Crónica
PMA 2005: CRóNICA

Entrando en calor

 
21
FEB 2005
Iker Morán   |  Orlando

El mejor remedio para superar el desfase horario que todo buen europeo debe tener lejos de su continente en pleno referéndum constitucional es una buena dosis de PMA. Ocho horas, concretamente.

Además, como alguien tuvo la genial idea de que la feria comenzara en domingo, tampoco hay alternativas. No obstante, resulta curiosa semejante organización del calendario, puesto que el resto de eventos de este tipo lo hacen justamente al contrario. Es decir, durante la semana, el público es en su mayoría profesional, y los últimos días coinciden con el fin de semana para que sean los visitantes aficionados los que llenen los pabellones.

Aunque las comparaciones son odiosas, valorar el primer contacto con el salón en relación a lo que pudimos ver en Photokina es una buena estrategia.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Menos gente y menos superficie. No sé si hace demasiada gracia a los organizadores, pero cualquiera de los muchos medios desplazados hasta aquí estoy seguro de que están -estamos- encantados. Ya que las novedades no desbordan por todas partes, no es necesario recorrer kilómetros entre una y otra o liarse a codazos para conseguir tocarlas.

De un solo golpe de vista es posible situar las principales marcas. Canon de frente, al otro lado Fuji. Más allá se ve a Nikon, Kodak, Sony, Konica Minolta... Están todos los grandes del mercado profesional y de consumo, aunque un paseo más detenido permite comprobar que faltan la mayoría de las marcas de formato medio o respaldos digitales o que su presencia es meramente simbólica.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

En un solo y enorme pabellón se distribuyen con una geometría digna del ensanche barcelonés las numerosas empresas participantes. A ello hay que añadir las sesiones formativas organizadas a lo largo de los cuatro días en otras salas, junto con las numerosas charlas y conferencias donde el factor económico de la fotografía es la parte primordial.

No olvidemos que la Photo Marketing Association, con sus más de 17.000 miembros, es quien organiza el evento. Espectáculo, sí, pero rentable.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La acogida del domingo ha sido bastante tibia. Aunque según pasaban las horas la cosa se iba animando, no era raro ver stands donde había más personal dispuesto a ayudar que visitantes que necesitaran esa ayuda. Pequeñas aglomeraciones a la entrada y a la salida y alguna que otra cola en los restaurantes, por llamarlos de algún modo. Pero, en general, más personal acreditado que curiosos.

Eso no quita que la jornada no deje unas cuantas imágenes curiosas. Si cualquier feria es un buen reclamo para una variada fauna, una feria en Estados Unidos lo es especialmente. A falta de un Elvis -ya caerá-, dos imágenes geniales para empezar el día: el "banderón", cómo no, presidiendo la entrada, y un servicio de limpiabotas y masajes para que los visitantes y trabajadores lleguen limpios y relajados.

Y si alguien echa de menos un ambiente caldeado, no hay ningún problema. Aunque sea febrero, aquí el invierno no existe, así que un paseo por el exterior es una buena forma de ir entrando en calor.

0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar