Opinión

El precio de apretar un botón

 
27
JUN 2005

Casualidades de la vida. Si hace un par de semanas criticaba a algunos fotógrafos sociales, este fin de semana me tocó a mí ponerme en su piel. No se trataba de un boda, sino de una representación -larguísima, por cierto- infantil. El cometido era, simple y llanamente, retratar a los niños durante la función.

El trabajo en sí fue sencillo; el público se comportó de forma excepcionalmente educada y aquellos que no hacían más que tirar fotos y moverse por los pasillos del patio de butacas -que no eran pocos- no me molestaron en absoluto.

Lo curioso vino después, a la hora de dar -léase vender- las copias. La primera indicación que recibí de la organización versaba sobre el dinero que me costaba a mí sacarlas para, en función de eso, poner el precio final.

La gente no valora el trabajo del fotógrafo porque, según dicen, "sólo es una foto"

Teniendo en cuenta que el organizador también se lleva su correspondiente porcentaje, el dato del precio era relevante. Me costó bastante, pero al final pude hacerles entender que no cobraba por la copia, sino por el trabajo.

Pero, como temía, ahí no terminó la cosa. A la hora de entregar las copias, algunos padres y madres de los chavales me pidieron un CD con todas las fotos del acto. Teniendo en cuenta que las fotos válidas del acto rondaban el millar y que las copias de 15 x 20 las vendí por 4 euros cada una, el precio por disco tendría que ser de no menos de 6.000 euros, esto es, el precio de cada foto con un extra, puesto que de la copia digital pueden tirarse cuantas copias en papel se desee.

Pues bien, como ese importe era absolutamente inviable, puse como precio 600 euros. Como me temía, las respuestas no escatimaron calificativos con bastante mala idea. La gente no podía ni siquiera concebir por qué les iba a cobrar 600 euros si el CD costaba 60 céntimos... como si el disco estuviera vacío.

Fotografiar puede hacerlo cualquier persona; lo difícil es apretar el botón en el momento adecuado y con la combinación de opciones acertada

Y aquí esta el meollo de la cuestión, y no es otro que el hecho de que la gente no valora el trabajo del fotógrafo porque, según dicen, "sólo es una foto".

Había un chiste que decía que un hombre arregló una máquina y cobró 1 euro por apretar un botón y 999 por saber qué botón apretar. La fotografía es algo parecido. Fotografiar, estrictamente hablando, es algo sencillo que cualquier persona puede hacer. Lo difícil es apretar el botón en el momento adecuado y con la combinación de opciones acertada.

Es uno de los pocos problemas que ha traído consigo la fotografía digital: si una foto no cuesta dinero, no vale nada. Visto el nivel que tienen muchos de los lectores de este medio, estoy seguro de que a más de uno le habrán pedido alguna de sus fotografías para ilustrar un libro, o un catálogo, o un folleto turístico... con un sencillo "gracias" como pago.

Es uno de los pocos problemas que ha traído consigo la fotografía digital: si una foto no cuesta dinero, no vale nada

Servidor, que lleva la cámara en ristre casi hasta debajo de la ducha, ha hecho fotos a decenas de famosos y famosillos de medio pelo, y no falta quien me ha pedido que le haga una foto con el televisivo personaje de turno. Gratis, claro, porque a mí no me cuesta nada apretar un botón.

Sin embargo, este alegato no significa que los fotógrafos tengamos licencia para hacer cualquier cosa, como subirnos a la parra en la cuestión de precios. Ni tanto ni tan calvo.

Al final, pienso, la culpa la tenemos los mismos fotógrafos, pues no hemos sido capaces de transmitir a la gente que lo que verdaderamente cuesta hacer una foto no puede verse, y que no se cobra lo que se cobra por un simple trozo de papel o una sucesión de unos y ceros quemados en un pedazo de plástico plateado.

Ocurre lo mismo que con el pirateo de CD, aunque a los fotógrafos no nos protege ninguna SGAE... ¡por suerte!

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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