Opinión

Cuál es el futuro de las réflex digitales (Parte I)

 
18
NOV 2004

Cerradas ya las puertas de Photokina 2004, la mayor feria mundial de la fotografía, podemos afirmar que, por encima de la avalancha de nuevos modelos de compactas, las actuales protagonistas indiscutibles son las nuevas réflex digitales.

Canon ha sido la primera que ha marcado el terreno con una nueva cámara que sustituye a la EOS 10D, la EOS 20D, de 8 megapíxeles y con dos objetivos, el 10-22 mm f3,5-4,5 y el 17-85 mm f4-5,6 IS.

Pero más allá del interés sobre sus características técnicas y rendimiento, estos tres anuncios tienen una importancia especial porque nos desvelan lo que va a ser la estrategia de Canon y, probablemente, del resto de grandes marcas para los próximos cuatro o cinco años.

La carrera de los megapíxeles y de la reducción de ruido está en marcha, y todavía le queda cuerda.

En primer lugar, hay que tener en cuenta en qué punto de la historia de la fotografía digital nos encontramos. Y este punto es el principio.

Puede parecer que hace una eternidad que existen las cámaras digitales, pero la verdad es que, si hacemos un símil informático, estamos como cuando las pantallas de ordenador eran de fósforo verde. Con cada nueva generación de cámaras digitales, que solo tardan un año en aparecer, el salto en prestaciones es todavía muy grande.

Estamos lejos de un mercado más o menos estable. La carrera de los megapíxeles y de la reducción de ruido está en marcha, y todavía le queda cuerda.

Y específicamente en el campo de las réflex, estamos más al principio todavía. La evidencia está en que Canon, por ejemplo, tiene una gama de cinco cámaras réflex de película para el aficionado por solo dos digitales. Y Nikon tiene también cinco de película por solo una digital.

Después del dominio inicial de Kodak y Nikon, es Canon quien ha tomado el relevo y lidera su evolución

Hay que prever que dentro de tres o cuatro años las dos marcas tendrán una gama de cinco modelos digitales perfectamente escalonados en precio y prestaciones destinadas al aficionado. Eso sin hablar de los modelos estrictamente para el profesional.

Pero, ¿cómo serán estas cámaras? Después de que en los inicios de la fotografía digital Kodak y Nikon dominasen el desarrollo de estos aparatos, desde hace unos años es Canon quien ha tomado el relevo y quien (de momento) lidera su evolución.

Un servidor tenía serias dudas sobre cómo sería la sustituta de la EOS 10D, especialmente respecto al tamaño del sensor. Había dos posibilidades: la primera, mantener el mismo tamaño APS (22,5 x 15 mm, aproximadamente) que en la EOS 10D, con un factor de conversión de 1,6x; la segunda, saltar a la siguiente medida, la de la Canon EOS-1D Mark II (28,7 x 19,1 mm), con un factor de conversión de 1,3x, incorporando su mismo sensor, pero algo más grande.

Canon ha tenido que tomar recientemente una muy relevante decisión: seguir con el factor de 1,6x, creando nuevos objetivos, u optar por el de 1,3x

La decisión era muy relevante, porque implicaba hacer nuevos objetivos, si se seguía con el 1,6x, o no hacerlos, si se optaba por el 1,3x, porque los actuales de 35 mm ya permiten un uso aceptable de los angulares. Además, el precio de fabricación de un sensor pequeño y otro mediano es muy diferente.

Un servidor, sinceramente, pensaba que la EOS 20D llevaría el mismo sensor que la EOS 1D Mark II, de 8 megapíxeles y conversión 1,3x. Era algo similar a lo que se hizo con la EOS 300D, que montaba el mismo sensor de la superior EOS 1OD. Creí que Canon comenzaría de esta forma su viaje acelerado hacia un futuro con réflex dotadas de sensores de 24 x 36 mm, el mismo tamaño que la película y, por tanto, sin conversión de focales, a través de un breve período pasando por el 1,3x.

El hecho de fabricar Canon sus propios sensores y de tratarse de tecnología CMOS posibilitaba que fueran algo más baratos de producir que los de la competencia. Pensé que Canon se movería en esta dirección y que basaría su ventaja competitiva a medio plazo en mantener su excelente gama de objetivos actual, y que a igualdad de precio, sus cámaras tendrían el sensor más grande que el de la competencia, que tendría muchísimas dificultades para seguir por este camino.

Está claro que me equivoqué. Canon ha hecho todo lo contrario. Ha "bajado de nivel" a la EOS 10D con la EOS 20D, y no sólo mantiene el tamaño de sensor, sino que dota a la cámara con un espejo más pequeño y montura EF-S, que hasta ahora sólo tenía la EOS 300D, y presenta dos objetivos muy esperados, un ultra-gran angular, el 10-22 mm, y el equivalente del exitoso 28-135 mm estabilizado, el 17-85 mm IS.

Si no es Canon quien empuje hacia el sensor de 24 x 36 mm, nadie lo hará

Los dos objetivos no son de la serie L, la profesional, pero no tienen -por cierto- precios nada baratos para el aficionado. Se presentan en montura EF-S, lo que quiere decir que estos dos objetivos básicos para el formato digital no podrán montarse nunca en la EOS 10D (algo que no ha gustado nada a muchos de sus poseedores, ahora "traicionados"...). Y es previsible (seguro, vamos) que veamos algún objetivo EF-S más en el futuro.

¿Qué significa esto? Que los sensores de tamaño APS están aquí para quedarse definitivamente, no sólo para Canon sino para la gran mayoría de marcas. Si no es Canon quien empuje hacia el sensor de 24 x 36 mm, nadie lo hará. Así que, en los próximos años, todos los aficionados compraremos cámaras con sensor pequeño y objetivos nuevos específicamente creados para ellas.

La batalla consistirá en mantener o mejorar ligeramente las prestaciones e ir bajando los precios

¿Qué ventajas obtiene Canon apostando por el 1,6x? Además de que los objetivos especiales para esta medida pueden ser algo más pequeños y ligeros, la ventaja real es el precio final de la cámara. Independientemente del número de píxeles que tenga, un sensor de 1,6x es mucho más barato de producir que uno de 1,3x, al ser más pequeño. Es una cuestión de proceso de fabricación algo larga de explicar y que, en realidad, no viene al caso.

Volviendo a las cámaras, Canon mantiene el 1,3x para el profesional de fotoperiodismo, y para el profesional de estudio o paisaje impone el 24 x 36 mm.

¿A dónde nos lleva esto? A que en lugar de mantener los precios actuales y subir muy rápidamente las prestaciones, como yo pensaba, la batalla será la contraria: mantener o mejorar ligeramente las prestaciones y bajar progresivamente los precios de generación en generación.

En unos años, muy pocos, tendremos varias réflex de diferentes marcas con 8 megapíxeles por 600 euros.

Artículo de opinión dividido en 2 partes:
- Parte I
- Parte II

Albert Sierra es el editor de la web Foto Imagen Digital, centrada en pruebas de cámaras digitales de gama alta y objetivos para réflex digitales.

La columna de opinión "El bisturí" se publica sin una periodicidad predeterminada.

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