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LA ELECCIóN DE LA óPTICA

Objetivos: alguna que otra pista para indecisos

 
30
JUN 2005

Tras la llegada de cámaras réflex digitales para todos los gustos y casi todos los bolsillos, la atención de muchos aficionados se empieza a centrar en sus obligados compañeros, los objetivos. Sin embargo, no todos se plantean adquirir una máquina en función de la oferta de objetivos disponible para ella. Craso error.

Canon con sus EOS 300D, 350D y 20D; Nikon con las D50, D70 y D70s; Olympus con la E-1 y la E-300; Pentax con la ist* D y la *ist DS; Fuji con la FinePix S3 Pro; Konica Minolta con la Dynax 7D... A día de hoy, cualquier aficionado a la fotografía cuenta con un abanico de réflex digitales que le permite escoger aquella más adecuada a sus necesidades, gustos y bolsillos.

Y lo cierto es que un sector importante de los poseedores de réflex "clásicas" de película han dado el salto al nuevo formato, acompañados de un número no menos importante de usuarios de compactas digitales que también han decidido subir de categoría.

A la hora de comprar, unos y otros han valorado el precio, el prestigio de la marca, los megapíxeles, la rapidez de disparo, la solidez de construcción, el peso... y muchos, hasta el color, que una cámara negra viste un montón al lado de una de vulgar plástico plateado.

No son tantos, sin embargo, los que se han planteado comprar una cámara en función de los objetivos que podrá montar en ella. Me explicaré.

Nikon 18-70 mm f3.5-4.5 DX G AF-S
Nikon 18-70 mm f3.5-4.5 DX G AF-S

La mayoría de réflex vienen acompañadas del consiguiente objetivo del kit, generalmente el equivalente a un 28-80 mm de los de antes, no demasiado luminoso, ligero, compacto y barato. Para bastantes usuarios, con este objetivo y -seguramente- con un zoom teleobjetivo estándar (el equivalente a un 80-300, por ejemplo) tendrán más que suficiente para su futuro fotográfico.

Pero aquellos que busquen sobre todo la máxima calidad de imagen, muy probablemente al cabo de un tiempo buscarán ese "algo más" que da un buen objetivo para sacarle todo el rendimiento a cualquiera de los cuerpos que hemos citado.

Olympus Zuiko 14-54 mm f2.8-3.5
Olympus Zuiko 14-54 mm f2.8-3.5

Así, saliendo de los sufridos objetivos de kit de gama más baja, nos encontramos con ópticas zoom de mayor calidad, como el Nikon 18-70 mm f3.5-4-5, el Canon 17-85 mm f4-5.6 IS, el Olympus Zuiko 14-54 mm f2.8-3.5, o el Sigma 18-50 mm f2.8. Cualquiera de ellos probablemente nos dure tanto como el cuerpo que acabamos de adquirir.

Pero hay otro nivel superior, el de las ópticas realmente de primera clase, la mayoría de ellas con precios elevados -o elevadísimos-, superiores a los de muchas de las cámaras que hemos citado.

Sigma 18-50 mm f2.8 DC EX
Sigma 18-50 mm f2.8 DC EX

¿Es una locura comprarse un objetivo más caro que la cámara? No, al contrario. En realidad, es lo más lógico que puede hacerse si se aspira a la máxima calidad de imagen, porque al ritmo actual de evolución de cuerpos y objetivos, a poco que se analice, es evidente que estas ópticas nos van a durar más que los cuerpos que ahora pretendemos comprar.

Un objetivo de primera clase tendrá una vida mínima de 10 años sin que aparezca en el mercado nada sustancialmente mejor. Con los cuerpos digitales, a los 6 años -estirando mucho- seguro que tendremos algo en las tiendas que nos hará dudar.

Canon 24-70 mm f2.8 EF L USM
Canon 24-70 mm f2.8 EF L USM

Lentes como el 17-55 mm f2.8 de Nikon, o el 24-70 mm f2.8 de Canon, o algunos objetivos de Olympus, Konica Minolta o Sigma, están hechos para durar toda una vida, tanto por su construcción absolutamente profesional como por su irreprochable calidad óptica.

Son inversiones económicas muy elevadas, pero que seguro compensan a los más exigentes, los que antes de valorar qué cuerpo réflex comprar, han analizado los objetivos de calidad que van a tener disponibles para cada montura. Algo que, a nuestro nivel, todos deberíamos hacer.

50 mm: todo un clásico
Sin embargo, no todos los objetivos para toda la vida son grandes, pesados y extremadamente caros. También los hay pequeños, muy ligeros y ridículamente baratos. Son los fijos de toda la vida, con mención especial para los 50 mm f1.4 y f1.8, lentes que no deberían faltar en la bolsa de cualquier aficionado con aspiraciones. Son ópticamente inmejorables y, además, muy luminosos. Una auténtica delicia.

En definitiva, tanto los superobjetivos zoom profesionales como los fijos más bien modestos tienen un punto en común: la máxima calidad de imagen. Esto es lo que los hace durar en el tiempo y esto es lo que los convierte en auténticos objetivos intercambiables.

Albert Sierra es el editor de la web Foto Imagen Digital, centrada en pruebas de cámaras digitales de gama alta y objetivos para réflex digitales.

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