en su profesión sin morir en el intento. Este próximo fin de semana imparte un taller en Madrid bajo el paraguas de la escuela Workshop Experience, la excusa perfecta para charlar con ella sobre Photoshop, manipulación, fotoperiodismo, talento e incluso niños prodigio.

Te autodefines como artista digital y afirmas que el retoque es tu vida. ¿Qué haces exactamente?

Suelen preguntarme muy a menudo si hago fotografía o sólo retoque. Yo siempre digo que el que hace retoque es muy difícil que haga fotografía, y viceversa. Hablamos, claro está, de retoque de altos vuelos para revistas de publicidad y editoriales de moda. Es algo que lleva mucho tiempo y es un tiempo que un fotógrafo no debería tener si quiere triunfar en lo que hace.

Estudié diseño gráfico por su parte creativa, pero me di cuenta de que allí había muchos números y cuadrados y que no era tan creativo como había imaginado. Entonces estudié comunicación publicitaria, pero en realidad no tenía ni idea de lo que quería hacer. Sabía que quería trabajar en algo creativo y poco más. Cuando empecé a estudiar Publicidad nos enseñaron los distintos programas que se usan en la industria, y fue allí donde conocí Photoshop. Me resultó un programa muy fácil y me encantaba jugar con él, aunque por aquel entonces ni sabía que existía una profesión que se basara en el uso de dicho programa.

Foto: Natalia Taffarel
A sus 30 años de edad Taffarel se ha hecho un nombre en el mundo del retoque digital. "Soy más una artesana que una técnica", puntualiza.

Me acuerdo de que alguien me preguntó por qué no me ponía a buscar fotógrafos interesados en que les retocara sus fotos. Yo contesté que por qué iban a pagarme a mí por algo que podían hacer ellos mismos. Y esa misma persona me dijo que yo lo hacía mejor.

Así pues, escribí a muchísimos fotógrafos, y mi primer cliente fue un fotógrafo de España que me pagó 300 euros por retocar 60 fotos para una página web. Para mí era muchísimo dinero porque por aquel entonces no retocaba como retoco hoy. Hacía lo básico y poco más. Pero con esas fotos, que eran profesionales, mejoré mi porfolio y me contactaron otras personas que tenían otras necesidades.

¿Descubriste entonces que el cliente siempre tiene razón?

Como buena argentina que soy, cuando alguien me preguntaba si sabía hacer algo yo decía que sí y luego averiguaba cómo se hacía. De este modo me obligaba a mí misma a aprender a contrarreloj. Tenía una fecha de entrega y tenía que hacer un trabajo no sin antes saber cómo hacerlo. Con esto y con el 'feedback' de los clientes iba mejorando. Si me hubiera quejado de los comentarios de los clientes y me hubiera puesto en plan "mi cliente es un toca pelotas", no hubiera crecido cómo crecí.

Hace poco escribí un artículo sobre eso de lo que el cliente siempre tiene razón. Es la única manera de crecer. Si piensas que el cliente es un ignorante con muy mal gusto, entonces no vas a ningún lado.

Así pues, poco a poco me fui dando cuenta de que había mucho más mercado del que yo conocía. Empecé a descubrir el retrato corporativo e hice también retoque de "glamour", aunque si lo dices voy a negarlo...

Foto: John Wright
Foto: John Wright

Mi segundo trabajo fue para un fotógrafo que hacía calendarios de mujeres que practicaban el fisicoculturismo, y para mí fue algo sumamente doloroso retocar esas imágenes. Recuerdo que las hacía más delgadas y les daba forma de mujer, y el fotógrafo me decía que aquellas personas llevaban tres años trabajando su cuerpo y que en cinco minutos yo les había quitado todo ese esfuerzo y las había convertido en mujeres normales.

Entonces me di cuenta de que mis gustos personales no tenían nada que ver con lo que retocaba. Tenía que dejarme de estereotipos sociales y ajustarme a las necesidades del cliente. Y así fui aprendiendo de cada cliente, hasta que descubrí una página web que se llama whoistesting.com, y aunque es muy difícil entrar, milagrosamente me aceptaron. A partir de ahí envié "mails" a todas aquellas personas que tenían trabajos que me gustaban y empecé a trabajar por dos pesos. Aprendí el mercado de la moda, que era el que más me gustaba porque se trabaja con equipos profesionales, y fue precisamente entonces cuando aprendí a trabajar en equipo.

En todo este relato no has hablado todavía de cámaras...

"No tengo ningún interés en tocar una cámara porque no hay cosa que me aburra más. Lo que me interesa es explotar el potencial de esa foto y llegar a ser la mejor haciendo eso"

Me di cuenta de que yo jamás había tocado una cámara pero sabía un montón de fotografía. No tengo ningún interés en tocar una cámara porque no hay cosa que me aburra más. No quiero hacer fotos ni me interesa tener un "copyright" ni ser la autora de una fotografía. Lo que me interesa es llevar esa fotografía a lo mejor que pueda salir. Explotar el potencial de esa foto y llegar a ser la mejor haciendo eso. Exclusivamente eso. Es algo que me apasiona.

Cuando termino de dar mis clases les digo a mis alumnos que si después de estar sentados seis horas retocando se dan cuenta de que lo odian, entonces tienen que buscarse alguien que les haga ese trabajo, porque no les va a salir nunca. Es algo que te tiene que gustar, como cocinar.

Cuando digo que el retoque es mi vida es porque cuando no estoy retocando estoy leyendo sobre retoque, mirando trabajos de fotógrafos, yendo a una exposición o consumiendo otro tipo de arte visual. El retoque no es sólo un trabajo, es mi vida.

¿Es con esa mentalidad que se consigue llegar a retocar retratos de personajes de primer nivel mundial?

Creo que ésta es la única mentalidad que se puede tener para hacer cualquier cosa, no sólo retoque. Si uno no respira lo que hace, no llega a ningún lado. El fotógrafo que piensa que teniendo una modelo linda o una buena idea va a sacar una buena foto está completamente equivocado si el resto del tiempo lo pasa mirando coches o películas taquilleras. El fotógrafo tiene que vivir la fotografía.

Foto: Henrik Adamsen

Yo siempre digo lo mismo: un músico está todo el tiempo tocando. El tiempo que no está tocando está investigando grupos musicales y sus influencias, así como su historia, y sabe de música. Es la única manera de llegar a tener éxito en algo. Aunque tener éxito no quiere decir ganar dinero.

¿Qué es tener éxito?

Es poder hacer algo que te gusta la mayor parte del tiempo.

Tus trabajos suelen estar centrados en belleza, moda, retratos y fotografía de publicidad. ¿Existe alguna otra disciplina fotográfica en la que te gustaría adentrarte?

En realidad el porfolio que yo muestro al mundo no incorpora todos mis trabajos. Hago muchísimo concurso de estilismo, maquillaje, peluquería... y hago muchísima publicidad de producto. Trabajo con un montón de marcas, pero la fotografía publicitaria me aburre muchísimo. Es decir, el resultado final es aburrido. La foto de la pareja tomando café en la cocina es la misma foto que se ha visto millones de veces.

Me encanta trabajar con marcas reconocidas, con buenos presupuestos y con fotos impecables. Todo en la publicidad es impecable, pero no son trabajos que ponga en mi porfolio. Allí prefiero poner el test que me encargó un fotógrafo que ni siquiera me pagó pero que cuando vi la foto no pude evitar retocarla.

Foto: John Wright
Foto: John Wright

La teoría del mercado es que uno tiene que hacer trabajos comerciales y editoriales. Pero si uno no hace editoriales entonces su nombre no se mueve lo suficiente para ser comercial. Yo hago un trabajo comercial al mes y luego puedo dedicarme a hacer editoriales baratos. El trabajo comercial me da de comer y permite que pueda dedicarme a trabajos que me alimenten el alma, a trabajos que me den mucha más libertad artística. Los trabajos comerciales tienen muchas más reglas.

Así pues, aunque la gente se piense que no hago trabajos comerciales, sí los hago, pero no los pongo en mi porfolio porque no tienen mi visión. Además, hay que tener en cuenta que cuando en una agencia publicitaria entran en el porfolio de un fotógrafo no miran la parte comercial, la evitan. En su lugar miran la parte personal y los trabajos de editorial, porque saben que en los trabajos comerciales el fotógrafo no pinta nada. La agencia busca contratar al fotógrafo por sus trabajos personales.

Cualquier fotógrafo que quiera conseguir una agencia, que no se preocupe de hacer trabajos que parezcan comerciales y de publicidad. Tiene que hacer editoriales y rogar a las revistas que le publiquen, aunque sea gratis. Hay que hacer editoriales y trabajos artísticos, trabajos que te hagan feliz.

¿Cuáles son los aspectos más importantes y más complicados a la hora de retocar una imagen?

Tengo la teoría de que no hay una cosa más difícil que otra. Hay que tener un flujo de trabajo no destructivo y ordenado. En mi caso obtengo el mejor color y la mejor densidad de luz y sombra a partir del archivo RAW. Después trabajo todo lo que sea composición, es decir, traigo partes de otras fotos que necesito o hago el montaje requerido.

"Para mí una foto no es una foto de una chica o una botella de perfume. Es un compendio de formas, colores, luces y texturas"

Una vez que tengo la parte de composición de elementos formada, trabajo la textura y me aseguro de que nada llame la atención y que todas las texturas estén parejas. Entonces trabajo con luz y sombra para dar volumen, generar profundidad y definir. Y todo eso lo hago con la cara de una chica, con un producto, con un montaje para una revista, para el póster de una banda y para un editorial de moda.

El proceso es siempre el mismo. No hay algo más difícil, porque para mí una foto no es una foto de una chica o una botella de perfume o una pareja en la cocina tomando café. No miro la foto por los elementos que contiene. Para mí la foto pasa a ser un compendio de formas, colores, luces y texturas.

¿Qué es más difícil, mejorar una buena foto o convertir una foto excelente en una auténtica obra maestra?

En realidad es un proceso natural. Si tengo una foto mala, pasará de ser mediocre a un poco mejor, pero no va a ser buena. La foto buena será excelente y la foto excelente será perfecta. El proceso es siempre el mismo; la diferencia es que una te dará más placer que la otra.

¿Te has encontrado alguna vez con una imagen perfecta? ¿Y con una foto que no se pueda retocar?

Dos veces. Me pasó que devolví una foto al fotógrafo y le dije que la imprimiese. La imagen era la de una chica negra con el pelo trenzado en primer plano y la cara y la piel en segundo plano, fuera de foco. El foco estaba en el pelo y los ojos, que se veían perfectamente nítidos. Era una foto oscura y desaturada, no se le podía hacer mucho más. Podía haber aceptado el trabajo y devolvérsela a su autor más retocada, pero hubiera sido como sacarle la plata al cliente innecesariamente, ya que la foto estaba bien como estaba.

No obstante, esto no es algo que pase muy a menudo, y no importa cuántas luces utilices. Siempre hay sombras que interrumpen la dinámica de la luz que deben ser corregidas. Yo siempre muestro una foto de Richard Avedon que está marcada para el retoque de "dodge and burn" [sobreexposición y subexposición] para mostrarle a la gente que no importa lo buen fotógrafo que seas: siempre va a haber sombras y luces que necesiten un tratamiento especial. Hace 50 años se hacía en el cuarto oscuro y hoy lo hacemos con Photoshop.

Foto: John Wright

Pero eso no quita que toda foto, para llegue a un estado de magnificencia, va a necesitar un retoque. Sobre todo porque hay cosas que en la cámara no se pueden hacer, como ciertas tonalidades. Cuando alguien me dice que una foto no tiene absolutamente retoque yo siempre pregunto si la foto pasó por un conversor, como Lightroom o Capture One. Algo tiene que tener, a no ser que se trate de periodismo, que junto con eventos son disciplinas que yo siempre dejo fuera porque son otro negocio.

¿Cuándo una imagen ya no requiere más retoque y se puede dar por terminada?

Si uno separa la imagen por color, forma, textura y profundidad y todo funciona, se da por terminada. El problema está en que muchas veces uno no tiene el tiempo suficiente. En ocasiones he tenido que retocar un editorial de once fotos en tres días, y no tengo tiempo para que todo esté perfecto. Entonces me aseguro de que lo más grande funcione: la parte de composición, forma y color. En estos casos la textura ni la toco. No siempre la foto sale absolutamente terminada. Sale lo más terminada posible.

"Hay una frase que reza 'promete menos y entrega de más'. No hay nada más real en la fotografía que eso; si eres fotógrafo y prometes cinco tomas, entrega 25"

En publicidad hay más tiempo para hacer las cosas. Te dan una foto hoy y tienes tres días para terminarla, y luego hay diez rondas de correcciones porque hay diez personas justificando su trabajo. Pero yo siempre digo que la foto está terminada cuando se termina el tiempo, el presupuesto o cuando está terminada realmente.

Pero por más que uno tenga un presupuesto de tres horas, si tienes diez horas de trabajo hay que trabajar esas diez horas. Hay una frase que se toma muy a la ligera y que reza "promete menos y entrega de más". No hay nada más real en el ambiente de la fotografía que eso. Si eres fotógrafo y prometes cinco tomas, entrega 25.

Yo he trabajado fines de semana, días festivos y hasta las cinco de la mañana para entregar más de lo que había prometido y más de lo que me pagaban. Eso es lo que tiene a un profesional siempre trabajando.

¿Qué es más importante, saber retocar o saber qué retoque le hace falta a una imagen en concreto?

Yo siempre digo lo mismo: lo que hago yo en Photoshop lo puede hacer un mono entrenado. Si no me equivoco, fue Ansel Adams quien dijo que no hay nada peor que la imagen nítida de un concepto borroso [cita correctamente atribuida a Adams].

"Me sorprende la cantidad de fotógrafos que hace 20 años que se dedican a esto y no tienen ni idea de la teoría del color"

Hay mucha gente que saca fotos técnicamente perfectas y a la vez muy aburridas, y hay mucha gente que retoca y lo hace todo bien, pero no hay nada más. Yo los llamo monos entrenados porque tocan teclas y nada más. Lo más importante para cualquier artista, más que conocer la técnica, es expandirse culturalmente.

Yo soy de la teoría de que no existe el artista ignorante. Si un retocador o un fotógrafo únicamente consume "reality shows", sólo compra revistas de chismes y sólo va al cine para ver películas taquilleras y jamás va a un museo ni se compra un libro de arte o fotografía que no tiene nada que ver con chicas lindas, entonces ese artista no va a poder hacer una buena foto. De la misma manera, alguien que pinta no va a poder hacer una buena pintura si no tiene una cultura que le acompañe.

En mis clases hablo mucho de la pintura tradicional y del color, y me sorprende la cantidad de fotógrafos que hace 20 años que se dedican a esto y no tienen ni idea de la teoría del color. No sé cómo esperan producir algo que genere placer al cerebro si no saben cómo funcionan las cosas básicas de la imagen. Para mí es mucho más importante que un retocador entienda de teoría del color que no que entienda cómo funciona Photoshop.

Además de Photoshop, ¿usas otras herramientas de edición digital?

Tengo casi todos los conversores del mercado para tratar los archivos RAW: Capture One, Lightroom, Camera Raw, Phocus... Los uso casi todos, según quien me mande la foto y cómo me la mande. Y lo combino luego con Photoshop. Es más, en Photoshop no tengo ningún "plug-in" externo, no tengo filtros cargados que no sean los de Photoshop y no uso acciones para nada porque soy masoquista.

Foto: John Wright

¿Ni siquiera acciones básicas para guardar archivos a distintos tamaños y resoluciones?

"En Photoshop no uso acciones porque soy masoquista; soy una histérica de controlarlo todo, poder mover las curvas un milímetro más arriba o más abajo"

No, aunque sé que debería y lo recomiendo. En mis clases siempre digo que todos los procesos que he enseñado se pueden automatizar para acelerar las cosas, pero yo no lo hago. Mi modo de proceder es totalmente manual. Soy una histérica de controlarlo todo, poder mover las curvas un milímetro más arriba o más abajo. Soy más una artesana que una técnica.

No me gustan las acciones. Sé que hacen lo mismo que yo, pero no me gustan. Por no hablar de las acciones que automatizan otros procesos como la creación de curvas, el cambio de colores o el suavizado de la piel. Lo que hace cualquier "plug-in" que se venda en el mercado se puede hacer manualmente y no lleva tanto tiempo como muchos se piensan. Si uno sabe lo que hace, esas acciones son completamente innecesarias.

Ciertamente, trabajando así uno tiene un control absoluto de todo lo que hace y no queda a merced de unos ajustes que ha configurado una persona que vive a miles de kilómetros de distancia.

Y no sólo eso, sino que lo que yo puedo hacer con un clic lo pueden hacer 18 millones de personas más con un clic también. O sea, se supone que uno está creando algo único, y si uno utiliza acciones que imitan otros efectos, entonces lo que estamos haciendo deja de ser nuestro.

Además de trabajar como artista digital y retocadora, también impartes talleres por todo el mundo. Los próximos días 24 y 25 de noviembre, sin ir más lejos, lo harás en Madrid de la mano de Workshop Experience. ¿Has sentido alguna vez que estabas desvelando secretos de la edición digital que otros profesionales no quieren que se sepan?

Cuando empecé di una charla en una universidad de Buenos Aires con todos los profesores. Era como una prueba para ver cómo me manejaba delante de una audiencia porque nunca antes lo había hecho. Y me acuerdo de que, cuando terminé, un profesor me dijo que la mayoría de los clientes no sabían que ciertos procesos eran tan fáciles.

En el estudio del "marketing" hay algo que se llama posicionamiento por ignorancia del cliente. Yo considero que hace 20 años la mayoría de los fotógrafos estaban posicionados como lo estaban por la ignorancia que había por parte del cliente. Una persona sacaba una foto mediocre y el cliente no podía hacer esa foto mediocre. Entonces ese fotógrafo se convertía en un buen fotógrafo por la ignorancia del cliente.

Es un tipo de posicionamiento que hoy en día no existe. Hoy por hoy el conocimiento está al alcance de la mano y lo único que hace falta es una meta y cumplirla. Cualquier persona en cualquier parte del mundo puede tener acceso inmediato a la información, y eso deja de lado por completo cualquier posicionamiento en base a la ignorancia de cliente.

Foto: Catherine Harbour
Foto: Catherine Harbour

Pero sí me pasó que me llegaron comentarios de retocadores de otros países que estaban preocupados de que yo enseñara técnicas de primer nivel en países sudamericanos. ¿Por qué? Porque el país sudamericano puede cobrar más barato. La gente que piensa de esa manera no se da cuenta de que, aunque yo pueda cobrar más barato, por cuestiones de nivel de vida sería tonto por mi parte cobrar más barato sabiendo que puedo cobrar más caro.

Así como hay una globalización de la información también hay una globalización del precio. Un retocador de Buenos Aires cobra lo mismo que un retocador de Nueva York. Básicamente porque puede. A lo sumo, vas a tener una ventaja cuando empiezas porque puedes cobrar menos y hacerte un lugar en la industria más rápidamente. Pero ahí se termina la ventaja, porque una vez generados los clientes y el porfolio que necesitas para poder cobrar más, vas a cobrar más, estés aquí o en la China.

Yo conozco retocadores en la India que cobran 50 céntimos la foto y otros de nivel internacional en el mismo país que cobran 200 dólares la foto. No pasa por dónde estés o la ventaja competitiva que te da estar en un país tercermundista, porque el que tiene la cabeza para llegar a retocar con buen nivel va a cobrar al nivel que se cobra en el resto del mundo.

En los últimos años se han dado varios casos de fotografías ganadoras de concursos que luego han sido descalificadas por exceso de Photoshop. ¿Dónde crees que está el límite del retoque en disciplinas como la fotografía de paisaje y el fotoperiodismo, por ejemplo?

"A menos que sea periodismo informativo, no tendría que haber límite en el retoque. En el cuarto oscuro también se usaban máscaras y exposiciones de otras fotos"

Hace poco vi que a un fotógrafo que tenía dos fotografías en un mismo concurso y había ganado el primer premio en una de las categorías lo descalificaron porque el paisaje que había presentado era un montaje [se refiere a la polémica última edición de Landscape Photographer of the Year]. Creo que cada concurso debe tener las reglas pactadas de antemano. Yo no leí las reglas de ese concurso en particular, pero si no hubiera limitaciones al retoque de antemano y luego me descalifican por exceso, les demandaría. En cualquier juego las reglas se pactan de antemano.

A menos que sea periodismo informativo, no tendría que haber límite en el retoque. En el cuarto oscuro también se usaban máscaras y exposiciones de otras fotos. Ponerle nubes a un paisaje no es algo nuevo. El límite del retoque, en cualquier concurso, debe establecerse de antemano. Si no después todo son fotógrafos llorando. O hay límites o no los hay. No entiendo el límite de retoque en un punto medio, porque entonces es muy arbitrario y dependerá de quién esté de jurado.

A no ser que estemos hablando de fotoperiodismo, donde queda descartado el retoque.

En el fotoperiodismo debería quedar totalmente descartado el retoque, de igual modo que cuando se trabaja con publicidad y se está vendiendo una hamburguesa: la hamburguesa de la foto no puede ser falsa, tiene que ser de verdad. Cuando se publicitan pestañas, no pueden ser pestañas falsas. Cuando se vende una crema, no puedes poner una imagen generada por ordenador.

Me parece bárbaro [lo dice en sentido positivo] que se generen tantas leyes para controlar el tema de la publicidad engañosa, porque se ha llegado a un punto en el que yo estoy vendiendo una hamburguesa con una masa pintada y estoy vendiendo esmalte de uñas puesto en uñas de acrílico. De la misma manera, el periodismo tiene que ser absolutamente real. Las reglas del fotoperiodismo tienen que estar muy enfocadas y permitir cambiar el contraste en menos del 15%, y ya está.

Imagina que un fotoperiodista te pide que te encargues de la edición de un reportaje fotográfico que ha realizado. ¿Lo aceptarías?

Para nada. Todo lo que tenga que ver con noticias no lo tocaría. No tocaría absolutamente nada de esas imágenes, ni siquiera aplicaría un contraste automático. Creo que los medios ya están demasiado degenerados como para sumarme a un proceso con el que no estoy de acuerdo.

Lo que no quita que exista fotografía periodística que no sea únicamente de noticias. Hay fotografía periodística de paisajes y lugares, como podría ser una foto de unos chicos en Tombuctú, y en ese caso no me molesta si se cambia el cielo o se quita un árbol porque no está siendo publicada la imagen como noticia, sino que se está publicando como arte. Hay una diferencia muy fina.

¿Qué diferencia hay entre retocar y manipular? ¿O estamos hablando de lo mismo?

Es lo mismo. Es más, si en un concurso te dicen que no puedes manipular pero sí retocar con curvas, yo puedo manipular con curvas y crear lo que quiera, aunque me llevará tres meses hacerlo. Con las curvas puedo hacer cualquier cosa.

Algunos están convencidos de que Photoshop es el demonio y que las fotografías no deberían manipularse de ningún modo. ¿Cómo les convencerías de lo contrario?

A la gente que piensa de esa manera no trato de convencerlos. Para cada mercado hay un estándar, y si uno quiere entrar en un determinado mercado, tiene que cumplir con ese estándar. Si uno niega las reglas y hace lo que quiere porque su fotografía es una expresión de sí mismo, entonces no va a poder entrar en ciertos mercados. Pero no hay un debate. Si una persona es purista y piensa que la fotografía es lo que capta la cámara y nada más, entonces no hay discusión posible. Para él la fotografía es eso.

