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Agenda fotográfica

Afganistán: mujeres sin derechos

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Foto: Gervasio Sánchez
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ENE 2015
Ivan Sánchez   |  Barcelona

La primera piel de una mujer afgana es su burka. Y esto es precisamente lo que Gervasio Sánchez quiso levantar metafóricamente para no quedarse en la superficie y poder así descubrir la historia de una infinidad de abusos y violaciones sistemáticas de los derechos de las mujeres en Afganistán. Para ello contó con la mejor aliada posible: Mònica Bernabé, la única periodista española establecida en el país. Además de escribir de los textos, esta free lance se encargó de encontrar las historias, hacer los contactos y conseguir todos los permisos necesarios.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Gervasio Sánchez, autor de las imágenes de "Mujeres. Afganistán", el día de la inauguración de la muestra en el Palau Robert de Barcelona.

Fruto de ello nace la exposición itinerante “Mujeres. Afganistán”, que estos días puede verse en el Palau Robert de Barcelona. Además de reflejar la situación indefensa ante los abusos que sufre la mujer en este país asiático, siempre subyugada a la figura del hombre, la muestra es un extracto del libro homónimo editado por Blume y protagonizado por casi 200 mujeres. Más de un lustro han invertido los autores para profundizar en la dura realidad doméstica y semipública de las afganas.

No fue fácil: el proyecto, financiado por el ayuntamiento de Barcelona, debía durar dos años, pero lo que arrancó a principios de 2009 se ha alargado hasta 2014.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Mònica Bernabé presenta su trabajo acompañada de Gervasio Sánchez.

A los problemas de seguridad (que han mermado la libertad de movimiento de los autores) y las dificultades burocráticas para conseguir ciertos permisos (que en ocasiones se demoraron hasta tres años) hay que añadir la enorme reticencia de la sociedad afgana a mostrar a sus mujeres, más aún cuando hay una cámara de por medio.

Pero las violaciones de los derechos humanos han motivado desde siempre el trabajo fotoperiodístico de Gervasio Sánchez, y a lo largo de este proyecto el cordobés y Bernabé se fueron metiendo de lleno en infinidad de casos de diversa índole, la mayoría de ellos espeluznantes.

Historias que ponen los pelos de punta

La muestra se organiza según seis grandes problemáticas: el matrimonio forzado e infantil, la huida de los malos tratos, la drogodependencia, el suicidio, los avances legales frente a la realidad, y las consecuencias de la impunidad y la guerra.

Seis platos difíciles de digerir con historias que, en palabras de Bernabé, ponen los pelos de punta: “Chicas que se inmolan a lo bonzo porque ya no pueden aguantar más los abusos en casa, otras que se intentan quemar por dentro ingiriendo matarratas para acabar con su vida…”

Afgani. Su primer marido fue asesinado en los años 80 y se quedó viuda con un niño de un año y una hija de 40 días. Fue obligada a contraer un segundo matrimonio con un comandante muyahidín, que fue asesinado por los talibanes. Hoy da clases de costura a otras víctimas y las convence para que no se queden calladas. [Pie de foto facilitado por la organización de la muestra] | Foto: Gervasio Sánchez
Zar Gul, de 20 años, con su hija de 5 años y su hijo de 2. Su padre la casó a la fuerza con un hombre 30 años mayor que ya tenía una primera esposa. Huyó del hogar conyugal, vive en una casa de acogida y quiere divorciarse. [Pie de foto facilitado por la organización de la muestra] | Foto: Gervasio Sánchez

Bernabé: “Las restricciones de los talibanes contra las afganas son una pura anécdota comparado con el drama que viven cada día en casa”

Éstas son algunas de las escapatorias; otra es la adicción a las drogas. Afganistán es el principal productor de opio del mundo, lo que unido a la casi nula ayuda que reciben las mujeres se convierte muchas veces en la única opción de evasión (y en la gestación de un nuevo problema).

Y es ahí donde Gervasio Sánchez cuela su cámara de forma maestra. Ése es el gran acierto de “Mujeres. Agfanistán”: entrar en un lugar donde varias mujeres celebran una boda y fotografiarlas en manga corta, algo que ya de por sí es un hito. Como lo fue retratar a la joven Jamila, moribunda tras quemarse para escapar de los abusos y ya más tarde en su funeral. Todo con el consentimiento de su padre. El caso de esta joven, que falleció tras prenderse fuego, es solo uno de los varios que el fotoperiodista español documentó con su cámara.

Gervasio Sánchez explicó hace unas semanas para Quesabesde el trágico caso de Jamila. | Foto: Gervasio Sánchez

Otro de los temas tratados es el matrimonio forzado. La ley lo prohíbe claramente, pero aun así este fenómeno sigue produciéndose en Afganistán (como en tantos otros lugares del mundo).

Muchas menores se ven forzadas a casarse con hombres que fácilmente les triplican o cuadriplican la edad. Hombres a los que verán por primera vez en la ceremonia y a los que se unirán en matrimonio por intereses familiares, principalmente por la dote que el padre recibe del esposo. A partir de ese momento la joven se convierte en propiedad del marido, que dispone de ella a placer: las violaciones y los malos tratos son el pan de cada día.

En la imagen de la izquierda: Nazanin, de 35 años, hermana de Zarin Muhammad Ayan, de 14 años, que murió en un bombardeo durante el gobierno prosoviético de Muhammad Najibullah realizado por la facción al mando del señor de la guerra Gulbuddin Hekmatyar a principios de la década de los 90. A la derecha: Fauzia. Tiene 13 años y es boxeadora. No quiere contraer matrimonio para poder continuar estudiando cuando acabe la educación secundaria. Una organización humanitaria afgana se encarga de la dotación deportiva, del transporte desde su casa al lugar de entreno y de pagarle un euro y medio por cada día que boxea. [Pies de foto facilitados por la organización de la muestra] | Foto: Gervasio Sánchez
La mayoría de las jugadoras de fútbol son estudiantes de secundaria o universitarias y pertenecen a familias de clase social media y alta. En Kabul existen 16 equipos de fútbol y en 2013 se celebró el primer campeonato femenino. La entrada al campo solo estuvo permitida a los familiares de las futbolistas. [Pie de foto facilitado por la organización de la muestra] | Foto: Gervasio Sánchez

Sánchez: “Los hombres afganos en general e incluso la mayoría de las mujeres son cómplices de violaciones flagrantes de los derechos humanos"

La gran paradoja en Afganistán -que la muestra no pasa por alto- es el hecho de que sobre el papel existe una protección de la mujer: hay leyes que las protegen de los abusos, y más de una cuarta parte del Parlamento está formado por mujeres. Pero todo queda en papel mojado debido al gran peso de la tradición y a lo arraigado que está en la sociedad afgana la posición de inferioridad que sufre la mujer.

El problema es endémico y sobrepasa de largo el dominio que los talibanes han ejercido sobre la sociedad afgana durante la última década. Bernabé lo explica así: “Tengo la sensación de que las restricciones de los talibanes contra las mujeres son una pura anécdota comparado con el drama que las afganas viven cada día en su propia casa, de puertas adentro.”

gervasio sánchez
Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
gervasio sánchez
Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Gervasio Sánchez es incluso más contundente: “Los jueces, los policías, los médicos, los hombres en general e incluso la mayoría de las mujeres son cómplices de situaciones que solo pueden describirse como violaciones flagrantes de todos los derechos humanos. La impunidad generalizada y el peso de la tradición ahorcan la vida de las mujeres.”

El panorama para las afganas es tan oscuro que incluso donde hay esperanza, ésta es ilusoria. Hacia el final de la exposición una sala muestra a jóvenes mujeres deportistas: integrantes de un equipo de fútbol y boxeadoras. Deportes a priori de hombres practicados por mujeres en Afganistán. Un fenómeno poco común y además efímero: muchas de ellas deben esconderlo a sus familias, e incluso aquellas con carreras prometedoras deberán abandonar la práctica deportiva en el momento de casarse.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Una realidad que obviamente afecta también al ámbito laboral: “Mujeres que tienen formación universitaria y una carrera profesional meteórica están condenadas a vivir con un marido al que no quieren, porque, si se divorcian, perderían a sus hijos”, comenta Bernabé.

La muestra, producida por la Asociación por los Derechos Humanos en Afganistán (ASDHA), de la que Bernabé es fundadora y presidenta, podrá verse hasta el próximo 15 de febrero y cuenta con 150 fotografías a color, algunas de ellas en gran formato, con textos abundantes de Bernabé y un vídeo que reproduce más fotografías.

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