Opinión

A por ellos, oé

 
3
JUL 2006

Si este país -elijan el que prefieran- no es muy dado a aportar demasiados motivos para despertar eso del orgullo patrio, cuando se desata la fiebre futbolística el sentimiento más habitual suele ser la vergüenza ajena.

Y es que, por si no se habían dado cuenta, resulta que estamos en plena recta final del Mundial, y aunque parece que ahora ya todo el mundo mira para otro lado, silba distraído como diciendo: "¿Mundial? ¿Qué mundial? Pero si eso es una tontería..."

Estamos a la cola de Europa en tecnología, pero con el Mundial la TDT es un tema de interés general

Antes de ayer daba igual que las hipotecas subieran otro cuarto de punto, que los cayucos naufragasen o que fuera más caro un kilo de anchoas que una cámara digital. La pelotita, el "a por ellos, oé" y toda la parafernalia podían con todo.

Pero puesto que agarrar una depresión o pedir el destierro a Groenlandia tampoco aportaría nada, es mejor tomárselo con humor. Y para reírse, además de ojear el excelente trabajo de nuestros compañeros de la prensa deportiva, no hay nada como ver lo avispados que andan en los departamentos de marketing en cuanto huelen a negocio.

Estamos a la cola de Europa en todo lo que tenga que ver con tecnología, pero ante la inminencia de la retransmisión televisiva del dichoso Mundial, apretamos el acelerador y la televisión digital terrestre se convierte en un tema urgentísimo y de interés general.

Así que los publicistas de las empresas de electrónica, que se las saben todas, han aprovechado la jugada -nunca mejor dicho- y han hecho su propio agosto, pero adelantándolo un par de meses.

No hay centro comercial donde a uno no le insistan que sin una televisión de plasma ya no eres nadie ni apoyas a tu selección

El problema es que los 100 euros que cuesta un decodificador de TDT no dan para mucho. Un Mundial merece algo más que un simple trasto que nos permita sintonizar alguno de los ocho canales de televisión que retransmitirán simultáneamente cada dichoso partido. Así que... ¿por qué no probar con las televisiones de plasma? Igual cuela, se dicen entre codazos y risas en pleno "brainstorming".

Y vaya si ha colado. No hay centro comercial, tienda de electrónica o frutería donde a uno no le insistan que sin una televisión de plasma ya no eres nadie, un "mindundi" que ni apoya a su selección ni nada.

Como muestra, un botón: en un didáctico programa de televisión que se dedica a hacer juicios de pareja -si no se ve en 40 pulgadas, la cosa pierde su gracia- una señora exigía la cabeza de su señor esposo por haberse fundido el dinero de las vacaciones en un televisor plano para ver los partidos. En serio.

Sin embargo, los compañeros fotográficos han estado algo lentos en esta ocasión. La pirueta era compleja, hay que reconocerlo. Vender cámaras aprovechando el Mundial suena poco creíble, aunque ahí reside precisamente el mérito.

Los compañeros fotográficos han estado algo lentos, aunque vender cámaras aprovechando el Mundial suena poco creíble

Cámara oficial del Mundial, que yo sepa, no hay. Pero algunas marcas sí han querido hacer su aportación, aunque sea tímida, y ya han colocado su logotipo como patrocinadores oficiales y sus emblemas lucen en los estadios alemanes a cambio de astronómicas cifras. Me ahorro mencionar a renglón seguido el tema de la crisis del sector y los miles de despidos para abaratar costes, por aquello de no caer en la demagogia.

Algunos, más valientes, se han atrevido a dar un paso más y han utilizado la misma imagen que ponían en todos los plasmas para adornar las inmensas pantallas que jalonan las cámaras digitales, como queriendo decir: "Venga, chaval, llévate tu cámara a Munich o a la Plaza Colón y saca la foto de tu vida mientras compartes euforia (o depresión) con tus vecinos."

Pero no seamos tan humildes, qué demonios. Ahora que las grandes multinacionales apuestan sin tapujos por la fotografía digital, que las réflex de Canon se anuncian insistentemente en la televisión y que Nikon se atreve a fichar a Kate Moss para publicitar las Coolpix, es el momento de lanzarse de cabeza y aprovechar el entusiasmo colectivo.

Si el Mundial sirve para vender cualquier cosa, ¿por qué no una cámara digital?

¿Dónde están esas marcas de cámaras SLR vendiendo sus nuevos cuerpos y sus ópticas teles para que uno pueda ver los partidos desde el sofá o desde casa como un profesional? Objetivo 17-500 milímetros, para captar hasta el último detalle desde la tribuna. Y si te lo quitan en la entrada mientras todos los que están sentados a tu lado insisten en disparar el dichoso flash de su compacta cada doce segundos -¡que no llega, maldita sea!-, no te preocupes: total, sin estabilizador o sin un f2.8 te hubiera salido un churro.

Sí, definitivamente los publicistas han pecado de conservadores. Si el Mundial sirve para vender cualquier cosa, ¿por qué no una cámara digital? Una canción, qué duda cabe, hubiera ayudado mucho. Ya me lo imagino, la del corral esa que utiliza (o utilizaba) un canal de televisión, pero con megapíxeles y sensores CCD. Ridícula, posiblemente, pero divertida al fin y al cabo.

Menos mal que algunas tiendas y laboratorios han sabido estar a la vanguardia en cuanto a técnicas de comunicación se refiere, y ni cortos ni perezosos han lanzado una campaña por la que rebajan el precio de cada copia según los partidos que gane la selección española. Con un par, oiga.

Una lástima lo de Francia. Yo ya tenía pensado ampliarme todas las fotos del archivo a metro por metro por cuatro duros y a la salud de Manolo el del Bombo. Pero ya se sabe: el fútbol es así.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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