Opinión

Donde más duele

 
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MAY 2005

El precio de las cámaras es sin duda una de las características a las que más atención prestamos. Resolución, ópticas, ruidos... pero es a la hora de echar la mano a la cartera cuando el modelo en cuestión tiene que lucir sus mejores argumentos para conseguir seducirnos.

Sony y Canon hacen públicas sus cuentas y basta echar un vistazo a sus ascendentes gráficos de beneficios para tener la impresión -sólo la impresión- de que las grandes marcas se están haciendo de oro con la historia de poner píxeles donde antes había sales de plata.

Es a la hora de echar la mano a la cartera cuando el modelo en cuestión tiene que lucir sus mejores argumentos para conseguir seducirnos

Así que como esos números salen de nuestros bolsillos -ahí nos duele-, la idea era ponerse delante del teclado y apretarles un poco las tuercas con el tema de los precios. Para ello, nada mejor que echar mano de esa bandera en la que está grabado con letras bien grandes uno de los grandes tópicos de la era digital de la fotografía: "Las cámaras son muy caras".

Lo importante es aportar soluciones y no tanta queja y pataleo. Se me estaba ocurriendo proponer alguna genialidad de esas de tipo inmobiliario; ya saben, cámaras más pequeñas a precios asequibles para que los más jóvenes puedan dar antes el salto a la fotografía digital.

Con menos adornos, prestaciones compartidas -tarjetas de memoria a medias, por ejemplo- y todas las funciones concentradas en un pequeño mando. Cámaras tipo loft, de un solo ambiente y con muchas posibilidades.

Pero igual resulta que es una tontería. No porque ya existan cámaras realmente minúsculas -de hecho, suelen ser más caras por el alarde de diseño-, sino porque en el fondo igual eso de que son caras es un tópico que a día de hoy ya ha perdido su fundamento.

De entrada, no hay que olvidar que la fotografía siempre ha sido una afición o una profesión cara. Quienes lleven unos cuantos años en este mundo sabrán de sobra que ni los flashes, ni los objetivos, ni los papeles de revelado, ni los químicos... nada ha sido nunca excesivamente barato.

Podría proponerse alguna genialidad de tipo inmobiliario: cámaras a precios asequibles para que los más jóvenes puedan dar el salto a la fotografía digital

Es cierto que en sus primeros años las cámaras digitales fueron un lujo que sólo los más caprichosos o las agencias más potentes podían permitirse. Pero como ocurre con todas las tecnologías nuevas, sólo hay que esperar un tiempo para que la relación calidad-precio se acerque a criterios más racionales.

Y es a ese punto donde parece que estamos llegando. No olvidemos que hasta hace muy poco era casi imposible encontrar un modelo medianamente serio por menos de 600 euros. Y del salto a las réflex casi mejor ni hablar, teniendo en cuenta las cifras a las que se cotizaban.

Afortunadamente, la situación actual ya no tiene nada que ver. Desde poco más de 100 euros hasta pasar los 6.000, se establece un rango suficientemente amplio para que cada cual encuentre el modelo que se ajuste más a sus necesidades. O por lo menos a su presupuesto.

No se trata de dar palmas mientras algunas marcas multiplican sus ganancias y otras -no lo olvidemos- desaparecen o se tambalean en la cumbre.

No se trata de dar palmas mientras ciertas marcas multiplican sus ganancias y otras desaparecen, pero igual no hay tantos motivos para protestar

¿Son caras las cámaras digitales? Tal vez lo parezcan en comparación con sus antepasados de película que, además, duraban unos cuantos años más. Pero hace sólo tres años nos habrían recomendado un buen psiquiatra al soñar con réflex digitales a menos de 1.000 euros.

Así que, por una vez y sin que sirva de precedente, igual no hay demasiados motivos para protestar. Todo sube -ese 40% de las lechugas o lo de los tomates, por ejemplo, si son buenas excusas para liarla- mientras que los precios de los escaparates de fotografía cada vez ofrecen más por menos

En todo caso, y si insistimos en hablar de precios, sí sería interesante que alguien nos explicara por qué cuesta lo mismo una cámara aquí y en Alemania -por ejemplo- teniendo en cuenta que en el tema salarial no nos regimos por los mismos esquemas, por decirlo suavemente.

¿Les parecerán caras allí las cámaras? En ese caso, tal vez sea cuestión de replantear la pregunta y, aprovechando el reciente 1 de mayo, hacérsela a quien corresponda.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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