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El fotógrafo apartado por AP reconoce su error pero lamenta el trato que en ocasiones se da a los free lance

 

Pese a que acepta plenamente la decisión tomada por la agencia, Narciso Contreras critica el hecho de que los editores no lo invitaran a explicarse

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ENE 2014

“Reconozco que cometí un error, uno grave, y me gustaría poder volver atrás para deshacerlo.” Ganador de un Pulitzer y de varios premios internacionales de fotoperiodismo, el mexicano Narciso Contreras reconoce sin ambages que se equivocó al manipular una de las muchas fotos que obtuvo de la guerra en Siria y que envió a Associated Press (AP). La agencia, para la cual trabajaba hasta hace unos días como free lance, decidió prescindir de sus servicios tras saber que el reportero había eliminado con la ayuda de Photoshop una cámara de vídeo que aparecía dentro del encuadre de la foto de un rebelde sirio en plena refriega.

En declaraciones a PDNPulse, Contreras acepta la decisión tomada por la agencia pero se muestra disgustado por la forma en que AP procedió. “Me hubiese gustado poder hablar con los editores acerca de toda esa situación, pero tomaron su decisión de puertas adentro”, comenta. “Como fotógrafo, uno debería tener el derecho de formar parte de ese proceso.”

Si bien el anuncio hecho por AP se ajusta a una arraigada tradición de transparencia en el periodismo anglosajón, el mexicano considera también desacertado el modo en que la agencia estadounidense comunicó su decisión, que interpreta como una demostración pública de fuerza para preservar los intereses de la empresa.

Foto: Narciso Contreras (AP)
La foto original (arriba) y la versión retocada que Contreras envió a AP. | Foto: Narciso Contreras (AP)

Contreras resume su sentimiento al afirmar que es crítico con “la forma como la industria resuelve los conflictos con los fotógrafos de forma individual, sobre todo con los free lance”.

El fotógrafo reconoce también que fue él mismo quien comunicó a la agencia que había manipulado la foto. Lo hizo durante el proceso conjunto de selección de imágenes tomadas en Siria para su presentación a concursos de fotoperiodismo internacionales, como el World Press Photo. “Se lo expliqué inmediatamente al editor [de AP] cuando vi la imagen en la pantalla. No dudé en decírselo; me salió espontáneamente.”

A la pregunta de por qué decidió manipular la foto cuando él mismo reconoce que asume el código ético por el que se rige esta profesión, Contreras responde: “No trato de buscar excusas, pero no es fácil estar en un lugar donde te estás enfrentando a la muerte en cada momento; tu mente y tus sentimientos están en otra realidad (…) te comportas como una persona distinta.”

El pasado viernes Contreras también se sinceraba en su cuenta de Facebook, en una especie de carta abierta escrita en inglés en la que daba fe de su arrepentimiento: “Soy un ejemplo viviente para los colegas, los fotógrafos principiantes y los aspirantes a fotoperiodista de lo que no se debe hacer.”

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