Opinión

BBC

 
23
MAY 2005

Vaya por delante que lo que voy a contar no se refiere a todo el colectivo de la comúnmente llamada BBC, o lo que es lo mismo, la fotografía de bodas, bautizos y comuniones. Todos sabemos que siempre pagan justos por pecadores, así que dejaremos claro que, como dice el dicho, por un garbanzo no se estropea el cocido.

No hay que rebuscar mucho para darse cuenta de que no son pocos los fotógrafos de BBC que no sólo se han subido al tren de la tecnología digital, sino que, antes de ello, estaban en la cresta de la ola química. Como buenos profesionales, muchos fotógrafos de BBC están a la última en cuanto a técnica y tecnología.

Huelga decir que en todas las profesiones hay gentuza mezclada con auténticos profesionales, pero quizás sea en las BBC donde más nos duele a los fotógrafos.

En todas las profesiones hay gentuza mezclada con auténticos profesionales, pero quizás sea en las BBC donde más nos duele a los fotógrafos

Esta semana pasada asistí como invitado a una comunión, puesto que a uno se le da más o menos bien eso de apretar el botón del obturador, pues era evidente que sería el encargado de hacer el álbum oficial de quien me invitó.

Puesto que no soy muy dado a este tipo de celebraciones, presté atención al fotógrafo que "cubría el acto". Mi primera sorpresa fue no ver pantalla LCD en su cámara, aunque después de una breve reflexión pensé que, a fin de cuentas, tampoco es tan importante usar una cámara digital, y que elegir aquí entre píxel o haluro es secundario.

La cosa se volvió más negra al ver que el primer posado de los niños con la familia rozaba lo patético, utilizando una puerta, una pared y un ficus como fondos... Bastante triste.

Luego, ya en la ceremonia, más de lo mismo: parsimonia, pasividad, desgana... y una foto por niño incluso en los momentos más importantes. Ciertamente, poco alentador.

Algunos fotógrafos juegan con la ilusión de los padres y los novios, que aceptarán lo que sea porque el momento es irrepetible

Yo puedo comprender que esos fotógrafos que allí había sean capaces de clavar la foto a la primera -menudos profesionales serían, si no-, pero lo que no es de recibo es que sólo tiren una foto. Porque la gente parpadea, pone mala cara, mira para otro lado... decenas de cosas no achacables al fotógrafo pueden salir mal, y eso hay que combatirlo a cualquier precio.

Sin embargo, algunos fotógrafos juegan con la ilusión de los padres, los niños y los novios, que aceptarán lo que sea porque el momento es irrepetible, que siempre se verán guapos en las fotos porque el momento es irrepetible, y que querrán guardar ese recuerdo porque el momento es irrepetible.

Algunos fotógrafos de BBC -insisto, algunos- están convirtiendo las iglesias en un coto privado de caza, cobrando unos precios abusivos y desorbitados por unas fotos que, en ocasiones, rozan el límite de lo tolerable ya no sólo en calidad, sino también en composición, exposición, color o nitidez. Copian las fotos como churros, ya que, a juzgar por los resultados en papel, mucho trato manual no hay.

Si encima intentas "meterte en su terreno", como fue mi caso, la cosa se complica, llegando a unos extremos de rivalidad francamente bochornosos no sólo para la profesión, sino también para los allí presentes.

Algunos fotógrafos de BBC están cobrando unos precios abusivos y desorbitados por unas fotos que, en ocasiones, rozan el límite de lo tolerable

Entiendo que sea su trabajo y que se ganen la vida con ello, pero hay un concepto -opino- que tienen equivocado. En una profesión, el que "gana" es el que mejor lo hace, y no pierde quien lo hace peor.

Me explico: si estos fotógrafos de BBC hacen su trabajo de la forma más eficiente posible, no tienen por qué temer que otros lleguen a invadir su terreno, ya que por muy bien que lo haga yo, el invasor, ellos siempre lo harán mejor -pueden moverse por lugares a los que yo no tengo acceso- y tendrán las mejores fotos.

Por este motivo, no entiendo que me pusieran zancadillas, poniéndose delante de mí para bloquear mi línea de tiro o intentando convencer al cura de que los familiares no pueden usar flashes grandes porque molestan, o que montasen en cólera -con amenazas incluidas- cuando rechazamos su trabajo alegando que el precio a pagar no era el adecuado a la calidad del trabajo.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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