Opinión

¿Es la Nikon D50 la cámara que esperábamos?

 
21
ABR 2005

El inesperado desliz nikonista de hace un par de semanas dejó al descubierto -nunca sabremos si en un acto premeditado- las nuevas cartas de la firma japonesa para este verano en lo que a réflex digitales se refiere. La D50 y la D70s son ya un hecho confirmado, y algunas de las previsiones más escépticas, una realidad.

Lo cierto es que esos 6 megapíxeles que monta la D50 son un enigma dentro de un acertijo envuelto en papel de colores. ¿Qué es la D50? Un ente extraño.

Los 6 megapíxeles y las filtraciones a cuentagotas hacían pensar en un precio de entre 500 y 600 euros para la D50

Por un lado, podría pensarse que es el eslabón perdido entre las compactas de gama alta y las réflex de gama baja, léase Canon EOS 300D y Nikon D70. Por el otro, podría llegar a verse como la competencia de la Canon EOS 350D. Y ahí estamos: todo el mundo opina, pero nadie asegura.

Estamos, los compradores, confusos. Los 6 megapíxeles y las filtraciones a cuentagotas apuntaban al eslabón del que hablamos. Por este motivo, no son pocos los que especulaban con un precio de entre 500 y 600 euros. Dicen los que saben de economía que algunas veces es mejor vender más a costa de ganar menos en cada venta; que a la larga no sólo se gana lo mismo, sino que también puede meterse en el saco un puñado de buena reputación.

Si la D50 quiere ser el eslabón entre compactas y réflex, no se entienden esos 800 euros

El precio de más de 800 euros -sólo el cuerpo- pone a la D50 en una situación muy complicada, difícil de asimilar por el consumidor que dispone de información.

En una acera tenemos una cámara aparentemente superior en prestaciones -aún no sabemos si en calidad- como es la D70, por un poco más de dinero y con una lente de serie teóricamente mejor. En la acera de enfrente tenemos una cámara claramente superior, la EOS 350D, por un desembolso ligeramente mayor.

Si la D50 quiere ser el eslabón entre compactas y réflex, no se entiende ese precio. Si quiere ser la competencia de la EOS 350D, no se entiende esa resolución.

Los que pensaban en hacerse con una D50 como segundo cuerpo se pueden ir despidiendo: ninguna SLR de Nikon, hasta ahora, utilizaba tarjetas SD Card

Lo que sí alcanza la razón -o no, según se mire- es la apuesta por el almacenamiento en tarjetas SD Card. A raíz del boom del mercado de cámaras compactas, las SD Card han desbancado a las CompactFlash como las tarjetas más populares. Hoy por hoy, se piden pantallas enormes en cuerpos pequeños, y disponer de un zócalo "monumental" para una CompactFlash es un lujo que muchas marcas no pueden permitirse.

Por esta razón, resulta comprensible que la D50 incorpore una bahía para tarjetas SD Card, todo un aliciente para aquellos que se planteen saltar de una compacta a la nueva réflex.

Canon le ha puesto a Nikon la soga al cuello y la propia Nikon podría haberse apretado el nudo

No obstante, los que pensaban en hacerse con una D50 como cámara de reserva o segundo cuerpo de su réflex digital se pueden ir despidiendo. Ningún modelo réflex de Nikon, a excepción de la D50, utiliza tarjetas SD Card. Todos usan CompactFlash, y eso es, para la D50, otro inconveniente.

Mención aparte merece la Nikon D70s, un remiendo de una cámara que no necesitaba remendarse. Habrá quien opine que mejorar lo que no necesita mejorarse no puede ser malo. Cierto. Pero tales "actualizaciones" hay que hacerlas si no hay nada mejor que hacer, y Nikon tiene mucho trabajo pendiente: una D200, para empezar.

En resumidas cuentas, que Canon le ha puesto a Nikon la soga al cuello y la propia Nikon podría haberse apretado el nudo. Sólo falta saber si el mercado y los usuarios pegarán la patada a la silla o, por el contrario, darán palmas de alegría. El tiempo lo dirá, pero por el bien de la sana competencia, esperamos que las EOS no se conviertan en la única banda del salvaje oeste digital.

Productos relacionados (2)
0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar