Crónica
PMA 2005: CRóNICA

Fotodigilandia

 
23
FEB 2005
Iker Morán   |  Orlando

Bienvenidos al mundo de la fotografía digital. Un parque temático apto para todas las edades. Si en este país existen "family restaurants" -literalmente-, ¿por qué no va a haber también una feria fotográfica para toda la familia?

La primera sospecha de que eso del puritanismo no era una leyenda urbana creada por los libertinos europeos surgió al encontrar una Biblia en la habitación del hotel. Tampoco era una gran sorpresa. De hecho, con aquello se confirmaban el segundo de los tópicos con los que había aterrizado en este país.

El otro es el tema de la seguridad: cuatro controles en el aeropuerto, con su cacheos ergonómicos, registros, un cuestionario impagable -lo de matar al presidente, por cierto, no lo preguntan- huellas dactilares y una foto de recuerdo. Iba a preguntar por los megapíxeles de la cámara, pero al final me dio cosa.

Afortunadamente, esta paranoia con la seguridad no nos ha perseguido hasta la PMA. La acreditación colgada al cuello basta para acceder al centro de convención, al pabellón principal y a la sala de prensa. Ningún problema para que te guarden una bolsa; ningún registro a la entrada; ningún detector de metales...

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Lo que sí traspasa las puertas de la feria es el influjo de esta curiosa moral que se estila por aquí. De forma sutil, claro, que tampoco es cuestión de poner una fila de reverendos en la entrada con agua bendita.

Pero basta darse un paseo por los stands para darse cuenta de que aquí algunas cosas funcionan de otra manera.

Las modelos ligeras de ropa son un reclamo simple y eficaz para hacer bien visible un nuevo producto o acaparar la atención de visitantes y fotógrafos. Por algún extraño motivo -pocas neuronas piensan ellas, con cierta razón- una niña mona en portada es todo un clásico de este tipo de eventos.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Así que uno llega, cámara en ristre, dispuesto a enviar unas cuantas fotos de este tipo para ambientar la galería. Pero, sorprendentemente, la cosa no es tan sencilla. Incluso marcas que en Colonia no dudaban en acompañar sus cámaras con imponentes bikinis, aquí parece que han visto la luz.

Menos que en otras citas, pero también aquí hay modelos que posan para las sesiones de fotos o para algún curioso. Pero todo es más recatado y puro. La inmoralidad no tiene sitio en una feria para toda la familia.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Por eso, mejor optar por una moto y una chica con chupa de cuero. O algún vestido colorido y alegre, pero que llegue hasta la rodilla. O un top rojo chillón, si la autoridad lo permite. Pero nada de escotes vertiginosos, no vaya a ser que le pase como a la Jackson y la liemos.

O mejor aún. Para que los visitantes puedan probar sus cámaras instantáneas, una marca ha decidido sustituir la carne pecadora por una angelical habitación con dos adolescentes rubias. Ante el objetivo, posan, saltan en la cama, sonríen... Solo falta Britney sonando de fondo.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Si el primer día teníamos nuestras sospechas de que el espíritu Disney llegara hasta el último rincón de Orlando, me parece que ya es momento para empezar a confirmar teorías. Hoy incluso me ha parecido ver a Blancanieves en medio de la feria.

0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar