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El dilema del full-frame  

12
SEP 2005

El full-frame, o lo que es lo mismo, el fotograma completo, ha sido hasta hace pocos días un mundo reservado para los profesionales más pudientes de la fotografía, con la Canon EOS-1Ds Mark II como punta de lanza del mercado. Eso se acabó cuando la firma japonesa hizo oficial, a finales de agosto, la presentación de su nueva réflex full-frame, la EOS 5D, una cámara teóricamente destinada al público no profesional deseoso de volver -aunque con píxeles- a los 35 milímetros.

Un sensor más grande tiene que traer consigo una calidad mayor, pero no sólo de calidad vive el fotógrafo

Por lógica, un sensor más grande tiene que traer consigo una calidad mayor. Pero no sólo de calidad vive el fotógrafo. No son pocos los profesionales de la luz que, llegados a una edad, se quejan de lo terrible que es tener que cargar día tras día con pesados objetivos. Y peor aún, utilizar teleobjetivos de gran calibre... y gran peso.

Por este motivo, esos mismos fotógrafos se congratulan de los sensores pequeños montados en cámaras réflex que permiten, gracias a su factor de recorte, "aumentar" esas focales.

Me decía otro fotógrafo que si tomas una foto con una cámara full-frame y recortas, tienes lo mismo que si tiras con una cámara de sensor pequeño, con la salvedad de que en una full-frame recortas dónde y cuándo quieres. La ventaja de los teles, me decía, es irreal.

Un sensor APS-C permite diseñar lentes más pequeñas y ligeras; que se lo digan a Olympus, si no

Cierto. Hoy por hoy, es irreal, pero, ¿qué pasará dentro de un año? Un sensor APS-C permite diseñar lentes más pequeñas y ligeras -que se lo digan a Olympus, si no. De esta forma, los usuarios de Nikon pueden disponer de un fantástico 17-55 mm f2.8, impensable años atrás. Esto, con un sensor grande, sería imposible o, cuando menos, inviable.

Así están las cosas. Por un lado, Nikon defiende a muerte su sensor APS-C y jura y perjura que este tamaño seguirá por los siglos de los siglos; por otro, Canon, con tres tamaños distintos de sensores para aficionados, profesionales y grandes profesionales, acaba de hacer un guiño al mercado semiprofesional con una cámara ful-frame de características -que no de precio- semiprofesionales.

Y no nos olvidemos de Olympus, que con su Cuatro Tercios y pasito a pasito ahí se está haciendo un hueco.

La apuesta de Olympus y Nikon, aunque arriesgada, es coherente: se decantan por un formato y van a por él con todas las consecuencias

La apuesta de Olympus y -especialmente- de Nikon, aunque arriesgada, es coherente. Se decantan por un formato y van a por él con todas las consecuencias, desarrollando nuevas lentes para, en un futuro, desterrar los objetivos de 35 milímetros cuando mueran de viejos. La estrategia de Canon, por su parte, es más confusa.

Un sensor grande para unos, uno más pequeño para otros y otro más pequeño aún para el resto. Canon se complica la existencia de dos formas: una, obligándose a mantener los objetivos EF-S vigentes, esto es, mantener el formato APS, ya que son las cámaras APS las que más se venden, y dos, obligándose a mantener los objetivos full-frame, ya que son los profesionales los que usan este tipo de cámaras.

Obligar a los profesionales a cambiar sus lentes por lentes APS sería un suicidio comercial.

Canon se complica la existencia de dos formas: obligándose a mantener los objetivos EF-S vigentes y los full-frame

Hasta hace unas semanas, habría apostado por un futuro Canon APS. Ahora, sin embargo, tengo muchas más dudas, puesto que esa EOS 5D -sin olvidar el nuevo objetivo 24-105 mm L- no ha hecho otra cosa que tentar -y de qué manera- a aquellos fieles seguidores del formato de 35 milímetros que se vieron "obligados" a pasar al APS durante la transición digital, entre otras cosas por el elevadísimo precio de las primeras full-frame digitales.

De lo que no tengo dudas es de que cuando alguien -supongo que Nikon- saque al mercado un objetivo 55-200 mm f2.8 del tamaño de una lata de refresco, todo este debate volverá a recrudecerse.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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