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OpiniónEnfoque diferencial

Pudimos (a pesar de todo)

 
12
JUL 2010

Acabó el Mundial de fútbol y todo el mundo regresa para casa. Jugadores, afición, fotógrafos... todos recogen sus petates y se vuelven con una copa en la maleta. En el particular equipaje de los fotógrafos, además del trofeo, se traen muchas vivencias, una nueva experiencia más -para alguno es su quinta o sexta "nueva" experiencia- y un buen puñado de fotografías. Grandes fotografías. Fotografías históricas, porque, independientemente de cuáles sean nuestras preferencias, estas fotos son para la historia.

En grandes eventos como el de ayer, el fotógrafo se lo guisa y se lo come: toma la imagen, la edita y la transmite, e incluso graba vídeos

Por deformación profesional, cuando veo un partido de fútbol trato de localizar e identificar a los fotógrafos. Por la tele he visto a mis compañeros de AS o Associated Press, entre otros, trabando como podían y donde podían. Con una cámara tras la portería, con un supertele desde la grada o con un tubo desde la banda o el córner. Y corriendo detrás de los ganadores cargados con el equipo y un objetivo enorme a la espalda, buscando la imagen única que sólo tienen otros trescientos profesionales.

Aunque al principio uno respira y dice "de menudo marrón me he librado", cuando lo peor ha pasado y se vuelve a casa con el triunfo en el bolsillo, es inevitable pensar "ojalá hubiera estado ahí".

Sin embargo, hay algo peor que no ir: venirse con las manos -fotográficamente hablando- vacías. En el fútbol de alto nivel, como en otras muchas competiciones deportivas y grandes eventos en general, los fotógrafos no hacen lo que quieren, sino lo que pueden. Uno se tira once horas de avión y viaja a Sudáfrica, y ahí descubre que le toca ponerse en mitad del campo, a tiro de 600 milímetros de la portería.

Da igual que seas el mejor fotógrafo del mundo. Hay una escala que marca la organización y que no se basa en la calidad del fotógrafo, sino en la repercusión que tenga el medio de comunicación para el que trabaja. Y cuando lo denuncias a los responsables del medio, la respuesta estándar es "no importa, tiramos de agencia".

Antes, cuando la fotografía de prensa era respetada y la crisis no era la excusa perfecta para justificar su degradación, todos los medios enviaban varios fotógrafos a estos eventos, pero también editores gráficos e incluso varios "runners" -los encargados de llevar las tarjetas de memoria desde el pie de campo al editor, y viceversa- para que el fotógrafo sólo se encargase de fotografiar. Ahora, salvo las grandes agencias -y no todas-, el fotógrafo se lo guisa y se lo come. Toma la imagen, la edita y la transmite. E incluso graba vídeos. ¿Recuerdan lo de abarcar mucho y apretar poco? Pues eso.

Sólo aquel fotógrafo que haya cubierto un importante partido de fútbol, baloncesto o cualquier otra disciplina deportiva de calado mediático puede hacerse una idea de cuán tortuoso es trabajar en un evento sin la ayuda de tan siquiera un editor gráfico. Lo peor de todo es que los fotógrafos, como los bomberos, apagamos el fuego tengamos o no recursos, y el trabajo siempre sale. Si hemos sufrido para cumplir el horario sin bajar la calidad, sólo lo sabemos nosotros.

Algunos diarios publican hoy en portada fotos de agencia, a pesar de contar con fotógrafos enviados ex profeso al Mundial

Supongo que esto es algo endémico que ocurre en todas las profesiones y empresas, que siempre anteponen el balance de beneficios a la calidad de producto y se conforman con que el trabajo se haga, sin preocuparse de si éste se podía haber hecho mejor.

Repaso las imágenes de la final de ayer y las portadas de los diarios de hoy, y veo que -en efecto- el trabajo ha salido. Algunos diarios llevan fotos de agencia, a pesar de contar con fotógrafos enviados ex profeso al Mundial, y otros fotos oficiales de la FIFA. Como digo, el trabajo ha salido y los diarios han salido publicados a la hora señalada.

Que los fotógrafos de cada medio escrito enviasen las fotos veinte minutos más tarde que las agencias -aunque las suyas fuesen mejores- o que estuviesen tomadas desde más lejos no es culpa suya. Pero eso no les importa ni a los medios ni a los lectores.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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