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UN ANDROID CON KEVLAR

Motorola Razr XT910: análisis  

19
MAR 2012

Heredero de un apellido con el que Motorola triunfó en la época de los teléfonos sencillos pero vistosos, el Razr XT910 se presenta como un smartphone en toda regla y de constitución resistente. No en vano su parte trasera está hecha de fibra de Kevlar, aunque a los amantes del diseño seguramente les chirríe un poco que su delgada silueta de 7 milímetros de grosor dibuje un repentino escalón a la altura de la cámara. Todavía no lleva la versión más actualizada de Android, pero no deja de contar con una pantalla Super AMOLED de 4,3 pulgadas.

Durante varios años Motorola cimentó su éxito en las excelentes ventas que lograron móviles con diseño de tipo concha como el Razr V3. Luego no supo reaccionar al incipiente fenómeno de los smartphones hasta que apostó por Android. Casualidades (o no) de la vida, luego acabó siendo comprada por la misma Google, y para cerrar el círculo el primer dispositivo que presentó tras dicha compra es este Razr XT910.

Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Nombres aparte, estamos ante un modelo que se contagia de una de las grandes tendencias instauradas el año pasado en el segmento de los smartphones (combinar una pantalla bien grande con un diseño delgado y ligero) y añade su principal toque personal en el apartado de la resistencia. Así, a la ya habitual protección Gorilla Glass para la pantalla se le suman materiales como la fibra de Kevlar en su carcasa.

Motorola, por cierto, ya ha prometido actualizarlo a Ice Cream Sandwich durante el segundo trimestre del año. Pero hasta que eso ocurra no nos queda otra que fijarnos en qué da de sí un teléfono que, mientras se escriben estas líneas, se queda con Android 2.3 (alias Gingerbread), incluyendo aquellos aspectos que no dependen del software que lleve instalado.

Delgado desde los pies hasta casi la cabeza

Sin entrar a discurrir sobre si es o no la solución estéticamente más recomendable (cada usuario dictará su propia sentencia), Motorola ha optado por contener al máximo el grosor de este Razr en gran parte de su carcasa. La excepción está en la zona superior, donde se integran la cámara y los conectores del terminal (salida de auriculares, puerto micro-USB y salida micro-HDMI).

Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Sus dimensiones oficiales de 130,7 x 68,9 x 7,1 milímetros, por tanto, vienen acompañadas de una protuberancia que no pasa desapercibida al observar el dispositivo de perfil. Hecha esta aclaración, y no sin destacar otros detalles del diseño del terminal como sus esquinas ligeramente ovaladas, al menos hay que concederle al Razr que su peso de 127 gramos es bastante contenido para el tamaño de pantalla que calza.

Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

No se acaban aquí las peculiaridades de su carcasa, capaz sobre el papel de resistir arañazos e incluso salpicaduras (que no inmersiones, algo de lo que sí que presumen otros modelos como los Panasonic Eluga). Sobre el terreno, damos fe de que no hace falta ponerle una funda protectora al Razr para evitar esas ralladuras tan características que suelen aparecer en la superficie de muchos terminales al llevarlos en el bolsillo.

Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Elementos como la protección Gorilla Glass de su pantalla, la estructura de acero inoxidable del terminal o su parte trasera de fibra de Kevlar cumplen así su función. Respecto a esta última, cabe matizar que el tacto es suave y uniforme, contrariamente a lo que se puede intuir observando su acabado de pequeñas figuras en diagonal.

Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Dejando aparte los iconos táctiles situados a los pies de la pantalla, sólo encontramos botones en el lateral derecho para encender y apagar la pantalla y controlar el volumen, mientras que en el perfil izquierdo hay una tapa para las ranuras internas: la microSD y la micro-SIM. Además de emplear este formato reducido de tarjeta telefónica, por cierto, el Razr también sigue la estela iniciada hace unos años por el iPhone al no facilitar el acceso a la batería.

Automatismos androides

Como muchos otros smartphones de su clase, el Motorola Razr apuesta por una pantalla de tamaño grande (4,3 pulgadas) que aporta ventajas en apartados como el manejo del teclado QWERTY virtual. También usa tecnología Super AMOLED para proporcionar un plus de brillo y contraste. Y sus 540 x 960 píxeles de resolución se nos antojan más que suficientes (la densidad, para quienes aprecien este tipo de detalles, es de unos 256 píxeles por pulgada).

Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Sobre esta base Motorola no renuncia a personalizar el aspecto y las funciones de Android (concretamente se trata de la versión 2.3.5) con una serie de aportes propios. Y quizás el más destacable y distintivo sea el de las llamadas acciones inteligentes, que permiten al usuario establecer una serie de activadores que realizan automáticamente cambios en la configuración del terminal.

Para ayudar al usuario a familiarizarse con el funcionamiento de estos automatismos, el Razr viene de serie con algunos perfiles ya creados. Por ejemplo, la acción inteligente "Casa" coloca el volumen al máximo cuando la localización GPS del terminal detecta la llegada al hogar. "Dormir", en cambio, activa el modo silencioso en determinadas franjas horarias o cuando el teléfono se está recargando.

Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

A partir de aquí el usuario puede personalizar estos automatismos eliminando activadores y añadiendo otros. La lista es bastante completa, pues se pueden elegir criterios como enchufar unos auriculares, iniciar un emparejamiento por Bluetooth (el terminal, dicho sea de paso, se acoge a las ventajas en materia de consumo de la versión 4.0 de esta estándar), conectarse a una red Wi-Fi determinada o incluso recibir una llamada de un número en concreto.

Sin olvidarse, por supuesto, de otros más generales como llegar a un porcentaje concreto de carga de la batería. Muchos terminales ya eran capaces de activar un modo de ahorro energético basándose en este criterio; lo que hace Motorola, en este sentido, es rizar el rizo.

Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

También hay bastante variedad a la hora de elegir la consecuencia de cada activador: enviar un SMS previamente escrito a un número determinado, cambiar el tono de llamada, abrir alguna web o aplicación, ajustar automáticamente el brillo de pantalla... La idea es que, tras invertir un tiempo en configurar los automatismos, no tengamos que andar entrando al menú de ajustes para realizar cambios que solemos hacer de forma cotidiana.

Gingerbread según Motorola

La interfaz propia de Motorola sobre Android 2.3 incluye aportes bastante habituales ya en el panorama de los terminales abonados al sistema operativo de Google. Los escritorios se pueden así previsualzar en miniaturas para moverse entre ellos de forma más rápida (basta con pulsar el icono con forma de casa). Y al hacer un pase lateral entre estos últimos o dentro de las distintas pantallas del menú de aplicaciones, el gesto viene acompañado de un efecto tridimensional.

Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Las aplicaciones, además, se pueden explorar tanto en categorías predeterminadas (todas, recientes o descargadas) como en otras que cree el usuario según los criterios que él mismo estime. No falta un práctico administrador de aplicaciones que permite elegir qué programas deben cerrarse automáticamente dos minutos después de que se apague la pantalla.

Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La soltura gráfica, sostenida por un chip Texas Instruments OMAP 4430 con procesador de doble núcleo a 1,2 GHz y 1 GB de RAM (928 MB, para ser exactos), es correcta y apenas sufre bajones de fluidez. Algo que puede extrapolarse al navegador web predeterminado, al que no le faltan soporte para Flash y HTML5 y las velocidades de carga exigibles a un terminal con conexiones HSPA+ y Wi-Fi 802.11 b/g/n.

Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pueden hacérsele, eso sí, algunos peros al conjunto. Los "widgets" suministrados de serie, para empezar, son menos funcionales que los que hemos visto en otras personalizaciones de Android. Y los pases laterales entre escritorios vienen acompañados de un destello sobre los elementos que los componen que puede resultar algo desagradable (y cansino) para la vista.

Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En este sentido, el mayor inconveniente con el que nos hemos encontrado responde a lo que parece ser un fallo de la interfaz del dispositivo. A veces, y sin venir a cuento, los escritorios principales se quedan "flotando" en pantalla en forma de miniaturas inclinadas. En cualquier caso, el fenómeno sólo se produce de forma ocasional y basta con pulsar varias veces en el icono con forma de casa para que todo vuelva a la normalidad.

De todo menos radio FM

El sintonizador de radio es la única función multimedia destacable que puede echarse de menos en este Razr. El resto de facetas se solucionan con mayor o menor fortuna, empezando por una cámara de 8 megapíxeles con autofoco y flash de tipo LED que se mantiene en la media habitual de estas latitudes del mercado en términos de calidad.

Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El autofoco, por cierto, es continuo. En lugar de pulsar la pantalla para que primero se enfoque y luego se capture y grabe la imagen (no hay botón disparador, dicho sea de paso), la cámara comienza a enfocar ella solita hasta que el recuadro central se tiñe de verde, dando así la señal para que pulsemos el botón virtual de disparo.

Muestras: 8 MP
Las capturas se han realizado con un Motorola Razr XT910.
las capturas se han realizado con un motorola razr xt910.
las capturas se han realizado con un motorola razr xt910.
las capturas se han realizado con un motorola razr xt910.
las capturas se han realizado con un motorola razr xt910.

Al grabar vídeo se puede trabajar a 1080p y 30 fotogramas por segundo con una buena nitidez. Incluso en situaciones donde las condiciones de luz no son las idóneas se pueden conseguir clips bastante aprovechables, aunque en muchos casos es inevitable perder fluidez a la hora de representar movimientos debido a la bajada en la velocidad de obturación en modo automático.

El captor frontal de 1,3 megapíxeles, por su parte, consigue fotos de hasta 1280 x 960 píxeles (en modo panorámico la altura se recorta a 720 puntos) y vídeos a 720p y 30 fotogramas por segundo. Como siempre comentamos, la principal faceta de la cámara frontal no es la toma de imágenes fijas o en movimiento, sino en su transmisión a través de aplicaciones como Skype o Fring.

