Opinión

Necesidades inducidas

 
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DIC 2004

Reflexiono tranquilamente sentado junto al mar, bajo el cálido sol invernal en Lanzarote, lejos del estrés cotidiano de la gran ciudad, con mi PDA, mi cámara digital, y mi teléfono móvil, compañeros inseparables. Una vez más, me pregunto si realmente tenemos lo que necesitamos o lo que los fabricantes quieren que usemos.

Como colaborador en diversos medios especializados, además de fotógrafo, preciso en casa de un ordenador con buena conectividad, junto con un potente PDA, una cámara digital compacta de calidad y un teléfono móvil, todo ello para mi rápida organización y desplazamientos habituales. Puede parecer mucho o poco equipaje, pero es lo justo y necesario.

Los fabricantes de equipos electrónicos de consumo engatusan al usuario con el dispositivo milagroso, el "tres en uno"

Pero llegan los fabricantes de equipos electrónicos de consumo, y deciden engatusar al usuario con el dispositivo milagroso, el "tres en uno", aquel que, supuestamente, puede sustituir mi excelente equipo portátil de trabajo por uno único que lo haga todo conjuntamente... una aparente felicidad. Pero claro, poniéndome a pensar en lo que me ofrecen, todos somos conscientes de que no existe la perfección en lo realizado por el ser humano.

Es éste un aparato de tamaño medio, a mitad de camino entre mi pequeño teléfono móvil y mi PDA, pudiendo sacar fotografías, organizar lo imprescindible y con funciones de comunicación. Parece seductora la oferta, pero uno ya está de vuelta en muchas cosas en esta vida, por lo que comienzo a analizar detenidamente este milagro tecnológico.

Es grande y pesado como teléfono móvil; como PDA su pantalla es pequeña, y como cámara digital es un completo fiasco

Es grande y pesado como teléfono móvil, y no puede llevarse en cualquier bolsillo. Como PDA, su pantalla es pequeña, e incluso en muchas ocasiones no es táctil, por lo que escribir un texto amplio, manejar una hoja de cálculo, o visualizar adecuadamente fotografías, entre otros muchos trabajos, lo imposibilitan para un uso medianamente profesional. Como cámara digital es un completo fiasco, pues carece de funciones de ajuste y de una ergonomía mínimamente razonables, por mucho que entren en la guerra de los megapíxeles, que no es lo fundamental.

Vaya, comienzo a percibir que me intentan vender un complejo juguete "fashion", seguramente muy vendible en ciertos mercados asiáticos ávidos de consumir todo lo novedoso, pero que es completamente incapaz de hacer bien cada una de sus funciones necesarias. Podría ponerse la excusa de que se van a perfeccionar estos galácticos "tres en uno", pero no nos engañemos, pues nunca serán razonablemente coherentes con lo que se precisa.

Hemos llegado a ver un prototipo de cámara digital compacta con teléfono integrado... Bien para el fotógrafo, pero... ¿y el PDA?. Un teléfono móvil es ideal para llevar en un bolsillo, pudiendo estar localizado casi en cualquier momento y lugar, pero ni es ergonómico como cámara fotográfica ni posee sus funciones adecuadas. Y todo ello sin contar que su pequeña pantalla nunca puede sustituir a la de un buen PDA.

Mientras pueda, usaré una auténtica cámara para captar mis fotos, manejaré un buen y potente PDA para realizar mis trabajos y hablaré por teléfono con un celular razonablemente pequeño

El eficiente PDA es ideal para realizar muchos trabajos informáticos u ofimáticos, además de su potente conectividad, pero es grande y pesado como teléfono móvil, y su ergonomía y funcionalidad están muy lejos de lo que un fotógrafo desea. Una cámara digital requiere de unas formas y controles muy específicos, totalmente distintos a los de un PDA o un teléfono móvil.

Posiblemente, los altos directivos de las multinacionales que quieren imponer sus "tres en uno" sepan mucho de finanzas y de marketing, pero no van a cambiar mis criterios ni mi manera de trabajar, que es la razonable y adecuada en la vida cotidiana. Mientras pueda, usaré una auténtica cámara para captar mis fotografías, manejaré un buen y potente PDA para realizar mis trabajos, y hablaré por teléfono con un celular móvil razonablemente pequeño para llevarlo en el bolsillo. Y, por supuesto, sin "seudocámara".

Seamos razonables y escapemos de las utopías de esas necesidades inducidas

El comprador de un "tres en uno" es una persona amante de las novedades tecnológicas, a las cuales no me opongo mientras sirvan para algo práctico, y presa fácil de quienes crean estas necesidades inducidas, es decir, las del fabricante, no las del usuario, que busca utilidad razonable en un producto (sin nombrar las de un profesional en cualquiera de estos campos técnicos).

El mercado está comenzando a saturarse y las marcas proponen nuevos productos de dudosa funcionalidad, en lugar de verdaderas innovaciones en los ya existentes, quizás en favor de un mayor negocio, desgaste de la competencia, y ahorro de costes. Con el tiempo, los "tres en uno" podrían quedar como pisapapeles más o menos decorativos, o como "ocupas" del cajón de algún escritorio, durmiendo plácidamente tras el desencanto de su propietario. Seamos razonables y escapemos de las utopías de esas necesidades inducidas.


Juan Carlos Martín colabora asiduamente en la revista SuperFoto Práctica, en la que realiza análisis de las últimas cámaras del mercado. Parte de su trabajo puede contemplarse en su página personal.

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