Opinión

Qué exigentes nos hemos vuelto

 
15
NOV 2004

La fotografía digital, junto a muchas otras cosas, también ha variado algunos de los gestos asociados a la tarea del fotógrafo. Ya saben: eso de pegar el ojo al visor ha quedado un poco relegado, porque ahora lo que se lleva es colocar la cámara a un par de palmos y encuadrar a través de la flamante pantalla LCD.

Con las fotos ocurre justamente lo contrario. Cada vez nos acercamos más. Se acabó aquella recomendación de colocarse a la misma distancia que la diagonal de la imagen. Ahora hay que pegarse a la copia impresa; a un milímetro, como mucho. Y si se tiene a mano una lupa, mucho mejor.

Cada vez nos acercamos más a las fotos, y si tenemos a mano una lupa, mucho mejor

Seguro que lo han hecho o, por lo menos, lo han visto alguna vez. Con ojo clínico y cara de incredulidad -este detalle es muy importante-, en busca de algún píxel rebelde, de esa textura que no nos convence, de ruido en las sombras, aberraciones y colorines por todas partes... todas esas cosas que uno puede encontrar en cualquier copia de una fotografía digital.

Me ocurre cada año. Es ya casi un ritual de la primera clase. Saco unas cuantas fotografías de formato considerable y se las paso a los alumnos a ver qué opinan de la calidad. De vez en cuando, cuelo alguna copia de película o alguna diapositiva escaneada, para que sea más gracioso.

Y no falla. El primer gesto es pegarse a la imagen. ¿Se imaginan que hace unos años la primera impresión de alguien al ver una copia hubiera sido acercarse y decir "se ve el grano"? Será que ahora nos hemos vuelto todos muy quisquillosos y exigentes.

Las miran, las observan desde todos los ángulos y perspectivas. A veces, alguien descubre aliviado algo de "moirè" o ruido en una de las copias y con gesto triunfante niega con la cabeza. Son muy escépticos estos fotógrafos, la verdad.

¿Quién dijo que la fotografía digital fuera perfecta? ¿Acaso la química lo era?

Pero, por suerte, suele bastar con este pequeño experimento para acabar con las dudas que les sobrevuelan. No me extraña. A mi también me pasa cuando escucho unas cuantas veces eso de que "ninguna cámara digital da para una doble página", o aquello otro de que "dentro de cinco años, igual ya es comparable a la película".

Así que, pese a los problemas -¿quién dijo que la fotografía digital fuera perfecta?, ¿acaso la química lo era?- y a pesar de nuestra exigente mirada, con las copias impresas delante queda claro que hay en el mercado soluciones digitales para todo tipo de aplicaciones, capaces de ofrecer unos resultados excelentes.

Y las típicas comparaciones, mejor las dejamos para otro día.


Iker Morán es profesor de Fotografía digital en la Universitat Autònoma de Barcelona.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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