En su faceta reproductora, el Razr puede reconocer todo tipo de formatos de vídeo sin necesidad de descargar un reproductor alternativo de Google Play (que es como se llama ahora Android Market). Y decimos "puede" porque, por un lado, no siempre es capaz de cargar cualquier DivX que añadamos a su memoria. Con los MKV, el problema está en que se le atragantan los que están en alta definición (si bien reproduce sin problemas vídeos a 1080p contenidos en MP4).

Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

No le faltan la salida microHDMI (sin cable adaptador suministrado en la caja del producto, por desgracia) y un sistema propio de streaming inalámbrico a través de Wi-Fi. Esta última faceta está vinculada a una aplicación compatible con PC y Mac llamada Motocast, pensada para reproducir en la pantalla del Razr el contenido multimedia alojado en un ordenador doméstico.

De cara a la música, las fotos y los vídeos que queramos guardar dentro del teléfono, conviene matizar que el Razr no dispone de los 16 GB de espacio que promete Motorola. En realidad, el terminal lleva un módulo con 3,7 GB para instalar aplicaciones y otro de 8 GB para el almacenamiento masivo. Este último espacio, eso sí, se puede ampliar mediante tarjetas microSD.

Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En cuanto a los videojuegos, el problema es el de siempre en Android. Si bien el Razr está a priori bien dotado en esta materia (su procesador de doble núcleo viene acompañado de una unidad gráfica PowerVR SGX540), los juegos disponibles en Google Play suelen quedar en evidencia al compararse con los del iPhone. Basta con fijarse en el desempeño gráfico de un título como "Blood & Glory", muy por debajo del que luce el juego para iOS en el que se inspira: "Infinity Blade".

Autonomía no excesiva, pero robusta

Fijándonos en lo que da de sí su batería de 1.780 mAh, el Razr sigue la línea que ya hemos podido comprobar en otros modelos avanzados. Con un uso intermedio que no renuncie al uso combinado de varias conexiones inalámbricas ni a tener el brillo de pantalla al máximo, se proporciona una jornada de supervivencia sin recarga. Controlando el consumo mediante mecanismos como las acciones inteligentes antes citadas, lógicamente, la duración se puede estirar hasta dos o tres días en función del perfil de uso.

¿Pero y si lo sometemos a un uso verdaderamente exigente? Pues para hacer esta comprobación, y aprovechando que este terminal de Motorola cayó en nuestras manos poco antes de que comenzase el reciente Mobile World Congres de Barcelona, decidimos usarlo como herramienta de trabajo durante dicho evento.

Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Así, y manteniendo los factores antes citados en cuanto al brillo y las conexiones inalámbricas, el terminal tuvo que soportar comunicaciones constantes a través de WhatsApp, correo electrónico y redes sociales, capturar varias fotos y subirlas a la red para publicarlas en Twitter, mantener casi una hora de conversación telefónica repartida en distintas llamadas... e incluso hacer de router inalámbrico para compartir su conexión 3G con un ordenador portátil durante un buen rato (las redes Wi-Fi del MWC, como es habitual en este tipo de eventos, dejaban mucho que desear).

Con todas estas tareas, la batería del Razr tardó poco más de 8 horas en instarnos a conectarlo a su cargador, pues su batería había bajado hasta al 20% de su capacidad. Tres horas después, y habiendo abandonado ya los pabellones del MWC entrada la tarde, se apagó él solito debido al agotamiento. No son malas cifras hoy por hoy, pues otros smartphones de pantalla semejante apenas hubiesen logrado sobrevivir hasta la hora del almuerzo.

Un Android para manazas

El título que encabeza esta conclusión se puede leer de distintas formas, empezando por la más literal (manos grandes), porque el Razr XT910 es un terminal con una pantalla de tamaño generoso, y siguiendo por la acepción coloquial del término manazas. No es que uno pueda despreocuparse por completo a la hora de mantener la integridad física del Razr, pero sí que es un modelo algo mejor preparado que el resto para soportar caídas accidentales o maltratos no intencionados.

Resistencia aparte, su diseño es algo atípico y no cautivará a quienes prefieran unas formas armoniosas. A los amantes de lo sofisticado, eso sí, puede que sí que les interese su sistema Lapdock, que permite convertir al Razr en un improvisado netbook con la ayuda de un accesorio que, por supuesto, hay que pagar religiosamente aparte.

Motorola Razr
Motorola Razr
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La adaptación que hace Motorola de la interfaz de Android, sin ser la más elaborada, incluye aspectos prácticos como las acciones inteligentes. Sólo esperemos que la actualización del equipo a Ice Cream Sandwich, prometida para los próximos tres meses, no se demore más de lo necesario.

En cuanto a los precios, conviene aclarar que el Razr ya no figura en el catálogo de Movistar, que fue la operadora que comenzó a ofrecerlo en España. Sí que puede adquirirse a través de Yoigo (subvención con portabilidad mediante, entre otras opciones) y The Phone House tanto para esta última operadora como para Orange. En el mercado libre puede encontrarse por algo más de 500 euros.

Nota: las tarjetas de memoria que aparecen fotografiadas en este artículo han sido cedidas por SanDisk como parte de un acuerdo publicitario alcanzado entre esta compañía y QUESABESDE.COM.

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