Opinión

Cómo hemos cambiado

 
25
ABR 2005

Una de las cosas que ha traído la fotografía digital -ha traído tantas cosas- es que muchísimas marcas tradicionalmente alejadas de este mundo, como Casio o Sony, se han subido al carro del píxel. Un carro, nadie lo oculta, lleno hasta arriba de pingües beneficios, aunque haya otras marcas -Leica y Contax, sin ir más lejos- que han caído en desgracia.

Por el contrario, otras firmas tradicionalmente fotográficas, como Canon, Nikon, Olympus o Kodak, han aguantado el chaparrón de forma más o menos digna, poniéndose en cabeza unas, aguantando el tirón otras o cambiando de estrategia alguna más.

Evolucionar o morir, que dicen, y Kodak evolucionó, demostrando a quienes dudaban que su idea era buena

Uno de esos cambios lo ha protagonizado Kodak. Un nombre de la industria fotográfica que siempre se ha asociado -o al menos ésta es la sensación que tengo- a los carretes, más que a las cámaras.

Evolucionar o morir, que dicen. Y Kodak evolucionó. La casa estadounidense demostró a quienes dudaban -un servidor, entre ellos- que su idea era buena. No en vano, terminó el 2004 como la tercera principal marca a nivel mundial en lo que a cámaras digitales vendidas se refiere.

No hay que mirar muy lejos. Basta, simplemente, con echar un vistazo a las críticas que yo mismo vertía en este medio sobre las máquinas Kodak: faltas de calidad, demasiado automáticas, colores irreales... Me dijo una vez una de las responsables de esta compañía: "Son colores Kodak", y no podía estar más en lo cierto... Al público "compactero", por norma general, no le importa que los colores sean reales, sino que sean bonitos.

Al público "compactero" no le importa que los colores sean reales, sino que sean bonitos, como los de Kodak

Así que, aunque las cámaras Kodak de antaño no eran técnicamente buenas -eso era evidente, y a las pruebas me remito- el público las admitía. De hecho, las primeras Kodak se vendieron como churros, porque lo que el público necesita -y esto me lo dijo un fotógrafo ayer mismo- no es necesariamente lo mejor.

Hoy, sin embargo, Kodak puede presumir ya no sólo de vender productos, sino de vender buenos productos. La EasyShare 6490 demostró -así lo veo yo- que Kodak sabía y podía fabricar cámaras de gran calidad. Si la memoria no me es infiel, fue la primera máquina de esta marca que me pareció buena, y fue -pienso- un punto de inflexión en la política kodakiana.

Sólo falta que Kodak espabile con las réflex si quiere llegar a algún lado

Una política -es de justicia decirlo después de tanta crítica- que está generando ahora grandes ideas. ¿Qué puede decirse de la EasyShare-One? Pues que pocas compactas ha esperado con tanta ansia quien escribe estas líneas para someterla a prueba. Supongo que eso significará algo.

Sólo falta -y es que no se puede tener todo- que esta marca espabile con las réflex si quiere llegar a algún lado. Después del fiasco de la DCS Pro 14n esperaba que las sucesoras, las DCS Pro SLR/c y SLR/n fueran mejores. El caso es que no sé si serán mejores o peores, porque aún no he conocido a un solo fotógrafo -aunque supongo que habrá más de uno- que las use... Supongo que eso también significará algo.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar