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¿Minidisc o MP3? (Primera parte)

 
11
OCT 2001

Dos son los dispositivos portátiles de audio que actualmente se disputan un sitio en el mercado: los minidisc, por un lado, y los más recientes reproductores de archivos MP3, por el otro. Por el momento, estos últimos aparatos parecen carecer de atractivo suficiente para los consumidores. ¿Qué no tienen que tengan los minidisc? La respuesta es sencilla: suponen una inversión a largo plazo mucho más elevada y, encima, son menos prácticos. Tal afirmación se manifiesta en el siguiente artículo, que se centra en el soporte de grabación de ambos medios: minidisco y tarjeta de memoria flash.

Mucho más prácticos y económicos -a largo plazo y en definitiva- que los reproductores MP3, los dispositivos portátiles de minidisc tienen todas las de ganar en un supuesto duelo entre ambos soportes. O al menos por el momento. Calidad de sonido y número de prestaciones aparte, los minidisc superan incontestablemente a su rival en el mercado del audio en un aspecto: el soporte de grabación. Veamos en primer lugar, para ubicarnos, las diferencias esenciales entre ambos productos:

Minidisc
MP3
Dispositivo de partes móviles Dispositivo, casi siempre, de estado sólido
Lectura óptica de minidiscos Reproducción de archivos de audio
Reproduce el formato ATRAC Reproduce los archivos MP3

De forma somera, basta con constatar que los discos para minidisc son -para entendernos- una mezcla de los ya prehistóricos casetes magnéticos y los CD ópticos. Respecto a los primeros, los minidiscos heredan la comodidad de uso y la versatilidad, pudiendo uno borrarlos, editarlos, copiarlos y reutilizarlos tantas veces como sea necesario. Respecto a los CD, siendo mucho más pequeños los minidisc mantienen prácticamente la misma -algunos claman que es inferior- calidad de sonido, así como la esencia de soporte óptico. Es posible, pues, pasar de la pista 1 a la 3 con tan sólo pulsar dos veces un botón.

Es el turno de los MP3. Llamados dispositivos de estado sólido, sus principales aportaciones se centran en el reducido tamaño y la imposibilidad que las pistas "salten" durante su reproducción por un exceso de movimiento. Son dos características que los aparatos minidisc, cada vez más pequeños y con una holgada memoria antichoque, satisfacen desde ya hace tiempo. Y aquí llega el gran inconveniente de los reproductores de MP3: su soporte de grabación.

Como muchos sabrán a estas alturas, los reproductores MP3 graban -y reproducen- los archivos de audio en una tarjeta de memoria flash y, en el mejor de los casos, en una unidad de disco duro en miniatura. Pero este último caso es el menos prodigado hasta el momento. Centrándonos pues en las tarjetas de memoria, éstas adolecen de un defecto esencial: ofrecen una relación mega por peseta poco económica; en otras palabras: son caras.

La parábola que refleja esta última afirmación es la siguiente: pongamos por caso que adquirimos un reproductor MP3 con el que viene incluida una tarjeta de memoria flash de 64 MB. Ello nos permitirá almacenar hasta una hora -aproximadamente- de música en formato MP3 de calidad normal. Es evidente que, al cabo de un tiempo, querremos escuchar otra música que la que grabamos en la tarjeta de memoria la primera vez. Lo más procedente sería, pues, comprar otra tarjeta de memoria, para ir creando nuestra propia discoteca.

Resulta, sin embargo, que cuando nos dirigimos a la tienda de electrónica de la esquina descubrimos que una tarjeta de 64 MB como la que tenemos nos puede costar unos 150,3 euros, o sea, 25.000 pesetas. La pregunta que nos hacemos entonces es: "pero, ¿quién demonios se gasta 25.000 pesetas en un disco virgen de una hora?". He aquí el quid de la cuestión:

minidisco
tarjeta de memoria
500 pesetas / 80 minutos 25.000 pesetas / 60 minutos

Conclusión de tan simpática historia: no nos compraremos la tarjeta de 64 MB y cada vez que queramos renovar nuestra discoteca para el MP3 tendremos que hacer dos cosas: borrar los archivos que tenemos grabados en la tarjeta de memoria y descargarnos otros tantos desde nuestro ordenador.

En definitiva, pirmer round ganado -sobradamente- por los minidisc.


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