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Prueba de producto
Motorola Moto E
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Motorola Moto E: análisis

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SEP 2014
Texto: Alberto Ballestín  |  Fotos: Álvaro Méndez

El Moto X marcó el regreso de una Motorola más centrada y dinámica, pero no fue hasta el lanzamiento del Moto G, de carácter marcadamente generalista, cuando el fabricante estadounidense logró recuperar el prestigio perdido durante sus últimos años. Aunque más asequible y sencillo, el nuevo Moto E aspira a consolidar este proceso de reinvención ofreciendo un móvil más próximo al consumidor de necesidades menores, aquel que solo necesita un smartphone con lo esencial.

En cuestión de apenas un año Motorola ha pasado de ser un fabricante al que todos daban por desahuciado a experimentar un crecimiento que roza lo inaudito, duplicando sus ventas con solo dos terminales en el mercado y una estrategia que se adscribe fielmente al refrán "despacito y buena letra".

Esta nueva Motorola ya no está obsesionada con lanzar al mercado teléfonos imposiblemente delgados y al mismo tiempo plagados de taras, ni competir cara a cara con unos rivales prácticamente inalcanzables en términos de tecnología. La Motorola de 2014 busca ante todo ofrecer teléfonos funcionales, máquinas sin mayores aspiraciones ni propósitos que satisfacer dignamente las necesidades del consumidor medio.

Motorola Moto E
Motorola Moto E
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Los detalles ahora son secundarios frente a la necesidad de ofrecer un producto sólido y bien equilibrado en todas sus facetas; algo que no siempre es posible cuando las miras descienden hasta los escalones más bajos del ecosistema Android. Allí es donde apunta el económico Moto E.

Con un precio de aproximadamente 120 euros, el Moto E no puede hacer otra cosa que ofrecer las características mínimas que se le exigen a un teléfono inteligente moderno. Enviar whatsapps, leer y componer rápidamente mensajes de correo electrónico, tirar alguna foto ocasional y cumplir con unas funciones telefónicas que tal vez sean más habituales en este segmento que en estratos superiores. La palabra que realmente define al Moto E es utilitario.

Haciendo del anonimato su seña identificativa

El Moto E no es que sea un teléfono sencillo, es que más allá de su logotipo carece de cualquier rasgo que pueda resultar mínimamente identificativo para cualquier persona que no mantenga un cierto interés en el cambiante panorama móvil. Diseñado como un simple envoltorio de plástico en el que encapsular su no menos básica circuitería, el Moto E es un teléfono que singularmente sobresale en su discreción.

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Con la discreción por bandera

Habría que buscar el logotipo del teléfono para saber a ciencia cierta quién es su fabricante. Afortunadamente, la sensación de calidad percibida es bastante elevada, transmitiendo una solidez poco habitual en su segmento

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Motorola Moto E
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Motorola Moto E
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Motorola Moto E
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Motorola Moto E
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Motorola Moto E
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Afortunadamente su construcción no está a la altura del precio. El plástico utilizado por Motorola es de tacto razonablemente robusto, ciertamente más que el de algunos de sus rivales directos. Su pantalla de 4,3 pulgadas, otrora considerada generosa, lo convierte en un teléfono de dimensiones no solo manejables, sino que apenas estorba en el bolsillo a pesar de que sus 142 gramos no son especialmente poca cosa.

La sensación de calidad general es más que aceptable, no así el tacto de sus botones laterales. Tanto los controles de volumen como el interruptor de encendido no presentan el relieve suficiente para accionarlos de forma totalmente cómoda, lo que puede hacer necesario presionarlos con la cutícula o utilizar una uña. La ranura microSD, necesaria para ampliar sus exiguos 4 GB de almacenamiento, está situada bajo la tapa trasera, de extracción dificultosa solo con las manos (algo que en realidad puede ser una virtud).

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Motorola Moto E
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El Moto E es muy cómodo de transportar en el bolsillo. Su usabilidad se ve ligeramente mermada por unos botones algo difíciles de accionar

El diseño de la parte delantera quiere ser todo lo simétrico que permite su precio, alojando el micrófono y el altavoz bajo dos piezas de aspecto cromado situadas en los extremos inferior y superior del teléfono.

A pesar de lo que pueda parecer, el elemento de color negro situado al lado del altavoz no es una cámara frontal, de la que no dispone este modelo, sino los sensores de proximidad e iluminación. La parte trasera es igualmente sencilla, con una pequeña depresión decorada con el logotipo de Motorola que ayuda a mantener el dedo índice alejado de la cámara.

Una pantalla que supera las expectativas

Con un tamaño de 4,3 pulgadas y 960 x 540 píxeles de resolución, podría pensarse que el Moto E no cuenta con unas prestaciones especialmente interesantes en este capítulo. De hecho, y dados los antecedentes del segmento (e incluso los paneles montados por modelos enclavados en la gama media), lo normal sería esperar otro ejemplo de mediocridad puramente funcional. Sin embargo, la pantalla del Moto más pequeño y modesto resulta bastante agradable a la vista.

