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HISTORIA DE UNA FOTO

Días de fútbol

 
28
ENE 2005

Pocas veces nos paramos a pensar en el laborioso -y complejo- trabajo que se esconde bajo cada uno de los fotogramas que ilustran los periódicos que leemos a diario. QUESABESDE.COM revive en este artículo el quehacer de los profesionales de la fotografía que trabajan en los templos más frecuentados de hoy: los campos de fútbol.

Un partido de fútbol, como tantos otros eventos deportivos, no es una simple rueda de prensa: es una maraña de acontecimientos donde no hay lugar para el error. Todo comienza unos 30 ó 40 minutos antes del inicio del choque deportivo.

Cuando los fotógrafos llegan al campo han de pasar un control de acreditaciones. No es suficiente con mostrar el carné de prensa: si no se ha tramitado la acreditación correspondiente, el fotógrafo no puede acceder al campo.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

El siguiente paso es colgarse el peto de fotógrafo. Es la forma utilizada en los grandes estadios para identificar fácilmente a aquellos que pueden moverse por determinadas zonas del campo. Cada peto lleva un número, de forma que si hay algún problema, tan sólo hay que atalayar el número para identificar al fotógrafo.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Los equipos de transmisión de las imágenes al medio correspondiente se llevan a cabo en la sala de fotógrafos. Dependiendo del medio, puede disponerse de una línea de Internet reservada o no. En este último caso, los primeros que llegan se quedan las líneas comunes. No obstante, los sistemas de conexión inalámbrica (GPRS, UMTS, Wi-Fi) permiten que muchos fotógrafos no requieran de una toma directa para transmitir sus instantáneas.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Acto seguido, los fotógrafos descienden al campo. En función del escenario, puede haber unas u otras zonas reservadas a ellos; generalmente, los fondos y la banda contraria a los banquillos. Algunos medios especializados tienen permisos especiales para situar fotógrafos en zonas distintas del campo, como las gradas o alguna tribuna, auque esto se reduce a partidos muy especiales.

Dependiendo de si un medio dispone de uno o dos fotógrafos -más no suele ser habitual-, se elige una zona u otra del campo. Por regla general, los fotógrafos se colocan tras la meta del equipo menos favorito para, en teoría, lograr fotos más espectaculares.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Las tomas, por cierto, no necesariamente han de ser de un lance relevante del juego. Cualquier jugada, escaramuza o regate puede ser carne de foto perfectamente. A pesar de esto, hay ocasiones en las que el juego propiamente dicho no nos brinda la mejor foto. Una derrota inesperada se refleja mejor en la cara de desesperación de un jugador; una victoria trabajada, por otro lado, tendrá mejor foto en la celebración de final de partido.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Máquinas veloces, grandes objetivos
Desde el punto de vista técnico, el equipo fotográfico más recomendable para este tipo de eventos es una cámara de ráfaga rápida y objetivos largos. Suelen proliferar las ópticas de 300 mm y f2.8, con un multiplicador de 1.4x ó 2x, pero también hay quien usa focales mas largas, de hasta 600 mm.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Un campo de fútbol de grandes dimensiones y buenas instalaciones permite disparar a 1/400 segundos, con una abertura de f4 y una sensibilidad de 800 ISO. El mínimo de obturación se sitúa más o menos en 1/320 segundos. Una velocidad más lenta difícilmente congelará el movimiento de un futbolista en carrera, y mucho menos el del balón.

En lo referente a marcas, Canon gana por goleada -nunca mejor dicho. El partido elegido por QUESABESDE.COM para preparar este articulo, un reciente lance de Copa del Rey entre el Real Madrid y el Valladolid, contaba con más de 25 fotógrafos, de los cuales sólo cinco usaban material Nikon (dos de ellos, por cierto, de la Agencia EFE)-.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

El calentamiento y la foto de la plantilla no suele interesar a la mayoría de fotógrafos. Un profesional de El periódico de Catalunya, de hecho, nos comenta que esa foto "no sirve para nada, como mucho para el archivo". Los fotógrafos de medios puramente deportivos, en cambio, las consideran casi imprescindibles y las agencias de información gráfica las hacen para los medios locales que, según dicen, "las piden mucho".

Los medios deportivos, precisamente, son los que más tomas hacen. No dejan un ángulo sin cubrir. Desde el palco a los banquillos, pasando por los aficionados más curiosos; nada se libra de al menos una foto.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

En un partido se llegan a hacer entre 250 y 300 fotos por fotógrafo, aunque la suma aumenta si el choque es de especial importancia.

La transmisión de las fotografías al medio, como ya hemos visto, depende de los recursos del mismo. Los más afortunados cuentan con un operador encargado de recoger, editar y transmitir las imágenes. Las agencias tienen que darse prisa, pues bien puede decirse que el primero en llegar gana, sobre todo en los medios de menor calado, donde el cierre ha de realizarse lo antes posible.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Por este motivo, a los cinco o diez minutos de partido ya pueden verse las primeras carreras de los fotógrafos de agencia para ser los primeros. El resto de medios suele esperarse al descanso para transmitir un par de fotos o entregar las tarjetas de memoria a un motorista, que las llevará a la redacción.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Métodos tan poco prácticos como éste están cambiando. La transmisión UMTS permite que los fotógrafos transmitan a pie de campo, por lo que hay quien puede transmitir y fotografiar casi al mismo tiempo.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Una vez concluido el partido, los medios generalitas suelen abandonar el campo para transmitir su material. Los medios especializados, por su parte, se quedan en las ruedas de prensa posteriores o buscan inmortalizar la despedida del equipo visitante.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

A partir de aquí, como se dice coloquialmente, todo el pescado está vendido. Si todo ha salido bien, la foto estará al día siguiente en (casi) todos los periódicos y webs informativas del país.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Aquellos maravillosos años
Antaño, en tiempos de la fotografía de película, las fotos no se transmitían, sino que había que esperar a revelar los carretes ya en la redacción. "El revelado rápido se hacía en un cubo, a oscuras", nos comenta un veterano. "Sacabas la película entera y la metías en un cubo con revelador concentrado, agitabas a mano y lo calculabas todo a ojo. Al final, ya sabías qué tiempo dar o cuántas veces meter y sacar la película del cubo".

Cuando se estaba de viaje, la transmisión se hacía de manera casi artesanal, utilizando la línea telefónica. El envío de una foto podía tardar sus buenos 45 minutos, si no se cortaba la transmisión. También se entregaba a particulares que volvían en avión allí donde estaba la redacción.

"Te ibas al aeropuerto a buscar un avión que fuera para Madrid", nos cuenta otro fotógrafo, "y le dabas el carrete a algún turista u hombre de negocios. A veces, ni llegaba, claro, porque se olvidaban o se quedaban el rollo".

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