Hace unos tres años la revista Elle sacó en portada unas fotografías de Peter Lindbergh en las que vimos a Monica Bellucci, Eva Herzigova y Sophie Marceau con un maquillaje mínimo y sin Photoshop. ¿Qué opinión te merece esta iniciativa?

Me parecieron muy buenas fotos. En algún momento hubo un tren, una moda de publicar fotos sin retoque, y las marcas siguieron lo más que pudieron ese tren. Las revistas quieren vender revistas y las empresas, productos. Si lo hicieron es porque consideraron que económicamente les convenía y no por una cuestión de principios.

Cualquiera que piense que lo hicieron por la causa es muy naíf, muy inocente. Se unieron a la moda de publicar fotos sin retoque y luego volvieron a lo de siempre. Cuando uno hace arte puede hacer lo que quiera, pero el que quiera entrar en un mercado tiene que aceptar las reglas de ese mercado o no entra.

Foto: John Wright
Foto: John Wright

En realidad considero que si el retoque no estuviera permitido, el retocador estaría haciendo otra cosa. Si yo no estuviera retocando, seguramente estaría pintando. El retoque es una forma de expresión creativa. Si no dispusiera de fotos originales, crearía arte digital. No cambiaría nada. El retoque es necesario siempre que se venda algo. Y la fotografía comercial, al igual que la editorial, vende algo. El retoque es necesario porque la gente compra perfección.

Hace 50 años, los pósteres de las actrices de cine se pintaban a mano, así que no le veo sentido a una discusión sobre si el retoque es necesario o no. Para mí no hay debate: hay mercados que requieren retoque y otros que no.

La historia reciente ha dado imágenes que han marcado una época, como la foto de la niña del ataque de napalm de Nick Ut o la muerte del miliciano de Robert Capa, entre muchas otras. ¿Te hubiera gustado retocar alguna de estas fotos icónicas?

No, para nada. Y no sólo por una cuestión de principios, ya que es aquí donde estoy de acuerdo con los puristas. Es como las Polaroid: no me gusta verlas escaneadas, ya que la belleza de la Polaroid está en el proceso. Cuando uno las escanea le quita la veracidad del proceso. La película escaneada deja de ser película en el momento en el que pasa al formato digital.

En la fotografía periodística pasa lo mismo. Esa foto es genial porque es de esa manera, y si yo la retoco deja de tener la genialidad que tiene porque no necesita una parte estética para ser perfecta. Es perfecta por lo que transmite y por lo que muestra. Ahí yo también me considero purista.

¿Tienes pensado hacer carrera como fotógrafa?

Yo rechazo la mediocridad. Me gusta pintar y dibujar, pero jamás me dedicaría a dibujar porque pienso que sería una persona más dibujando. Con las cámaras me sucede lo mismo. Tengo 30 años, y si empezara hoy a hacer fotos no puedo ser una más. Si hago fotografía es porque voy a ser excelente en mi trabajo, y hoy por hoy no tengo el interés ni la motivación ni la pasión por sacar fotos como para llegar donde me gustaría. Hacerlo por hacerlo es un concepto que rechazo. Quizás lo haría como afición, pero antes prefiero leer o ver películas. Usar mi tiempo para experimentar con una afición que requiere mucho tiempo es algo que no me interesa.

Si me lanzara a la fotografía, haría lo mismo que hago con el retoque: sería mi vida y no volvería a retocar nunca más.

¿Es cuando se vive algo con intensidad que se consiguen los objetivos?

La gente se agarra a palabras como talento o suerte, y en realidad cuando hablas con personas que tienen éxito en sus trabajos te dicen que ni la suerte ni el talento existen. Nadie tiene talento de nada cuando empieza. Yo siempre cito a un violinista que se mostró indignado cuando la gente empezó a llamarlo genio después de pasarse 30 años ensayando 17 horas al día.

Foto: S Moda

Gracias a mi trabajo he viajado mucho y he podido hablar cara a cara con personas que admiro, y te queda claro que la suerte no existe. Tienes que romperte el culo. Da igual que hagas fotografía, pintura, música, escritura... Si no estás todo el día haciéndolo y viviéndolo, nunca vas a llegar a nada. No hay un término medio. Nunca hay suficiente.

¿Se olvida la gente de que para ser el nuevo Capa o la nueva Leivobitz hay que trabajar muchas horas?

Hay un libro que plantea la hipótesis de que cualquier persona, con 10.000 horas de práctica, se convierte en un experto. Es más, considero que la gente no tiene ni talento ni una inclinación particular para hacer algo. Eso es una gran mentira. Los caminos neurológicos que hacen que una persona pinte, haga matemáticas o deporte son los mismos. Una misma persona puede tener una inclinación hacia las matemáticas, el arte o el lenguaje.

"Cada vez que alguien me habla de un niño prodigio yo siempre digo lo mismo: no es un niño prodigio, es un niño con unos padres de mierda"

Considero que manteniendo la validez de que uno puede tener una inclinación genética a ser más inteligente, si a esta persona le das un lápiz, saldrá dibujando; si le das un instrumento, saldrá tocando, y si le das una cámara, saldrá haciendo fotos. Cada vez que alguien me habla de un niño prodigio yo siempre digo lo mismo: no es un niño prodigio, es un niño con unos padres de mierda.

Un niño de cinco años que toca una sinfonía en un piano es porque tuvo un padre que lo sentó allí cuando tenía dos. Y lo único que hizo ese niño fue tocar el piano. No es un niño prodigio, es un niño torturado.

Para mí uno no nace con un determinado talento. La habilidad y la técnica se desarrollan basándose en una inteligencia natural que se tiene o no se tiene, y luego todo pasa por la cultura que se consume. Si uno consume basura, produce basura. Si consume cosas de calidad, pues produce cosas de calidad.

Lo que quiero decir es que si cuando yo estudié Publicidad en lugar de enseñarme Photoshop me hubieran enseñado a utilizar una cámara, quizás hoy estaría contando otra historia. A mí de pequeña me dieron un lápiz y hoy uso una tableta gráfica.

Hay que suponer entonces que el consejo que le darías a cualquiera que quiera seguir tus pasos es que se olvide del talento y se ponga a trabajar.

No sólo eso. También que hable con todo el mundo. Que le escriba a todo el mundo. Muchos piensan que todo se basa en los contactos que tienes, y eso no existe. Yo soy el perfecto ejemplo: soy madre soltera de clase media-baja en Sudamérica. Yo no tenía ningún contacto y no sabía nada del mercado de la moda ni del mercado del retoque. Pero se puede, sin ningún tipo de contacto, llegar a cualquier lado. La cuestión es conocer a la gente. Además, trabajando por libre uno tiene que olvidarse de quejarse nunca.

Que prometan menos y entreguen de más, que se olviden de cobrar los primeros dos años y que se encarguen de hacer cosas lindas. Trabajar de nueve a cinco para pagar el alquiler y de cinco a diez para generar un buen porfolio.

Primero hay que demostrar que sabes hacer el trabajo antes de exigir nada.

A mí me hace gracia cuando veo a un retocador que dice que es lo suficientemente bueno como para que le paguen esto o lo otro. Sin mirar su porfolio ya sé que esa persona está equivocada, porque cualquiera que piense que el mercado lo define está equivocado. Uno es tan valioso como el mercado diga.

Si cobro 50 y tengo demasiado trabajo, entonces cobro 60. Si sigo teniendo demasiado trabajo, cobro 70. El mercado personal lo define el mercado general. Hay quien lleva 15 años en esto y no logra que un cliente le pague tanto por sesión.

Al ser más accesible la tecnología y la información, hoy en día hay una necesidad de mayor calidad. No cualquiera puede hacer fotos para una revista.

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