Opinión

Acoso al fotógrafo

 
2
MAR 2005

Cada vez es más frecuente encontrarse con controles de seguridad en la entrada de determinados edificios, flanqueada por vigilantes. Esto parece redundar en una mayor seguridad para los ciudadanos, siempre que se respeten los derechos de los mismos; entre ellos, la presunción de inocencia, junto con la libertad de expresión, que en la propia Constitución quedan reflejados.

No obstante, esto no sucede en muchas ocasiones. Al menos con los fotógrafos, sean aficionados o profesionales. Al acceder a determinados edificios, especialmente en algunos museos, se nos hace pasar de manera indiscriminada y aleatoria el equipo fotográfico por el escáner para que, acto seguido, el vigilante de turno nos lo requise y nos obligue a dejarlo depositado en una consigna, sin las garantías precisas de seguridad o de mantener la confidencialidad de su contenido.

En algunos museos se nos hace pasar el equipo fotográfico por el escáner para que luego el vigilante de turno nos lo requise

Nuestra cámara vale su buen dinero, y las imágenes que contiene son material exclusivamente confidencial, por lo que en ningún caso está claro que tal actuación sea jurídicamente correcta. Si ellos no confían en el fotógrafo, éste menos aún en ellos, a los que no conoce de nada y se ve obligado a dejar en sus manos su material fotográfico.

Personalmente, he tenido que padecer estas injustas situaciones, y en todas me he ido de estos establecimientos sin entrar en ellos. En ningún caso he pensado en dejar mi cámara fotográfica a un extraño, y menos aún su contenido, pues, entre otros muchos motivos, es una herramienta de trabajo.

Me he quedado sin poder ver exposiciones como la última celebrada en Madrid de Català Roca, por ejemplo, por la cerrazón del museo donde se celebraba

En una consigna, simplemente se entrega un número de referencia, sin mayor garantía, y menos del mantenimiento de la confidencialidad del contenido del material depositado ni de su buena conservación.

Puedo entender, con ciertas reservas, que se prohíba sacar fotografías en el interior de algunos locales; hasta cierto punto. Pero para eso deberían estar los vigilantes y en ningún caso para requisar pertenencias personales de honestos ciudadanos a los cuales, por ley, se les debe siempre otorgar la presunción de inocencia.

Me he quedado sin poder ver exposiciones como la última celebrada en Madrid de Català Roca, por ejemplo, por la cerrazón del museo donde se celebraba. Era dejar mi cámara fotográfica decomisada o no entrar. Y como es lógico, tuve que optar por esta última decisión.

La situación es anacrónica, pues se prohíbe pasar con una cámara fotográfica, totalmente visible y controlable, y se puede entrar con un teléfono móvil con cámara

La situación es anacrónica, pues se prohíbe pasar con una cámara fotográfica, que es totalmente visible y controlable, mientras que se puede entrar con un teléfono móvil con cámara... por ahora, ¿o también se nos requisarán estos dispositivos con información personal y confidencial en su interior? ¿Hasta dónde llegará este tipo de acoso y atropello a los derechos de los ciudadanos?

Sinceramente, considero que al fotógrafo se le están violando sus más elementales derechos, sin que existan leyes concretas que permitan este tipo arbitrario de actuaciones abusivas por parte del personal de seguridad de estos locales. Con su actuación, presuponen que todo fotógrafo es un presunto delincuente. Y esto es grave.

Una cámara fotográfica es un bien personal con contenido confidencial, y como tal, nunca un aficionado -y menos aún un profesional- lo va a dejar en manos extrañas, aunque lleve un uniforme y una chapa de vigilante del orden y de la ley. Precisamente es la ley la que nos debe amparar a todos por igual, máxime cuando el ciudadano es una persona de bien... presuntamente.


Juan Carlos Martín colabora asiduamente en la revista SuperFoto Práctica, en la que realiza análisis de las últimas cámaras del mercado. Parte de su trabajo puede contemplarse en su página personal.

0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar