Opinión

La batalla del RAW (Parte II)

 
17
JUN 2005

Hace sólo unos meses se presentaba un formato que pretende llegar a ser un estándar para la industria fotográfica. Lo ha creado -oh, qué casualidad- Adobe, lo ha llamado DNG Digital Negative (que listos son los condenados...) y lo ofrece gratuitamente a la comunidad fotográfica. Un gran servicio a la humanidad.

Si lo hacen ellos y lo dan gratis, por algo será, y es precisamente porque si se llegara a adoptar, su vida sería mucho más sencilla. Thomas Knoll dirigiría un equipo que haría el mejor programa para su tratamiento (y que todos compraríamos) y las marcas de cámaras tendrían algunas armas menos en las manos.

Pedirles a los fabricantes de cámaras que adopten el estándar de Adobe es casi como pedirles a Canon y Nikon que utilicen la misma bayoneta

Pero... o mucho me equivoco o pedirles a los fabricantes de cámaras que adopten el estándar de Adobe es casi como pedirles a Canon y Nikon que utilicen la misma bayoneta porque así nosotros podríamos montar los objetivos que quisiéramos en cada una. O sea, poco probable.

Que la única marca que ha declarado que adoptará el DNG de Adobe como formato nativo sea Leica sólo nos dice que en la compañía alemana están con el agua al cuello y que se han tenido que agarrar a algo sólido que tenga lo que a ellos les falta: un futuro asegurado.

Pero todavía podemos bajar más, hasta el fondo del iceberg, y allí la oscuridad empieza a dar miedo. Cada vez más fotógrafos, profesionales y aficionados, trabajan en RAW por su versatilidad y calidad.

El RAW es, indiscutiblemente, el auténtico negativo original de la fotografía digital porque conserva todos los datos de la toma fotográfica y permite su "revelado" de formas muy diferentes. Por eso, a la hora de planificar la conservación a medio y largo plazo de nuestras fotos, la estabilidad en el tiempo de este formato es crucial.

Después de un par de cambios de sistema operativo, ¿con qué vamos a abrir los ficheros RAW?

Si miramos hacia el futuro, lo que se otea en el horizonte es la permanencia de dos, tres, cuatro o cinco grandes marcas y la desaparición o absorción del resto. No hace falta recordar los nombres ilustres que ya han pasado a mejor vida o los que están hoy por hoy en situación financiera delicada.

Kodak acaba de anunciar que deja de fabricar réflex profesionales y que dará soporte a sus clientes durante nada menos que... ¡ 3 años! ¿Y luego qué? ¿Qué pasará dentro de 10 años con esos ficheros RAW? Y estamos hablando de una marca que sobrevive. Imaginad qué pasará con las que desaparezcan.

Después de un par de cambios de sistema operativo, aunque hayamos ido migrando de soporte en soporte, ¿con qué vamos a abrir los ficheros RAW? Si la información en cuestión es de la NASA, ya pondrán a alguien a hacerlo, seguro, pero si son tus fotos y son tus hijos de aquí a 20 años los que las quieren recuperar y no las "revelaste" a JPEG, lo van a tener complicado...

La permanencia de los archivos RAW sí es un problema grave y no el cifrado de un balance de blancos; eso no es más que una pequeña escaramuza

De hecho, hoy ya es muy difícil -por no decir imposible- abrir los ficheros RAW de algunas de las primeras cámaras digitales profesionales que se fabricaron, porque las marcas ya las han descatalogado y nadie actualiza el software para ellas. Sin ir más lejos, yo he tenido que tirar un escáner que funcionaba perfectamente porque la marca que lo fabricó, que sigue existiendo y va viento en popa, considera que es obsoleto. Desde hace un par de versiones de Windows que no crea drivers para el mismo.

La permanencia de los archivos RAW sí es un problema grave, y no el cifrado de un balance de blancos. Eso no es más que una pequeña escaramuza.

Lo que ocurre es que este problema de base difícilmente se hace visible porque vivimos en la ilusión de los avances que hace la fotografía digital cada año y sólo miramos lo que está justo delante de nosotros. No hemos mirado hacia atrás, hacia la breve historia de la fotografía digital, ni realmente hacia delante, a medio y largo plazo.

Estamos ante un tema muy delicado y en el que, ahora sí, todos nos jugamos mucho: nada menos que la conservación de nuestras fotos

Los que sí lo han hecho, aunque de alguna forma mediatizados por la polémica Nikon-Adobe, son los creadores del grupo OpenRaw, que reclama la documentación exhaustiva y abierta de sus códigos y, si cuela, la creación de un formato único.

Ya he escrito que esto último me parece muy poco probable. Si finalmente las marcas accedieran a ello, difícilmente sería el formato de Adobe, sino uno nuevo que ellas mismas acordarían. Otra cosa es que las marcas lleguen a ofrecer los formatos RAW de forma abierta y sin restricciones. Con todos, lo dudo, pero con los descatalogados, sería mucho más accesible e igual de importante; por lo menos, permitiría la creación de software de "arqueología informática" para este tipo de tareas.

Estamos sin duda ante un tema muy delicado y en el que, ahora sí, todos nos jugamos mucho. Nada menos que la conservación de nuestras fotos, es decir, de nuestra obra y nuestro trabajo, para los profesionales, y de nuestros recuerdos personales, para todos los demás.


Artículo de opinión dividido en 2 partes:
- Parte I
- Parte II

Albert Sierra es el editor de la web Foto Imagen Digital, centrada en pruebas de cámaras digitales de gama alta y objetivos para réflex digitales.

La columna de opinión "El bisturí" se publica sin una periodicidad predeterminada.

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