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LAS CRISIS DE LEICA Y CONTAX

Mitos en peligro de extinción

 
4
MAR 2005

Leica confiesa públicamente la delicada situación de sus finanzas. Kyocera da portazo a su división fotográfica y arrastra hacia un futuro incierto a Carl Zeiss y Contax. Si el declive de algunos de los grandes mitos de la historia de la fotografía era algo inconcebible hace muy poco, parece que ahora se está convirtiendo en una preocupante realidad por obra y gracia de un mercado rendido definitivamente al poder de los píxeles.

Problemas económicos o un mercado complicado. Los motivos alegados son diversos, pero la proliferación de las malas noticias para algunos de los nombres más míticos del sector fotográfico se ha convertido en una peligrosa moda durante las últimas semanas.

Casi de forma simultánea a que Kyocera -propietaria de Carl Zeiss y Contax- comunicara su decisión de dejar de fabricar cámaras de película y digitales, Leica ha publicado un breve comunicado sobre sus resultados económicos.

Las cifras de los primeros nueve meses del año fiscal no permiten ser demasiado optimistas con el futuro de la marca. Leica Camera AG ha registrado unos ingresos un 15,5% inferiores a los del pasado año. Más concretamente, la división fotográfica ha reducido su volumen de ventas un 35%.

Reacciones tardías
Todo ello viene a confirmar las peores expectativas de quienes auguraban un mal futuro para aquellas empresas que no supieran adaptarse a los nuevos requisitos del mercado digital. Referentes indiscutibles en los territorios químicos, ninguna de las dos compañías ha sabido subirse a tiempo al tren de los píxeles.

Por un lado, Contax protagonizó uno de los grandes fiascos del sector en los últimos años. Su esperadísima réflex digital, la que iba a ser la primera con sensor de 24 x 36 milímetros, llegó con tanto retraso al mercado que perdió sus mejores argumentos de venta y quedó relegada al cajón de las curiosidades.

En la nota hecha pública, Leica también reconoce que la debacle se debe en parte al retraso en la comercialización de su anunciado respaldo digital para las R8 y R9. De este modo, la compañía ha sido incapaz de recuperar en este nuevo segmento la caída en las ventas de sus modelos de película.

Golpes de efecto
La otra cara de la moneda de esta extinción de los grandes mitos sería Hasselblad. Conscientes de que el futuro pasa por los píxeles, la compañía sueca ha ido adaptándose poco a poco a las nuevas circunstancias.

El autofoco de la H1 fue un punto de inflexión. La fusión con Imacon y la creación de la primera cámara de formato medio con un respaldo integrado ha sido la señal definitiva.

Sin embargo, los golpes de efecto de Contax o Leica para auparse a la primera división digital se limitan de momento a la rumorología. Una versión digital de las Contax G o una Leica M Digital eran hipotéticos modelos que comenzaban a sonar, pero sin datos ni fechas precisas.

Incluso en la pasada feria Photokina, responsables de la marca comentaban que para la próxima edición, la de 2006, ya tendrían entre las manos la alternativa digital para los usuarios de ópticas Leica M. Los mismos que ahora sólo tienen la opción de la particular Epson R-D1.

La cuestión es saber si la compañía será capaz de resistir hasta entonces. Con las líneas de crédito de los bancos parcialmente cortadas a partir de este mes de marzo y una reunión general extraordinaria programada para finales de mayo seguro que muchos no apuestan por ello. De momento, sólo cabe esperar.

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