Crónica
PHOTOKINA 2004: CRóNICA

El síndrome de Babel

 
30
SEP 2004
Iker Morán   |  Colonia

Hay cosas que sólo se echan de menos cuando nos faltan. Otras, en cambio, se extrañan nada más salir de casa. Con el idioma pasa lo primero. Necesitas cruzar la frontera, desembarcar en Colonia e ir a pedir el primer café para empezar a entender al bueno de Bill Murray. Ya saben, esa película en la que tiene que ir a Tokyo a grabar un anuncio y el tema de la comunicación se convierte en un auténtico quebradero de cabeza. Bueno, y muchas cosas más, pero tampoco es plan de destripar aquí el guión.

Con el alemán me temo que pasa algo parecido que con el japonés. O sabes o no sabes. De nada sirve que te hablen despacio, más alto o vocalizando con esmero. Sigues sin entender absolutamente nada. Afortunadamente, parece que el tema del bilingüismo alemán-ingles está bastante extendido entre los habitantes de esta ciudad y no resulta demasiado difícil encontrar a alguien capaz de entender tu pésimo inglés. Y eso tiene mucho mérito.

La feria -que luego dicen que las crónicas son muy literarias pero no cuentan nada de lo que ocurre- va cogiendo el ritmo. Ayer fue la segunda jornada abierta al público y parece que la afluencia de visitantes siguió un crecimiento exponencial.

Viendo las colas que se forman a las diez de la mañana en las taquillas y en las principales entradas del recinto, se puede ya empezar a imaginar lo que puede ser esto durante el sábado y el domingo, los días en que la asistencia de público aficionado es aún mayor. Como resultado, más dificultades para moverse por las instalaciones, cada vez más gente acarreando las inevitables y gigantes bolsas de las marcas repletas de folletos, y unos cuantos pabellones con contenidos más especializados que parecen desiertos en comparación con otros.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

En Photokina se dan cita expositores y prensa de más de cincuenta países. Con esta mezcla cultural, el inglés se convierte de forma natural en la segunda lengua oficial. "Press information in English" son las palabras mágicas que hay que repetir con cada marca para acceder a esa información. Un simple "Good morning" suele bastar para que la persona que te atiende cambie el chip y, sin mayor problema, te explique las bondades de la cámara de turno en la lengua de Shakespeare.

Los europeos son mayoría por estos pabellones de Colonia, que por algo nos queda más cerca. Y la representación española es, realmente, bastante más nutrida de lo que se podría pensar en un primer momento. Un detalle a tener en cuenta a la hora de valorar la importancia de nuestro mercado respecto al del resto de países. Pero como estamos hablando de tecnología y en eso ya sabemos quiénes llevan la voz cantante, los orientales son también uno de los grupos más numerosos. Sobre todo cuando se asciende en la escala de poder de las grandes marcas.

Pero aunque de una u otra manera consigues entenderte, de vez en cuando echas de menos el castellano. Por eso, te hace gracia cuando alguien te pregunta en la estación de tren por el andén al que tiene que ir y tras dos minutos de complicada conversación anglosajona resulta que los dos venís de este lado de los Pirineos. Como también es genial descubrir que una de las chicas que atienden la sala de prensa es del otro lado del Atlántico y que habla ese castellano con el acento que le ponen por allá.

Y si aún así te sientes un poco perdido con las traducciones, siempre puedes ir a cenar a un mexicano que has descubierto por casualidad, muy cerca del hotel.

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