Sin ser el parangón de la corrección cromática, se muestra sorprendentemente satisfactoria, con un brillo razonable y un pitch (el espacio muerto que separa los píxeles) bastante aceptable, lo que unido a sus dimensiones reduce en gran medida el efecto de baja resolución exhibido por otros modelos con pantallas de aspecto más muerto. Los ángulos de visión también son buenos, lo que no es algo a pasar por alto en un terminal sin una superficie visible más bien reducida.

Motorola Moto E
Motorola Moto E
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Sin ser el parangón de la corrección cromática, el panel es sorprendentemente satisfactorio

En términos generales la pantalla del Moto E no tiene nada que no hayan ofrecido antes decenas de teléfonos, pero destaca por el simple -pero importante- detalle de que prácticamente todos los móviles que se mueven en su mismo rango de precios integran paneles notablemente peores, tanto por resolución como por desempeño.

Modelos muy recientes como el Galaxy Core II y el Galaxy Ace 4 cuestan más dinero y todavía integran paneles WVGA. Es como para tenerlo en cuenta. Más destacable aún: a pesar de ser uno de los smartphones de marca más asequibles del momento, el Moto E cuenta con una capa protectora de Gorilla Glass. Nada desdeñable si se considera que éste es un auténtico teléfono de batalla, orientado a un público que no lo mimará precisamente como si fuera un Moto X.

Android desnudo y a la última

En ocasiones no hay peor enemigo que el mejor amigo. Los teléfonos de gama baja procedentes de China y Corea del Sur han permitir a Google obtener un monopolio de facto en gran parte del planeta, pero el infausto rendimiento de estos dispositivos también ha conseguido hacer mella en la percepción que algunas personas tienen de Android.

Muchas veces se responsabiliza al hardware, pero en no pocas ocasiones una ROM pobremente optimizada o excesivamente modificada es la verdadera culpable los problemas de inestabilidad y velocidad que plagan este segmento.

Las cifras de rendimiento no engañan: el Moto E es un teléfono profundamente utilitario. Quien quiera un móvil multimedia o para juegos, que busque unos escalones más arriba

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Motorola Moto E
Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)

La respuesta de Motorola no podía ser más sencilla ni efectiva: utilizar una BIOS desprovista de cualquier aditamento innecesario. Su versión de Android 4.4.3 carece de edulcorantes que a la larga terminan amargando la experiencia de uso, y eso marca una importante diferencia.

Movido por un procesador Snapdragon 200, las prestaciones del Moto E no se puede decir que sean precisamente espectaculares. Así lo atestiguan las pruebas de rendimiento más comunes, que arrojan puntuaciones comparables a las de los modelos más económicos de Samsung, con 3.751 puntos en 3D Mark, 12.627 en AnTuTu y una nota de 5.212 en Quadrant.

No son unas puntuaciones de relumbrón, como tampoco lo es la fluidez con la que ejecuta los juegos más exigentes. "Dead Trigger 2", por ejemplo, requiere reducir el nivel de detalle al mínimo, y ni aun así logra mantener una fluidez constante.

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Motorola Moto E
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

De todas formas, pocos serán quienes compren un Moto E pensando en jugar a los videojuegos. El Moto E debe ser valorado como lo que es, una herramienta con un número de usos reales limitado, y en ese sentido su comportamiento es encomiable.

La ausencia de capas de personalización y el buen trabajo realizado por Motorola permiten que Android se mueva con total fluidez y estabilidad, sin los trastabilleos habituales en la mayor parte de sus competidores. De no ser por su inequívoco enfoque, hay momentos en los que aparenta ser más de lo que es.

La ausencia de capas de personalización permite que Android se desplace con una fluidez muy elevada. Motorola tampoco ha querido llenar el teléfono con aplicaciones propias; algo casi necesario si se considera que el Moto E solo posee 4 GB de almacenamiento

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Motorola Moto E
Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)

Las limitaciones del Moto E durante el uso habitual solo se hacen visibles durante la navegación por Internet. Aunque los controles responden correctamente y el teclado de Android es adecuado, determinadas páginas especialmente pesadas pueden generar una pequeña pausa de menos de un segundo para alternar entre pestañas o registrar desplazamientos menos fluidos. Las aplicaciones más pesadas también pueden tardar un poco en arrancar, pero sería injusto pedir más a su modesto procesador.

Un punto destacable del Moto E es que la calidad de las llamadas recibidas no es especialmente buena. Sin llegar a ser éste un punto negativo, la unidad de pruebas reveló cierta tendencia a distorsionar más de la cuenta la voz al otro lado de la línea.

Motorola Moto E
Motorola Moto E
Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)

La batería del Moto E es bastante correcta a pesar de tener una capacidad de 1.980 mAh. Aunque ésta no es una cifra especialmente elevada, el tamaño de su pantalla, el uso de un Android desprovisto de capas de personalización y su austero procesador resultan en una autonomía más que aceptable para el día a día.

Con un uso intenso de Internet comparable al que solemos realizar con teléfonos más potentes y manteniendo abiertas las principales redes sociales en actualización, la batería del Moto E ha registrado una autonomía de aproximadamente un día y medio.

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Motorola Moto E
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El tamaño de la pantalla, el uso de Android sin aditamentos y el austero procesador resultan en una autonomía más que aceptable

Puesto que éste no es un teléfono que vaya a ser utilizado como dispositivo de navegación a todas horas, el usuario al que va dirigido probablemente pueda sacarle dos días de autonomía o más sin demasiadas dificultades. Es una cifra positiva para un teléfono que para muchos será de trabajo.

A nivel de aplicaciones, Motorola comercializa su teléfono casi totalmente listo. Tan solo merecen ser mencionadas Motorola Alerta, pensada para avisar rápidamente a los contactos más adecuados en caso de emergencia, y un práctico asistente que impedirá que aparezcan notificaciones durante determinadas horas del día o de la noche.

Cámara pobre y sin pretensiones

El apartado fotográfico es el único punto negro del Moto E. Como la mayoría de los teléfonos disponibles en su horquilla de precios, ofrece una cámara trasera de características muy pobres incluso con una buena iluminación.

El empeño de Motorola por reducir al mínimo su precio de venta al público la ha llevado a no integrar un flash ni una cámara frontal, lo que sin duda le resta atractivo para buena parte del público adolescente.

La cámara posee una resolución de 5 megapíxeles, carece de autofoco y exhibe las carencias propias de este segmento de gama baja

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Motorola Moto E
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La cámara que incorpora el Moto E cuenta con un sensor de 5 megapíxeles brutos de resolución (poco menos de 4 megapíxeles efectivos) y carece de sistema de autofoco. El software de cámara permite activar la función HDR, con la que bajo determinadas condiciones se puede mejorar la calidad de la fotografía final, pero el proceso es algo lento y el nivel de detalle sigue siendo bajo.

Los problemas exhibidos por la cámara del Moto E son los clásicos en el segmento: un pobre balance de blancos, una elevada propensión a homogeneizar los colores en las fotografías con colores muy vivos, la imposibilidad de tomar fotografías en modo macro y un pobrísimo rendimiento a la hora de capturar fotos nocturnas.

Muestras: 4 megapíxeles
Fotografías realizadas con un Motorola Moto E
fotografías realizadas con un motorola moto e
fotografías realizadas con un motorola moto e
fotografías realizadas con un motorola moto e
fotografías realizadas con un motorola moto e
fotografías realizadas con un motorola moto e
fotografías realizadas con un motorola moto e

El vídeo tampoco es especialmente reseñable, con una resolución máxima de 864 x 480 píxeles a 30 fotogramas por segundo.

En definitiva, la cámara del Moto E apenas da para poco más que tomar fotos de absoluta urgencia y enviar un whatsapp al fontanero con esa pieza que necesita cambiar.

Un equilibrio casi inmejorable

Que un teléfono inteligente funcione exactamente como se espera de él no debería ser un hecho remarcable, pero cuando se bajan las miras por debajo de los 200 euros conseguir el equilibrio logrado por Motorola puede parecer una proeza titánica. Es tan grande la competencia y está tan bajo el listón, que basta con que aparezca un teléfono realmente bien hecho para despuntar por encima del resto. El Moto E es ese dispositivo.

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Motorola Moto E
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Sólido, con un rendimiento estable y la última versión de Android a bordo, el Moto E es uno de los teléfonos económicos más redondos

La presencia de una ROM Android veloz y sin farragosas capas de personalización, un diseño anónimo pero sin tachas y la promesa de recibir actualizaciones continuas sin tener que esperar durante meses para obtener la última revisión del sistema operativo hacen que el Moto E sea casi una anomalía entre el resto de los smartphones asequibles. Solo la ausencia de una cámara de mayor calidad juega en contra de un teléfono que lo tiene casi todo para satisfacer plenamente a sus posibles compradores.

Además de ser un dispositivo prácticamente redondo, el Moto E es todo un ejemplo de que es posible fabricar un teléfono económico y bien hecho. El ecosistema Android ha tenido tradicionalmente un grave problema de imagen por debajo de la gama media, en gran medida gracias a dispositivos tan extendidos como los mediocres Galaxy Ace.

Dice el refrán que quien mucho abarca poco aprieta, y Motorola ha extendido sus brazos lo estrictamente necesario con su modelo más económico. Que otros tomen nota.

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