Opinión

Saber de mecánica y saber conducir

 
8
NOV 2004

Decía alguien en los foros de este medio hace unos días que no es lo mismo saber de mecánica que saber conducir. Venía la frase a cuento del reciente artículo sobre lo que los reporteros gráficos opinan de la fotografía, y la verdad es que la frase me caló. Y mucho. Saber hacer fotos no implica saber cómo funciona una cámara, del mismo modo que el que escribe estas líneas en un ordenador, poco sabe de informática.

El caso es que, por suerte, comparto café con estos profesionales casi todos los días; sé cómo piensan, cómo actúan y cómo sienten la fotografía. Y es en este punto, el sentir la fotografía, donde uno se lleva los chascos. Entre sorbo y sorbo de café, de vez en cuando, comentamos las novedades de equipos, pero son conversaciones que sólo duran unos minutos.

Saber hacer fotos no implica saber cómo funciona una cámara

Estos fotógrafos, que día tras día ilustran los diarios con fotos de calidad incuestionable, no quieren hablar de cámaras. Están cansados de obturadores, diafragmas y objetivos. Puede que a los foreros de QUESABESDE.COM les parezca algo increíble -¡fotógrafos que no quieren hablar de fotografía!-, pero las cosas son como son.

Cuando los aficionados ven en la televisión los equipos con que los fotoperiodistas profesionales trabajan, caen ríos de babas. Piensan el en la calidad que tiene que dar eso, en lo bien que tienen que salir las fotos, en lo que iban a presumir... Los aficionados no entienden por qué estos profesionales no van a trabajar todos los días con una sonrisa en los labios, dando palmas y botes por tener un trabajo tan estupendo.

Y es que nadie ve al fotoperiodista esperar al sol, cogiendo el sitio durante tres horas para hacer la foto al actor de turno; como tampoco se ven los codazos y discusiones entre amigos cuando todos quieren sacar la foto del político -también de turno- entrando en el tribunal. Eso no se ve. Y eso es lo que acaba con la pasión por la fotografía.

Algunos profesionales han perdido la ilusión por fotografiar

La diferencia entre esos profesionales y muchos de los aficionados que deambulan por QUESABESDE.COM es que algunos de los primeros han perdido la ilusión por fotografiar. Veinte años cargando cámaras y objetivos pesan en todos los sentidos. Los profesionales llevan las EOS-1D Mark II o las D2H como quien tiene un yoyó. Les da igual. Hay quien sigue gastando una antigua Canon EOS-D2000 y sólo se queja cuando falla. Y si funciona, pues perfecto.

¿Y cómo ha incidido la apabullante revolución digital en el quehacer de estos profesionales? Hay quienes saben de píxeles, de sensores y de ordenadores. Otros aún recuerdan con nostalgia el pasado, añorando la calidad de un cibachrome y maldiciendo al inventor del píxel. A otros, sencillamente, les da igual.

De tal amalgama de sentimientos sale un concepto extraño de lo que es la fotografía digital. El que no reniega de la calidad, lo hace del funcionamiento de los flashes; el que no lo hace de los flashes, lo hace de las baterías. Al final, nada importa. Todo se reduce a la expresión "trabajo con lo que me dan". Y como muchos usan equipos arcaicos, les arman con un equipo que ya en el siglo pasado iba justito.

Muchos profesionales no saben qué tienen entre manos ni conocen su potencial

Es por todo ello que no nos debe extrañar las respuestas que algunos de ellos daban en ese artículo. Muchos no saben qué tienen entre manos ni conocen su potencial. Otros, directamente, reniegan de lo nuevo porque consideran lo viejo algo inmejorable. Otros, ciertamente, tienen cámaras de pena, y otros, también es cierto, estamos encantados, aunque somos conscientes que esto acaba de empezar.

Hay una expresión a la que los profesionales recurren muy a menudo: "Cuando tiraba película, yo era bueno". Esa frase, que puede parecer jocosa, encierra una gran realidad. Hace cinco años no necesitabas ver una foto en la pantalla, encuadrabas, medías y disparabas en un segundo, e inmediatamente sabías si la foto valía o no. No se veía en ninguna pantalla, pero uno lo sabía.

Hoy no. Hoy hay que tirar doce fotos antes de empezar, ajustar la medición, ajustar el balance de blancos, el flash... Y aun así, cuando tiras la primera ráfaga, tienes una foto bien, dos oscuras, una quemada y tres regulares.

Quizás ese sea el quid: la fotografía digital ni siquiera es adolescente, y la química... la química está a punto de morir.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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