Crónica
PHOTOKINA 2004: CRóNICA

Ellas, ellos y sus cámaras

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OCT 2004
Iker Morán   |  Colonia

Ocho horas diarias dan para mucho. Seguramente, se podría dedicar cada minuto de estos siete días de Photokina a descubrir y analizar cada una de las novedades del sector, y lo más probable es que aun así faltara tiempo. Pero la carne es débil. Tras las primeras jornadas maratonianas y después de que Photokina enfilara su recta final, es inevitable -e incluso recomendable- fijarse en algo más que en los millones de píxeles de la cámara de turno.

La fauna que habita por estos pabellones es un buen recurso para distraerse un rato, mientras tomas un café o de camino a la próxima rueda de prensa. Ya hemos hablado de las marcas, de los periodistas atrincherados en la cafetería de la sala de prensa, de los encorbatados ejecutivos... y qué hay de todos esos miles de visitantes que cada día abarrotan Photokina.

En realidad, se podría hacer un completo análisis sociológico al respecto. Es más, seguro que las marcas ya se encargan de ello y tienen todos los datos bien organizados por edades, sexo, nivel económico... En fin, cosas del marketing. Pero como sólo se trata de una suma de impresiones a lo largo de estos días, no es cuestión de ponerse quisquillosos con cifras, porcentajes o tendencias.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Con el práctico sistema de levantar de vez en cuando la vista del objetivo de la cámara o de la libreta de notas, no hace falta una calculadora para descubrir que la fotografía sigue siendo un mercado masculino. Aunque las visitantes femeninas, sobre todo en el sector más joven y en el de las estudiantes, aumentan en cada edición, todavía ellos son mayoría.

Las marcas, por su parte, parece que no tienen grandes problemas con esta cuestión: los últimos lanzamientos los presentan en una pasarela modelos en bikini, solucionando así el tema de atraer la atención del público. En las demostraciones y los platós organizados, ellos tienen la cámara y ellas ponen la sonrisa. Pero seamos justos. También pude asistir a un desfile mixto organizado por una marca: al modelo le dieron la réflex digital y a las chicas las compactas.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Los visitantes, independientemente de su sexo, además de enormes bolsas con folletos que coleccionan de feria en feria, a veces también llevan cámaras. ¿Y cuál ha sido el modelo que más se ha prodigado en esta edición? Complicado saberlo. Lo de digital no hace falta ni decirlo. Si en los stands las cámaras de película no recibían demasiada atención -excepto la F6 de Nikon, todo sea dicho-, entre el público costaba mucho encontrarlas. Alguna Leica y poco más.

Y entre las digitales, seguro que algún modelo de compacta ha sido la más abundante. Pero por deformación profesional uno tiende a fijarse más en las réflex. Y en este punto, la verdad es que sorprende la cantidad de Olympus E-1 que se han podido ver, sobre todo entre los visitantes orientales. Una cuestión que da que pensar.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

En todo caso, si hay que elegir una vencedora, los cálculos realizados con el subjetivo sistema de la observación me dicen que la Nikon D70 ha ganado la batalla.

De momento, Photokina comienza una nueva cuenta atrás. A ver quién es el valiente que se atreve a hacer previsiones para la próxima, en el 2006. Yo no.

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