Actualidad

Sin la tecnología digital no sería posible

 
20
OCT 2003
Redacción   |  Madrid

Son muchos y variados los aspectos de nuestra cotidianidad que han cambiado con la explosión del sector fotográfico digital. Hoy día están al alcance de muchos un sinfín de posibilidades reservadas antes a profesionales con inversiones -en pesetas- millonarias. Hoy, vamos a destacar dos de ellas: calidad e inmediatez. Dos cualidades que han permitido la creación de un nuevo negocio que, como reza el titular, sin la tecnología digital no hubiera sido posible.

Todo comenzó hace unos cuantos meses en un viaje a Holanda de la familia Moreno, residente en el madrileño pueblo de Leganés. En una pequeña villa holandesa encontraron un local para turistas donde por unos pocos euros te ataviaban con el traje típico holandés y te hacían una fotografía que podías llevarte de recuerdo al poco tiempo.

Una cámara digital no profesional de gama media, una unidad de flash externo y una impresora bastan para montar un negocio.
De regreso a España, la familia Moreno decidió traerse la idea a Madrid y ni cortos ni perezosos montaron su negocio. Un negocio de fotografías que se apoya en la tecnología digital, que vive gracias a la fotografía digital y que, en esencia, es fotografía digital.

La idea, como se ha visto, es sencilla. Una cámara, una impresora, un buen atrezzo, y listo. El negocio de los Moreno, de nombre Fotochula y afincado muy cerca de la Puerta del Sol, ofrece a cualquier turista -o no- la posibilidad de retratarse al mas puro estilo chulapo, el traje típico de Madrid, por poco dinero y en un par de minutos.

El secreto, y tal vez el corazón, de este pequeño negocio se llama Camedia C-5050 Zoom. Esta pequeña y poderosa cámara digital de 5 megapíxeles es más que suficiente para que los turistas puedan llevarse a casa una fotografía perfecta en tamaño A4, impresa en papel fotográfico de alta calidad. Para complementar la máquina, en Fotochula se emplea un flash Olympus Fl20, que permite lograr una iluminación correcta y homogénea de la toma, y una impresora P400 ID Passport, con la que se obtiene la impresión al instante de las tomas en calidad fotográfica.

Así lo explica Martín Moreno, el padre de familia: "El cliente elige el vestido -todos hechos a mano por su mujer, Mariví-, se colocan en el decorado y les hacemos la foto. Luego, sacamos la tarjeta [una SmartMedia] de la cámara y la colocamos en la impresora, vemos las fotos y sacamos las que el cliente quiere y en el tamaño que quiere." Todo en cuestión de minutos.

Este pequeño ejemplo nos sirve para ilustrar el tremendo potencial que la fotografía digital tiene en estos días; es la prueba palpable que, con unos pocos euros y buenas ideas, pueden conseguirse muchas cosas, y que ya no hacen falta conocimientos de profesional ni inversiones millonarias. Y es que no está de más insistir: la fotografía digital nos está abriendo muchas puertas.

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